Nápoles: “museo a cielo abierto” y declarado Patrimonio de la Humanidad

Según la leyenda, los comerciantes de Rodas fundaron la ciudad en la isla de Megaris (donde ahora se encuentra el Castel dell’Ovo) alrededor del 680 a.C. Su primer nombre fue Parténope, en honor de la sirena cuyo cuerpo fue depositado por las olas en este lugar (se ahogó tras haber sido desdeñada por Ulises). Después terminó incorporándose a una nueva ciudad, Neápolis (en griego “ciudad nueva”), fundada por los griegos de Cumae (Cumas) en el 474 a.C. No habían pasado 150 años cuando se hallaba en poder de los romanos , convertida en una suerte de estación de veraneo para la clase dirigente, que honraron Pompeyo, César y Tiberio.

Después de ayudar a los romanos en su lucha contra Aníbal y los cartagineses, Nápoles finalmente se convirtió en una colonia romana. Los romanos mantuvieron la cultura griega de la ciudad, los estilos arquitectónicos, el idioma y las costumbres locales. La ciudad también se convirtió en una importante destino de vacaciones para importantes figuras Romanas tales como los emperadores Tiberio y Claudio. También se introdujo el cristianismo a la ciudad alrededor de este tiempo.

Durante el principio de la Edad Media, Nápoles se mantuvo contenida dentro de las antiguas murallas que fueron construidas por orden de Valentiniano III (450-455 d.C.). En 1266 AD, Carlos I de Anjou transfirió la capital del reino de Sicilia desde Palermo a Nápoles, anunciando un período de activa renovación de la ciudad. En este momento las murallas de la ciudad fueron ampliadas.

Después de que el imperio romano cayera, Nápoles fue tomada por los ostrogodos y pasó a formar parte de su reino germánico, aunque su control fue breve al ser conquistada por Belisario del Imperio Bizantino, dando paso al comienzo de las Guerras Góticas. Las guerras causaron estragos durante un tiempo entre estos dos imperios, aunque finalmente fue el Bizantino el que prevaleció, obteniendo el control final de la ciudad en la Batalla de Mons Lactarius.

El Ducado de Nápoles se creó tras el colapso de la Exarcado de Ravenna, el centro de poder Bizantino. La cultura del Ducado era una mezcla de las influencias griegas y romanas, aunque un cambio en la lealtad hacia Roma en el 763 d.C. produjo un cambio posterior en el equilibrio y la aceptación de un control papal.

Nápoles cayó en manos de los Lombardos y, posteriormente, de los normandos, dando paso este último a que acabara formando parte del Reino de Sicilia. Los normandos después perdieron el control de la ciudad a la dinastía Germánica conocida como la de los Hohenstaufens. A mediados de siglo 15 la ciudad se separó de Sicilia, aunque permaneció bajo el control de la Corona de Aragón (Rey Fernando). Fue durante este período dominio de la Corona de Aragón que la ciudad alcanzó su mayor nivel de desarrollo y prosperidad, convirtiéndose en la segunda ciudad más grande de Europa después de París.

La ciudad fue atraída hacia la Revolución Francesa en el momento en que Fernando IV de los Borbones estaba en el trono. Fernando se vio obligado a buscar la protección de los británicos en Palermo, volviendo a recuperar su trono después de que la amenaza francesa hubiera disminuido. Siete años más tarde, sin embargo, la amenaza regresó en forma de los ejércitos de Bonaparte, que tomaron la ciudad y depusieron a Fernando en favor de gobernantes partidarios de Bonaparte. Los Austríacos ayudaron a la derrota de Napoleón y el rey Fernando se recuperó de nuevo posición como rey.

La dinastía real de los Borbones terminó en 1861 cuando Nápoles volvió a formar parte oficialmente del Reino de Italia después de la Expedición del Millar y el famoso Asedio de Gaeta.

Cosas que ver en Napoles. Podemos comenzar paseando por el casco histórico, el barrio de Spaccanopoli, gran parte de la riqueza arquitectónica de la ciudad se encuentra aquí, es un placer caminar sin prisa y descubrir las iglesias: Santa Chiara, San Domenico Maggiore, San Severo, el Duomo dedicado a San Genaro-santo patrono de la ciudad- y sus piazzas: Bellini, Gesú Nuovo… Llegar hasta la Piazza del Plebiscito la y descubrir la Nápoles aristocrática, admirar el Castel Nuovo -castillo construido en el siglo XIII- luego de haber admirado el Palazzo Reale y el Teatro San Carlo, de estilo neoclásico y segundo en importancia en Italia, después de la Scala de Milán. Esta zona también es un paraíso para los amantes del shopping, aquí se encuentran las grandes marcas y lo mejor del famoso estilo italiano en diseño en la Via Toledo y en la galería Umberto I. El Museo de Arqueología, con piezas de la Antigua Grecia y de la Antigua Roma, se encuentra en el norte de la ciudad y es uno de los más importantes del mundo. Muchos objetos provienen de Pompeya. No muy lejos se encuentra la Galería Capodimonte, que atesora una importante colección de pintura italiana. El Castel dell’Ovo es un castillo situado en el puerto de Santa Lucía, en el islote de Megaride, una extraña leyenda impregna esta ciudadela, se dice que el poeta Virgilio escondió un huevo con poderes mágicos que protegería la ciudad de todo mal…con o sin huevo mágico la visita es impostergable. Impostergable como la visita al monte San Martino, su vista panorámica y sus edificios históricos, al barrio Mergellina hermoso para caminar o al popular barrio español.

