Lobsang Sangay: “Queremos una autonomía para el Tíbet como la que tiene Catalunya”

altDentro de la campaña internacional “Enfoque del Camino Medio”, donde el gobierno tibetano pide abrir un diálogo con las autoridades chinas para conseguir una “autonomía genuina”, el primer ministro tibetano Lobsang Sangay visitó Barcelona, dentro de una mini gira europea que le llevó a Holanda y Bélgica.

 

 

 

alt

 

Dentro de la campaña internacional “Enfoque del Camino Medio”, donde el gobierno tibetano pide abrir un diálogo con las autoridades chinas para conseguir una “autonomía genuina”, el primer ministro tibetano Lobsang Sangay visitó Barcelona, dentro de una mini gira europea que le llevó a Holanda y Bélgica.

 

El primer ministro del Gobierno Tibetano en el exilio, Lobsang Sangay, realizó una visita no oficial a Barcelona entre los días 18 y 21 de octubre. El dirigente tibetano se reunió con la prensa, con la comunidad tibetana y dio una charla en el Casal del Tíbet de la ciudad, para luego ser recibido en el Parlament de Catalunya por la Comisión de Acción Exterior, Unión Europea y Cooperación. En último memento, le confirmaron a este redactor, que el político tibetano también sería recibido por la vicepresidenta del Govern, señora Joana Ortega, como así fue.

 

De un campo de refugiados a Harvard

 

Lobsang Sangay, de 46 años, fue elegido primer ministro en el exilio en agosto de 2011, tras unas elecciones que se realizaron entre los residentes tibetanos en India y los exiliados en el resto del mundo. En marzo de ese mismo año, el Dalai Lama anunció su retirada de la política, responsabilidad política que ahora viene a representar el dirigente tibetano. Lobsang Sangay nació en un asentamiento de refugiados tibetanos en la India. Obtuvo una beca Fulbright para estudiar en la universidad de Harvard, donde se doctoró en derecho. Es columnista habitual sobre el conflicto chino-tibetano en diarios como The Wall Street Journal, The New York Times, Newsweek o la BBC, entre otros medios. En junio de 2014, lanzó una campaña internacional conocida como “Enfoque del Camino Medio”, que pretende reanudar las conversaciones con el gobierno chino, conversaciones rotas en 2010, y hacerles llegar la aspiración del pueblo tibetano, que no es otra que conseguir una autonomía genuina para el Tíbet, después de 55 años de ocupación de sus territorios por China.

 

El Enfoque del Camino Medio

 

Con este nombre tan curioso para un occidental y que en tibetano se llama “Umaylam”, se designa una política de diálogo pacífico con la República Popular de China para llegar a conseguir una autonomía, como “la catalana”, llegó a declarar el ministro, para salir del impasse en que está ahora el conflicto, que no olvidemos que ha producido muchos muertos, represión y casi la extinción de la cultura tibetana. Esta política, pragmática y realista según sus impulsores, fue ideada por el Dalai Lama en 1974, para implicar a las autoridades chinas en la protección de las singularidades de la cultura y la identidad tibetana. El “Enfoque”, antes de ser planteado, y según las fuentes de la Administración Central Tibetana (CTA, en sus siglas en inglés), fue ampliamente debatido democráticamente en diversos foros durante varias décadas. Como su nombre indica, es una propuesta que propone una vía intermedia entre el statu quo y la total independencia, que se opone a la represión y la política colonial de China, pero sin romper con ella, sino consiguiendo cotas de autonomía para el Tíbet.

 

Encuentros con la prensa

 

Precisamente esa fue la pregunta que éste redactor le hizo al primer ministro en el encuentro con los medios de comunicación que tuvo lugar en el Col.legi de Periodistes de Catalunya. Acompañado por el simpático y siempre risueño presidente de la Fundación Casa del Tíbet de Barcelona, el monje Thubten Wangchen, el primer ministro se sentó en un almuerzo de prensa y atendió las preguntas de los periodistas. ¿La autonomía genuina que proponen sería el punto final de sus reivindicaciones o seguirían luchando para conseguir la total independencia de China? Tanto el presidente como el monje sonrieron al escuchar mi pregunta, y el primero con un gesto de compromiso respondió tajantemente: “Para la administración del Tíbet, la autonomía genuina es la solución final que estamos buscando”.

