MILLET Y LA POLÍTICA DE LAS COMISIONES

altEl paseo de Millet por los juzgados continua. Casi cinco años después del estallido del caso “Palau”, la Justicia aún no ha dictado ninguna condena, aunque en su escrito de acusación, la Fiscalía reclamaba 27 años y medio de cárcel para los exresponsables del Palau de la Música Catalana

 

 

 

El paseo de Millet por los juzgados continua. Casi cinco años después del estallido del caso “Palau”, la Justicia aún no ha dictado ninguna condena, aunque en su escrito de acusación, la Fiscalía reclamaba 27 años y medio de cárcel para los exresponsables del Palau de la Música Catalana y ejecutores principales del saqueo de sus arcas, Félix Millet y Jordi Montull, y 26 años para la hija de este último y exdirectora financiera del centro, Gemma Montull. La acusación también solicitaba 1 año y medio para el exdiputado de CiU Jaume Camps por tráfico de influencias. En total, acusa a 17 personas, entre ellas dos directivos de Ferrovial. Uno de los 17 es Daniel Osàcar, para el que se piden 7 años y medio de cárcel y una multa de 20 millones de euros. Osàcar fue tesorero de CDC, para la que el fiscal solicita además decomisar 6.676.105,58 euros por las comisiones ilícitas que cobró de la constructora FerrovialEse famoso 3% que, en realidad, eran un punto más.

 

altEl caso “Palau” mantiene en ascuas a la dirección de Convergència, con la sede embargada y un auto judicial que señala que la formación recibió 5,1 millones de euros de Ferrovial en comisiones. CDC intenta mantener un perfil bajo y minimizar daños en medio del permanente cruce de declaraciones sobre consulta o no, estado propio y demás desarrollos de un proceso abanderado por una sociedad civil de la que Millet era una de sus cabezas como presidente del patronato de la Fundació Orfeó Català-Palau de la Música, fundación creada por él mismo en 1990. Ese puesto simbólico sirvió para su enriquecimiento real mientras se miraba a otra parte. Esa mirada ha quedado reflejada en la declaración del actual alcalde de Barcelona, Xavier Trias que, como testigo en el proceso sobre la presunta recalificación urbanística irregular de un solar cercano al Palau de la Música, mantuvo que “siempre intentaba ayudar al Palau de la Música”, y, dando un pasito más, que “es una obligación de todo ciudadano de Cataluña” apoyar al Palau. Aunque de por medio se encuentre un desfalco prolongado y aunque Millet no conteste a ninguna de las 50 preguntas lanzadas por el fiscal y se escude en un “mentalmente estoy un poco tocado en el sentido de que no soy yo. Voy muy medicado“. 

 

El fiscal pide en este proceso diez años de cárcel para Millet por recibir una comisión de 900.000 euros del promotor del hotel de lujo que estaba previsto construir, a cambio de asegurarle la adjudicación del proyecto. El fiscal también acusa a la antigua dirección municipal de Urbanismo de Barcelona por haber cedido a las presiones de Millet para agilizar un proyecto que no obedecía al interés público y era únicamente “especulativo”.

 

El caso Millet, o el caso Palau, no es más que el saqueo del Palau de la Música llevado a cabo por ese prohombre llamado Fèlix Millet i Tusell y con la implicación de algunos de sus colaboradores. El desfalco, según las investigaciones judiciales, se inició al menos en el año 2000 y generó numerosos lamentos dentro de la denominada sociedad civil catalana, mientras la opinión pública reclamaba castigos ejemplares para el cerebro o principal beneficiario de una trama que, por poner sólo un ejemplo, no había tenido ningún problema a la hora de estafar a su propio consuegro, al que hizo pagar la boda de una de sus hijas que previamente había sido pagada con el dinero sustraído.

 

Millet ya había pasado por la cárcel Modelo en 1983 cuando se investigaba una presunta apropiación indebida supuestamente cometido en la gestión de la inversora inmobiliaria Renta Catalana, delito del que finalmente fue absuelto. Una investigación que se extendió a Josep Maria Trias de Bes y Joaquim Molins, entonces diputados de Convèrgencia Democrática de Cataluña  Este proceso acabó con dos meses de arresto y el pago de una multa de 30.000 pesetas por un delito de falsedad en el caso del fraude inmobiliario de Renta Catalana.

 

Las derivaciones del caso Millet han afectado de forma clara al partido del president Mas. Convergència, según las indagaciones de la fiscalía, habría sido receptora del pago de comisiones de Ferrovial a través del Palau de la Música a cambio de la concesión de obras públicas, como la Ciudad de la Justicia o la línea 9 del metro. Un presunto buen negocio para el partido y una muestra real de cómo engañar a las personas utilizando las creencias más profundas y con la defensa de la nación y sus símbolos como bandera ante las dudas y las preguntas.

 

Las preguntas comenzaron en 2002, cuando una nota anónima enviada a la Delegación de Hacienda de Cataluña avisaba que parte del dinero de la Fundació Palau de la Música era desviado para fines privados por el señor Millet. Ese mismo año, la Sindicatura de Comptes avisaba a la Generalitat de las irregularidades encontradas en las cuentas de la fundación. La denuncia anónima fue archivada y no se inició ninguna investigación, ni siquiera para evitar que los presuntos delitos prescribieran, algo que evidentemente acabó pasando.

 

El partido comenzó en junio de 2009. La fiscalía presentó una querella por apropiación indebida y falsedad contra Millet y tres directivos más del Palacio de la Música Catalana. Un mes después,Millet abandonaba sus cargos, al frente del patronato de la fundación y de la presidencia del Banco de la Pequeña y Mediana Empresa Bankpime. Pero tenía más cargos. El señor Millet era también desde 2006 presidente de la Agrupació Mútua. Desde 2007 vicepresidente tercero de la Fundación FC Barcelona. Parece que incluso fue sondeado para encabezar una candidatura de consenso a presidir el FC Barcelona, tras la dimisión de Josep Lluis Nuñez en el año 2000, otro prohombre también con problemas con la Justicia.

 

Millet acabó reconociendo ante la Justicia el desvío de fondos a sus cuentas y patrimonio personal, por un importe, como mínimo, de 3,3 millones de euros que destinó, entre otros usos, a reformas en sus propiedades y a pagarse viajes a destinos turísticos exóticos. Millet también explicó que había pagado comisiones y realizado pagos en dinero negro a artistas que actuaban en el Palacio de la Música. Basta con comprobar la cartelera de aquellos días. Millet es otro más de esos personajes modélicos que escalan posiciones gracias al uso relajado de dinero público y de sus relaciones políticas y sociales. Otro más en la línea de De la Rosa, Pascual Estevill, Piqué Vidal…

 

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