CASA ASIA EXPONE «JAPÓN: PARAÍSO DE LAS MASCOTAS», UNA INTRODUCCIÓN A LA CULTURA ‘KAWAII’, MANGA Y ANIME

Barcelona, 11 de octubre de 2011. En los últimos años, la cultura del manga y del anime japonés ha despertado interés en todo el mundo. Por ello, Casa Asia, de la mano de la Fundación Japón, acoge en Barcelona «Japón: paraíso de las mascotas», una exposición itinerante que presenta a través de diversos

 

 

 

 

La exposición es una producción itinerante de la Japan Foundation (Fundación Japón), procede del Museo de Oriente de Lisboa y viajará al nuevo Museo ABC de Madrid

Barcelona, 11 de octubre de 2011. En los últimos años, la cultura del manga y del anime japonés ha despertado interés en todo el mundo. Por ello, Casa Asia, de la mano de la Fundación Japón, acoge en Barcelona «Japón: paraíso de las mascotas», una exposición itinerante que presenta a través de diversos medios (imágenes, esculturas, paneles, proyecciones) a los personajes populares que han creado furor en la sociedad japonesa hasta la fecha. Un modo a la vez didáctico y entretenido de introducirse en la cultura kawaii (en japonés, ‘mono’) procedente de Japón, una muestra que pone de relieve la estrecha relación que mantienen los nipones con las figuras del manga y del anime, para que el público pueda comprender su trasfondo cultural e histórico, su influencia y su futuro en el Japón contemporáneo.
 

La muestra, que se inaugura el próximo 11 de octubre, procede del Museo de Oriente de Lisboa y próximamente viajará al recién inaugurado Museo ABC de Madrid. La exposición recorre la historia de las mascotas japonesas desde los años 50 hasta la actualidad y se divide en cuatro secciones. La primera de ellas se dedica a la «luna de miel entre las mascotas y los japoneses» y, a través de paneles compuestos por textos e imágenes, analiza la íntima unión entre japoneses y mascotas a lo largo de la historia. La segunda sección se adentra en «el día a día en el paraíso de las mascotas», recreando a escala real una habitación de una adolescente japonesa. La tercera sección, dedicada a «el futuro cercano de las mascotas», nos presenta las figuras a escala humana de alguna de las mascotas que han tenido más éxito en los últimos años, a la vez que se pregunta por el devenir más inmediato del fenómeno, ya sea en las redes sociales, las nuevas tecnologías o los efectos como el cosplay. La cuarta y última sección se dedica a «los japoneses: una parte integral de la sociedad japonesa» y se compone de 10 paneles fotográficos con personajes que representan a esta sociedad.
 

Utilizadas indistintamente por niños y adultos, tanto en privado como en público, incluso de manera inconsciente, estas mascotas se han convertido en parte del paisaje japonés diario. Es posible encontrarlas impresas en libretas de ahorro o abonos de transporte y, tal como demuestra la presencia habitual de mascotas de peluche en las comisarías de policía local, se han infiltrado en el día a día de los japoneses. ¿En qué consisten estas figuras? ¿A qué se debe su popularidad? ¿Qué tipo de sociedad reflejan y qué influencia ejercen sobre la misma? Y, por último, ¿hacia dónde se dirige esta cultura japonesa de las mascotas? Son las preguntas que pretende contestar esta exposición, que pone de relieve la relación que mantienen los japoneses con las figuras del manga y del anime.
 

Tal como afirma la directora de Cultura y Exposiciones de Casa Asia, Menene Gras, «con esta exposición, para todos los públicos, se podrá comprender el trasfondo cultural, contextual e histórico que ha favorecido la aparición de este fenómeno, al igual que su influencia y su futuro en el Japón contemporáneo». Esta exposición se complementa con el ciclo de cine Japan Cult Cinema IV (del 15 de octubre al 10 de diciembre), también con el apoyo de la Fundación Japón, dedicado en esta ocasión al «manga-eiga», con la proyección de algunas obras de este género que han pasado del papel a la gran pantalla.

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«Un día en la vida de Japón, el paraíso de las mascotas»
 

Por Aihara Hiroyuki
Presidente del Character Research Institute

Quien haya viajado alguna vez a Japón, probablemente haya tenido la impactante experiencia de encontrar figuras de manga y anime en cada esquina de las ciudades.
 

No solamente en zonas como Akihabara y Harajuku, conocidas hasta en el extranjero por ser lugares sagrados para las mascotas, sino también en supermercados y tiendas de souvenirs de cualquier pequeña ciudad del país, se pueden encontrar incontables objetos estampados con imágenes de Hello Kitty y Pokémon. Masas de adultos desfilan para ver las películas producidas por Studio Ghibli y no es extraño cómo los fans acuden al montaje de mascotas de la serie Mobile Suit Gundam.
 

Todo esto es algo cotidiano en «Japón: El paraíso de las mascotas». Una encuesta de 2004 realizada a 1.210 personas (hombres y mujeres con edades comprendidas entre los 3 y los 69 años) y llevada a cabo por el Bandai Carácter Research Center (Centro de Investigación de Personajes de Bandai) concluyó que el 79% de las personas encuestadas poseían productos relacionados con personajes y que, además, independientemente de que los tuvieran o no, el 90,2% de los encuestados admitió que había personajes que les gustaban. No cabe duda que Japón es único en el mundo en su inusual afición por dichos personajes.
 

Los sesenta años de historia de Japón tras el fin de la Segunda Guerra Mundial pueden también describirse como la historia de la afición japonesa por las mascotas, ya que siempre han estado estrechamente relacionadas con una determinada etapa de la sociedad japonesa: desde los inicios del manga hasta la televisión y los juegos, y más recientemente, Internet e instituciones públicas, aunque el medio en el que surgen estas mascotas cambie a menudo.
 