 

¿Pero en algún momento la China dio pasos que les hiciera alberga la esperanza de tener algún grado de autonomía?: “En mayo de 1951 se firmó un acuerdo que se llamó el “acuerdo de los 17 puntos”. En él la China prometió que la posición y la autoridad del Dalai Lama se mantendría, y de la misma forma, que no se harían reformas sin consultar al pueblo del Tíbet. Todo esto lo prometió China, pero en el año 1959 con la ocupación, incumplieron y violaron estas promesas, lo que hizo que muchos tibetanos tuvieran que escapar y buscar refugio en la India. En los años setenta, cuando China se abrió un poco, hubo contactos entre los tibetanos y los chinos. Y en 1982 y 1984 enviamos delegaciones a China, y desde 2002 hasta 2010, hubo un diálogo, ahora roto”.

 

En 2010, el Politburó del Partido Comunista de China declaró que “el Camino del Medio”, para conseguir un alto grado de autonomía en el Gran Tíbet, era contrario a la Constitución china y al régimen de autonomías étnicas regionales que tienen en el país, por ello los periodistas nos interesaba saber sí desde que Lobsang Sangay fue elegido, ha recibido propuestas de diálogo por parte del gobierno chino: “No hay diálogo formal entre la administración tibetana y el gobierno chino. Ningún tipo de contacto, pero sí lo hubo en 2010 con el Dalai Lama. Nosotros queremos reanudar este diálogo; lo hemos tenido con periodistas, académicos y budistas chinos”.  

 

Pero ¿ustedes respetan la soberanía de China?: “Nosotros aceptamos la soberanía y la integridad territorial de China, pero creemos que el gobierno chino tiene que jugar un papel para llegar a un acuerdo. Hay en las leyes chinas actuales posibilidades para aceptar una autonomía genuina del Tíbet. La cultura, nuestra lengua e identidad están en riesgo de desaparecer”. En este apartado el ministro aludió a temas medioambientales que también están en riego, ya que el Tíbet es la tercera reserva mundial de hielo y abastece de agua a millones de personas. O a que la china es uno de los países del mundo con más budistas (400 millones), y que tienen que ver a su líder espiritual exiliado. Pero, en un hipotético acuerdo… ¿los tibetanos se conformarían con una autonomía que respetara su lengua y su religión y nada más?: “Respetar nuestra identidad es una cuestión de supervivencia, porque nuestra lengua y religión están en peligro, como ya he dicho. Además de eso pedimos que los tibetanos tengamos la posibilidad de adminístranos, y en el memorándum de la autonomía genuina hay especificaciones que, dentro de las leyes chinas, se deberían aplicar, como cuestiones administrativas”.

 

Hay dirigentes estudiantiles tibetanos que ya se han manifestado en contra de la reivindicación autonómica, incluso proponiendo formas de lucha armada. Sobre estas nuevas generaciones dijo el ministro: “La no violencia es nuestra filosofía principal. Para algunos dirigentes estudiantiles el diálogo con China es fútil. Yo también fui estudiante y puedo entender esta posición por la independencia total, pero la política debe ser más pragmática y realista, y nuestra posición por la vía intermedia está siendo recibida muy bien incluso por ciudadanos e intelectuales chinos y de otros países, esa en nuestra posición”. Y en otro momento añadió: “La fotografía del Dalai Lama reunido con Xi Jinping mandaría mil mensajes a todo el mundo de paz y de armonía”. Sobre todo cuando en la China hay unos conflictos internos de hipernacionalismos y aventuras militares en varias regiones del país, por lo que el político tibetano cree: “Que arreglar el conflicto con el Tíbet nos beneficia a ambas partes”.