Tres islas están a menos de una hora de navegación: la archifamosa Capri, la volcánica Ischia y la hermosa Procida donde podemos saborear el legítimo “lemoncello” y ver las locaciones de la película “Il Postino”.

El Vesubio, visible desde cualquier rincón y absolutamente indisoluble de Nápoles se puede ascender.

Pompeya, el más impactante de todos los yacimientos arqueológicos del mundo entero.

La costa Amalfitana, aldeas espectaculares entre mar y montaña.

Ni un minuto para perder, Nápoles es hermosa todo el año.

Castel Nuovo: también llamado Maschio Angioino, fue construido entre los años 1279 y 1282 por Carlos I de Anjou. El arco de mármol blanco de la entrada es posterior y fue levantado por Alfonso I de Aragón para celebrar su ingreso a la ciudad en el año 1470. Es interesante su edificación como fortaleza, en su interior sólo la Sala de los Barones y la Capilla Palatina se conservan de época. Todas las mañanas, muy temprano -antes de las 9 horas- funciona un pintoresco mercado de flores y desde las terrazas tenemos una vista panorámica magnífica. (Abierto de 9 a 19h, los domingos cierra a las 14 horas. Entrada 5&euro)

Castel dell’Ovo: ubicado en el islote de Megaride ya formaba parte de una suntuosa villa de descanso en tiempos del imperio romano. El último emperador romano, Rómulo Augusto pasó aquí sus últimos días. Construido y destruido en varias oportunidades, la última remodelación de envergadura fue realizada por los aragoneses. En la actualidad muchos congresos, encuentros, seminarios y exposiciones se realizan en el castillo. (Abierto de lunes a sábado de 10 a 13h y de 16 a 18h. Entrada gratuita)

Il Duomo: construida en el siglo XIV, la Catedral de Nápoles fue reconstruida en varias oportunidades, la mayoría de las veces por los daños ocasionados por los terremotos. Dedicada en un principio a Nuestra Señora de la Asunción, es mundialmente conocida porque en una de sus capillas se guarda el “Tesoro de San Gennaro”, una urna que contiene la cabeza del santo y un recipiente con su sangre. Todos los años, el día 19 de septiembre, en una ceremonia que es también seguida en gran parte del mundo, se oficia misa con las reliquias presentes y el sacerdote oficiante presenta la sangre de San Gennaro que de estado sólido pasa a líquido. (San Gennaro fue martirizado por su fe cristiana en el siglo III y se le atribuyen varios milagros) Otras fiestas también están asociadas al santo, el sábado que precede al primer domingo de mayo y el 16 de diciembre. En su interior pueden verse frescos del siglo XV y la que hoy es la Basílica Santa Restitua era la iglesia original construida en el siglo IV, incorporada a la catedral en el siglo XIII. (Abierta de lunes a sábado de 8.30 a 12.30h y de 16.30 a 19h, los domingos de 8.30 a 13.30 y de 17 a 19.30h)

Museo Arqueológico Nacional de Nápoles: esculturas, floreros, vasijas, frescos increíbles, objetos de vidrio, este museo nacional expone muchas piezas provenientes de las excavaciones realizadas en Pompeya y Herculano. Si ya hemos visitado estos sitios no podremos creer que hayan sobrevivido inalterables a tan dramático acontecimiento. El museo alberga esculturas greco-romanas que datan del siglo I al V provenientes en su mayoría de hallazgos en la región próxima al Vesubio y algunas pertenecientes a la colección privada del Cardenal Farnese. Entre las últimas se encuentran Doríforo y Policleto, el grupo de las Tiranicidas y el Toro Farnesio o farnese. Esta última escultura, de una delicadeza sorprendente, realizada en un solo bloque de mármol pertenece al siglo II a.C. y fue descubierta en Roma en las termas de Caracalla. Muchas son las salas de este increíble museo y muchísimas las obras de arte expuestas, muchas de ellas -como los frescos que retratan a Alejandro Magno- los hemos visto en los libros escolares- y otras nos dejarán atónitos. Una de las salas el “Gabinetto Segreto” fue vedado al público durante mucho tiempo y contiene frescos y objetos eróticos, ahora se puede visitar realizando la reserva con anticipación. (Piazza Museo Nazionale 19. Abierto todos los días menos los martes de 9.30 a 19.30h. Permanece cerrado los 1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre. Entrada 6,50&euro, mitad de precio para los jóvenes entre 18 y 25 años y docentes de la Unión Europea, gratuito para niños y adultos mayores de 65 años. Si ha convenido previamente su visita al Cabinete Secreto debe informarlo antes de comprar su entrada)

