Escritor inclasificable, considerado por David Foster Wallace «una de las voces más singulares» de su generación, William T. Vollmann, no es apto para cualquier paladar. Acostumbrado a viajar por todo el mundo para empaparse de la realidad que le rodea y plasmarla en su obra, es uno de los autores más prolíficos -por no decir el que más- de los últimos cuarenta años. Autor de siete novelas, cuatro colecciones de relatos, una memoir, y ocho obras de no ficción, ha sido reconocido con el Whiting Award y el Strauss Living Award de la American Academy of Arts and Letters.

Ahora H&O Editores presentar el mítico Whores for Gloria (Putas para Gloria), autocensurado e incompleto en su primera edición castellana, en versión íntegra, revisada y traducida por Rafael Heredero de Pedro, con una puesta al día donde el Tenderloin supura exceso en cada página, en cada frase, en cada coma.

Putas para Gloria es una ficción, pero las historias de prostitutas que en ella se cuentan son reales. Es la primera novela de la llamada trilogía de la prostitución (a la que siguen Historias del Mariposa y La familia real). Una narración descarnada que adentra al lector en las terribles calles del Tenderloin, el mítico barrio de San Francisco en el que la violencia y la pobreza son los únicos protagonistas.

El libro aborda la historia de Jimmy, un veterano de Vietnam, atormentado, alcoholizado y delirante, que consagra sus días y sus noches a la búsqueda de Gloria, cuya silueta cree poder encontrar en los más bajos fondos de San Francisco, en el mítico barrio del Tenderloin. Jimmy soñó que soñaba con Gloria y Gloria no era un sueño.

En su insaciable persecución a lo largo y ancho de esa Little Calcuta norteamericana saturada de cuerpos en oferta y drogas adulteradas, Jimmy colecciona las palabras, las entrepiernas, los mechones de pelo, los recuerdos y las pesadillas de todas las putas con las que cruza esquina y cama y va conformando el retrato de su amor, su Gloria, pero también el de su previsible suerte.

En la foto Vollmann posaba delante del Food Center de Ellis Street, en el corazón del Tenderloin. ¿Quién quiere apostar a que quien le acompañaba en la imagen era Gloria?
Coordinador en Revista Rambla | Web | Otros artículos del autor

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