 

alt

Hasta la fecha, 130 tibetanos se han inmolado prendiéndose fuego como forma de protesta, sobre esto se le preguntó al primer ministro: “Categóricamente nos oponemos a esta práctica de autoinmolación, porque la vida es un hecho precioso. Esto se entiende fuera y dentro del Tíbet”.

 

Nadie que visite Catalunya en estos tiempos, se puede escapar de la clásica pregunta sobre el proceso soberanista que estamos viviendo. El ministro ya declaró que le gustaría “una autonomía para el Tíbet como la que tiene Catalunya”, en este sentido los colegas le recordaron las palabras del Dalia Lama y Premio Nobel de la Paz, Tenzing Giatso, cuando en 2007 fue recibido en el Parlament: “Vuestras experiencias del pasado y los deseos de obtener la libertad son muy parecidas al caso del Tíbet”, comparaciones más que discutibles, pero el líder espiritual del Tíbet añadió una frase incontestable: “Cada individuo y cada comunidad, con una herencia cultural, tiene todo el derecho de querer preservarla”. En este sentido contestó Lobsang Sangay: “Hablar de Catalunya y ver la intensidad de la democracia, la libertad de expresión en sus movilizaciones…, pienso que es una inspiración. Porque la democracia es la libertad de expresión. No hay armas, no hay arrestos, no hay torturas, es así como la democracia debe funcionar”. Pero hubo más preguntas sobre una hipotética independencia de Catalunya: “Si no hay Estado no hay democracia, ya que se define en el parámetro de Estado Nacional. Sí hay procesos que estén fuera del Estado, entonces hay otras definiciones, pueden ser extraconstitucionales, pero todo depende de la definición de la democracia, obviamente. La gente de España y de Catalunya, y el gobierno, lo tienen que discutir a fondo; no estoy en posición de aconsejar o dar lecciones de democracia”.

 

La Ley Orgánica 1/2014 reformó, en la práctica liquida, la llamada Justicia Universal, que posibilitaba el juzgar crímenes de lesa humanidad y genocidios cometidos fuera del territorio nacional de España. La reforma fue una forma de ceder ante el poder económico de la China, precisamente en el momento que la Audiencia Nacional había admitido a trámite una querella contra el expresidente chino Hu Jintao (presidió China de 2003 hasta principios de 2013), querella presentada por organizaciones tibetanas y que culpaban al dirigente chino de la represión en el Tíbet. Precisamente, la Fundación Casa del Tíbet de Barcelona, también presentó una querella contra siete dirigentes chinos, entre los que se encontraba Hu, por las campañas de represión llevadas a cabo en el Tíbet desde 1988. Dicha querella fue rechazada en primera instancia, pero admitida al comprobar que uno de los querellantes, el lama Thubten Wangchen, tiene la nacionalidad española. Sobre esto nos comentó el ministro tibetano: “Sobre la Ley de Justicia Universal en España y las querellas presentadas por ONGs, prisioneros tibetanos, etc., no nos posicionamos, no podemos posicionar en todos los temas. Seguimos los procesos judiciales muy de cerca. Nos extraña que una ley que ya estaba aprobada y con las querellas en marcha, luego se echara atrás. Es necesario buscar justicia, respeto y reconocimiento por los derechos humanos y la gente del Tíbet que sufrió en las cárceles chinas. La democracia y la independencia judicial debe seguir adelante sin problemas”

 

En su momento el gobierno Chino declaró que “el Tíbet forma parte inseparable de China, y que sus asuntos son parte de la competencia interna, desde que el Tíbet fue liberado de la teocracia del Dalai Lama en 1959”. Mientras los tibetanos defienden que su región fue virtualmente independiente durante muchos años hasta que fueron invadidos por las tropas chinas en ese año. Ahora, el gobierno chino se propone repoblar con sus nacionales las tierras del Tíbet, y alguno se pregunta sobre si esto podría influir en un hipotético referéndum sobre la autonomía, a lo que el ministro con cierta sorna dijo: “Mientras en el Tíbet haga tanto frío estaremos seguros, de momento”.

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*