PRIMAVERA SOUND, UN FESTIVAL INFINITO

Autor: Mattia De Collibus

altArranca la gran cita europea de la música pop rock reuniendo, como cada año, miles de personas de todo el mundo en el Parc del Fòrum de Barcelona, con principales figuras de la escena mundial, como Arcade Fire, Nine Inch Nails o Queen of the stone age, entre los casi 300 nombres

Arranca la gran cita europea de la música pop rock reuniendo, como cada año, miles de personas de todo el mundo en el Parc del Fòrum de Barcelona, con principales figuras de la escena mundial, como Arcade Fire, Nine Inch Nails o Queen of the stone age, entre los casi 300 nombres que brillan en una programación tan extensa como variada.

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Salió el sol en Barcelona y empezó el Primavera Sound. O empezó el Primavera Sound y salió el sol en Barcelona. No se sabe bien cuál fue el verdadero orden causal pero que el encadenamiento de estos dos hechos fue magistral o celestialmente sincronizadoDespués de dos días de inusuales tormentas, a las seis de la tarde el horizonte se abría de repente para dar paso al ambiente cálido y soleado que necesita este festival de música para ser lo que es: una de las citas europeas y mundiales más destacadas de la escena del pop rock del momento. En su decimocuarta edición, el Primavera Sound ha llegado con un cartel de casi 300 nombres compuesto por muchos de los grupos clave de las últimas décadas, pero también de tímidos recién llegados (posibles protagonistas del futuro) y bandas aterrizadas desde todos los rincones del globo.

Pues bien, ayer por fin el sol se encendió para iluminar los seis escenarios del Parc del Fòrum de Barcelona y que puedan brillar las barbas, lucirse a gusto las gafas de pasta y empezar a sonar las guitarras y los samplers. Uno de los primeros conciertos que movilizó a las multitudes fue el de los estadounidenses Midlake, un grupo que explora en los sonidos y las texturas más enrevesadas del pop y el rock, apretando tanto los pedales del rock progresivo como las cuerdas del violín o la percusión andina.

Los niños buenos texanos daban paso a las chicas malas de California, el cuarteto Warpaint que se ha convertido ya en un referente a la hora de hablar de rock-pop atmosférico. Los motores se iban calentando e irrumpía una de las actuaciones más esperadas de la primera jornada en el Fòrum, la banda neoyorquina St Vincent, liderada por el poder glacial de Annie Clark. La joven cantante, que se postula como sucesora del trono de la reina del pop, fue la primera en movilizar a una audiencia masiva y generar esa expectativa que hace que se cuenten los minutos restantes para que el show comience. La bomba rockera o heroína del manga japonés, según le la gana a lo largo del concierto, combina el funk sintético, las bases electrónicas, las guitarras destempladas y el encanto de las nanas retrofuturistas, recordando por momentos a Björk, por momentos a Madonna y, en los mejores momentos, simplemente deslumbrando con su propia personalidad.

Una novedad de esta edición es el mestizaje de propuestas en uno de sus escenarios, el Ray-Ban, que ha traído a grupos como Antibalas, original banda de Brooklyn que construye un puente entre el vigoroso afrobeat de Fela Kuti y los ritmos nigerianos, el hip hop y la música latina alumbrada en la Gran Manzana en los años setenta. También hundiendo el alma en las raíces, Charles Bradley, a sus 63 años, recordó ayer al mejor James Brown, emocionando al público con su auténtica pasión por el soul y el funk recién aterrizado de Florida.

Eso , llegó la noche y los escenarios pudieron desplegar toda su luminotecnia y, a la vez, las multitudes transformarse en mares de gente, las esperas de minutos para los servicios o las cervezas en colas kilométricastodo impecablemente gestionado por una organización que recuerda los mejores festivales mundiales– y las cabezas de cartel salir al ruedo. A las once las guitarras tralleras de Queens of the stone age sacudían de pronto cierta languidez popera que flotaba en el aire e instauraban el power en el Primavera. Los abanderados de ese rock del desierto que a mediados de los noventa empezó a conocerse como stoner-rock se estrenaron ayer en este festival, justo cuando la publicación de su último álbum acaba de marcar un antes y un después en su carrera. La banda norteamericana trajo al Fòrum algo que a esas alturas de la noche la gente ya estaba deseando: un concierto clásico, en el que el líder carismático habla con el público, presenta a los músicos y bromea sobre sus borracheras, sacude arriba y abajo la guitarra y motiva el pogo entre la audiencia. En fin, puro rock and roll.

Pero la perla más esperada de la primera jornada del Primavera, a juzgar por la masiva convocatoria y las prisas generales para llegar a tiempo y coger una buena posición frente al escenario era, sin duda, la actuación de Arcade Fire. Y a juzgar también por la expresión de sus caras al salir y por la vibración de sus cuerpos durante el concierto, no decepcionó. La banda de rock quebequesa, que para muchos es la más importante del momento, desplegó toda su artillería visual y sonora a lo largo de casi dos horas, sin dejar a nadie indiferente. Alta calidad en cada uno de los detalles, un trabajo fino, exquisito y profundo que consiguió generar en el público lo que ellos mismos definen como “euforia espiritual”.

En su segundo paso por el Primavera- tocaron en la edición del 2005-  el colectivo canadiense hizo un repaso por sus cuatro álbumes que atraviesan las influencias haitianas, los guiños a la música disco, la electrónica pop y el reggae para alcanzar cimas como las de “Afterlife” o “Here comes the night time”, algunos de sus hits. Esta última ayer hizo explotar la fiesta en una lluvia de confeti de colores que los Arcade fire lanzaron sobre el público y dio paso al cierre del concierto con “Wake up”, un tema de su primer álbum, canalizando la “euforia espiritual” colectiva en un canto al unísono que, cual mantra, hizo levitar a la multitud hasta el siguiente grupo, en el siguiente escenario, a la siguiente hora programada. Y que la fiesta no pare.

Aún quedan dos días más de Primavera Sound, con artistas como los veteranos Nine Inch Nails, Mogwai– la banda de Glasgow que revolucionó con su experimentación el post-rock- o, atención, Caetano Veloso– maestro indiscutido de la música brasileñaque el sábado se encargará de dilapidar definitivamente las fronteras de géneros en un festival que cada vez se torna más ecléctico. A juntar fuerzas, la primavera en Barcelona recién ha comenzado.

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