Museo Nazionali di Capodimonte: (Museo Nacional Capodimonte) este museo se encuentra en un antiguo palacio real construido en el siglo XVIII sobre una ladera de la colina Capodimonte, la mayoría de las obras de arte de este museo perteneció a la familia Farnesio o Farnese y que heredaron los Borbones. Posee más de 3000 pinturas abarcando un período desde el siglo XIII al XVIII. Alberga obras del Greco, Rafael, Vasari, Botticelli, Mantegna, Ribera, Caravaggio, Bellini, Bruegel y muchos más. En el primer piso, donde se encontraban originalmente las habitaciones reales de la época de los Borbones se exhibe una rica colección de porcelanas. En el parque del palacio se conservan las ruinas de un taller de porcelana del siglo XVIII. (Via Miano 2. Abierto de martes a domingo de 8.30 a 19.30h. Entrada 7,50 &euro, entrada reducida para los menores de 25 años y los adultos mayores de 65 años)

Museos al por mayor, galerías de arte, iglesias, fortalezas, palacios, cuevas, calles medievales y más antiguas también. Nápoles redunda en belleza, misterio, misticismo, historia, leyenda, mitos y superstición…pero también hay muchísimo para ver y disfrutar en los alrededores. La Costa Amalfitana, las islas, Pompeya, Herculano, Sorrento, Salerno…

Si nos encontramos en Nápoles no podemos dejar de visitar las ruinas arqueológicas más importantes de la región.

Pompeya y Herculano: ambas ciudades elegidas por los romanos como residencias de verano fueron sepultadas bajos las cenizas luego de una violenta erupción del volcán Vesubio en el año 79 d.C., las excavaciones comenzaron en el siglo XVIII y aún continúan. Pompeya está inscripta en la lista de las Siete Maravillas del Mundo. Las ciudades ya existían en el año 80 a.C. y la tragedia las mantuvo tal como estaban la trágica mañana en que quedaron sepultadas. Caminar por sus calles, entrar a las casas, admirar sus frescos, conmoverse frente a los vestigios de los seres que allí habitaban es conmovedor. Aconsejamos llevar calzado cómodo y agua, sobre todo en verano. (Entradas 11 &euro, menores de 18 años y adultos mayores de 65 entrada gratuita. Pompei Scavi se encuentra a 35 Km. hacia el sur del centro de Nápoles, si nos dirigimos en nuestro coche debemos tomar la autopista A3 hasta Pompei Oeste. Para visitar Erculano, rigen las mismas disposiciones, esta ciudad se encuentra a 14 Km. del centro de Nápoles y debemos tomar la A3 y Corso Giuseppe Garibaldi. Muchas agencias de turismo organizan visitas guiadas con salidas programadas desde el centro de la capital)

Campi Flegrei: (Phlegrean Pozzuoli) menos conocida que la impactante Pompeya, esta región, situada al noroeste de Nápoles, muestra un yacimiento arqueológico fascinante. Posee un museo arqueológico y cerca, en la localidad de Cuma se encuentran los vestigios de la primera colonia griega. Una línea de transporte público hace el recorrido exclusivo con fines culturales y turísticos.

Existe un pase que se puede adquirir en la estación de trenes llamado “Artecard della Campania” que permite el ingreso libre a los 5 primeros sitios y a mitad de precio a los restantes. El pase por 3 días tiene un valor de 27 euros y el de 7 días de 30 euros. Es válido para el ingreso a los museos, palacios, zonas arqueológicas…y para el transporte público, es personal e intransferible.

Historia, cultura, arte y un paisaje sin igual, desde los cráteres humeantes, las grutas y el turquesa del mar Tirreno hasta los magníficos palacios hacen que en Nápoles todo sea exuberante, sus mitos y leyendas, su religiosidad, sus parques naturales, todo se combina para que Nápoles pueda ofrecer al turista absolutamente todo, desde vacaciones balnearias en familia en la maravillosa costa amalfitana hasta vacaciones rurales, culturales o una escapada romántica. El casco histórico de Nápoles está considerado “museo a cielo abierto” y declarado Patrimonio de la Humanidad

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