Si primero fueron las sufragistas históricas, focalizadas en universalizar el derecho a voto; en los años sesenta se articuló una segunda ola de feminismo en torno al Women’s Lib, que trabajó por la igualdad en ámbitos como la sexualidad y el derecho al aborto, pero también la familia y el trabajo. Ya en los noventa, una tercera generación impulsó el llamado feminismo de la diferencia, centrado en la micropolítica y en nociones como clase y etnia. Hoy se habla de una cuarta ola, que hace hincapié en la pluralidad: desde el postfeminismo, el feminismo poscolonial o el feminismo queer.

En unos y otros el arte ha sido una pieza clave, activadora de conciencias y de agencia colectiva. MACBA Barcelona nos invita ahora a conocer a artistas como Anni Albers, que ya en los años veinte, trabajó con otras mujeres de la Bauhaus frente al patriarcado de la institución artística. También Katalin Ladik y Silvia Gubern, que en los setenta y ochenta hicieron visibles graves carencias en el mundo del arte y la imagen. Ya más hacia aquí, Mireia Sallarès ha cruzado nociones como sexualidad y subalternidad; y Cabello/Carceller ha contribuido a desactivar mecanismos antiguos en torno al binarismo de género.

Anni Albers

Inconformista de espíritu, se rebeló contra su posición acomodada para iniciar su carrera en la prestigiosa y vanguardista escuela Bauhaus de Weimar, donde llegaría a dirigir el taller textil en 1931. Anni Albers se considera una autora clave en la redefinición de la figura del artista como diseñador. Intentó implantar la idea de que el arte era democratizador y que había que eliminar la separación entre arte y diseño.

Katalin Ladik

Con una educación bilingüe en húngaro y serbio, su actividad literaria y artística está muy relacionada con la renovación de la vanguardia yugoslava de finales de los años sesenta y setenta, donde había una escena artística con un mayor grado de libertad y tolerancia que en otros países del Este. Destaca también el fuerte componente feminista de su polifacético trabajo. Más que distinguir entre disciplinas literarias, musicales, escénicas y visuales, la obra de Ladik gira alrededor del cuerpo, la voz y la experimentación fonética y poética.

Silvia Gubern

Formada en la Escuela de diseño Elisava, fue pionera a finales de los años sesenta del arte conceptual en Cataluña. Formó un núcleo activo con artistas como Jordi Galí, Antoni Llena y Àngel Jové, con quienes presentó propuestas pobres y efímeras y también acciones en el Jardí del Maduixer. En los años ochenta, los trabajos de diseño textil de Gubern contribuyeron a la emergencia de esta disciplina en la Barcelona postmoderna. En los noventa abandonó la producción visual para centrarse en otros ámbitos creativos como la escritura automática.

Mireia Sallarès

Mireia Sallarès utiliza el vídeo como una vía de investigación antropológica y sociológica, pero también como un instrumento narrativo capaz de producir relatos a partir de la complejidad de la realidad. Con un claro compromiso político y social, sus obras hacen hincapié en colectivos de mujeres y en historias reales de personas de distintos países ―entre otros, Francia, Estados Unidos, México o Venezuela―, a menudo vinculadas a cuestiones de extranjería y de adaptación a contextos ajenos.

Cabello/Carceller (grup d’artistes)

Helena Cabello y Ana Carceller trabajan conjuntamente desde 1992. Su trabajo utiliza la instalación, la performance, el vídeo, la escritura y el dibujo para cuestionar los modos hegemónicos de representación en las prácticas visuales y ofrecer alternativas críticas. La construcción social de la identidad y las políticas sexuales y de género se hallan entre sus temas de interés. A través de proyectos colaborativos, incorporan voces minorizadas que muestran las paradojas del sistema de producción liberal y el régimen de vida que este promueve.

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