La existencia de los productos comerciales es incluso más importante. Junto con objetos de consumo como peluches o artículos de escritorio, estos productos abarcan un gran abanico de objetos diversos, desde accesorios de moda y de uso doméstico, hasta anuncios y servicios.

Con cada periodo, su extensión y diversidad han aumentado hasta incluir todos los aspectos de la vida japonesa. Otro hecho relevante ha sido su transición de niños a adultos, del uso familiar al personal, y de cubrir las necesidades del ocio a las psicológicas y afectivas.

La afición de los japoneses por las mascotas puede también ser interpretada en términos de sensibilidad estética tradicional. Takashi Murakami, uno de los artistas japoneses contemporáneos más conocidos, en su teoría Superflat ha sugerido que el anime y la plasmación de figuras en dos dimensiones con un exceso de espacio abierto y falta de profundidad es una extensión de las técnicas pictóricas japonesas como el ukiyo-e. Además, Kaichiro Morikawa, que acaparó gran atención gracias a su exposición «Otaku: Personality=Space=Cities» en la Bienal de Venecia, afirmó que moe (‘cuteness’) la gracia o el atractivo de una mascota por el hecho de resultar mono, rivalizaba con los tradicionales wabi-sabi como uno de los valores estéticos más importantes de la cultura japonesa.
 

Las raíces de este amor por las mascotas se encuentran, por tanto, en una sensibilidad estética tradicional y única que resulta de la receptividad y afición por la bidimensionalidad, la abreviación, el simbolismo y la simplificación. Es curioso pensar que en realidad podría haber una base común histórica entre la sensibilidad de la época Edo, durante la cual se daba gran importancia a las formas planas y poco profundas del ukiyo-e, y la de los japoneses contemporáneos que ven a los personajes del anime y el manga como entidades completamente reales.
 

¿Por qué a los japoneses les gustan tanto estos personajes y qué buscan exactamente en ellos?
 

En la encuesta anteriormente comentada se preguntaba sobre el efecto que producía en  ellos el hecho de tener artículos relacionados con los personajes, y la respuesta más común fue «tranquilidad».

En otras palabras: estar con un personaje relaja a las personas. Antes, la familia y los niños eran los que procuraban el afecto que necesitamos. Pero, en la sociedad contemporánea, a menudo se habla de que existe una falta de comunicación y confianza, la conexión emocional entre las personas se ha debilitado y mantenerla es difícil. Como resultado, las personas han desarrollado lazos emocionales fuertes con las mascotas. De hecho, las mascotas han llegado a ser indispensables y han forjado un vínculo poderoso con la psique japonesa a modo de sustituto de la familia y los amigos.
 

Muhyo kyara es un concepto popular en el mundo de las mascotas. En general, las mascotas americanas suelen provenir de los dibujos animados y acostumbran a tener  rasgos faciales que expresan emociones fuertes. En cambio, las mascotas japonesas, en particular las de ficción como Hello Kitty, carecen de expresividad. Este tipo de figuras se conocen como personajes muhyo (inexpresivo).
 

Si se pregunta a una niña por qué le gusta Hello Kitty, probablemente contestará algo como «Kitty comparte mi pena cuando estoy triste pero también comparte mi alegría cuando estoy feliz». En otras palabras, como la mascota no tiene expresividad cada persona puede atribuirle una emoción arbitrariamente y proyectarla en ella. La falta de expresividad que caracteriza la naturaleza de los personajes japoneses está también estrechamente relacionada con la mentalidad japonesa.
 

Como explicación acerca del vínculo afectivo y la tranquilidad que los personajes hacen sentir, se podrían citar las creencias religiosas japonesas. Así, el mundo de las mascotas podría compararse con el de los diversos dioses de la cultura japonesa. Comparar la variedad de animales y entidades naturales a nuestro alrededor con nuestros propios sentimientos permite a la gente establecer conexiones espirituales. Este tipo de visión de la tradición religiosa encaja perfectamente con el deseo japonés contemporáneo de forjar un vínculo espiritual con las mascotas.
 

Pese a no ser conscientes de ello, los japoneses al interiorizar mascotas tienden a sentir un poder misterioso, análogo al de muchos dioses de su cultura. Esto a su vez puede explicar el motivo por el cual las mascotas brindan más afecto y prometen vínculos más fuertes que las personas reales como la familia o los amigos, y de ahí que les hagan sus ofrendas.
 

Con esto en mente, podemos ver las mascotas que cuelgan de los teléfonos móviles y de las mochilas de las niñas japonesas como una especie de amuleto protector, y el hecho que forren sus habitaciones con productos relacionados con ellos les da una sensación de bienestar que no resulta tan extraña.
 

Esta luna de miel con las mascotas ha evolucionado por diferentes medios. En este punto, cada gobierno local e institución pública tiene una mascota representativa. Y la existencia simbólica de estas mascotas a veces sobrepasa en visibilidad a los propios líderes locales. Las mascotas acaban desempeñando el papel de figuras sociales y públicas.
Disfrazarse de personajes de anime en lugares como Akihabara y Harajuku es cada vez más frecuente y la línea divisoria entre el ser y el disfraz se está diluyendo. Los jóvenes sienten más apego por el cuerpo virtual de las mascotas que por el suyo propio. Esta luna
de miel con las mascotas parece estar alterando la sensibilidad japonesa con respecto al cuerpo.
 

Y debido al auge de la realidad virtual en los entornos on-line, el estado de la identidad personal está también experimentando cambios. El «yo virtual» que vive en la red como un personaje está empezando a sobrepasar al «yo» que existe en el mundo real, en lo que podría considerarse como una manera perversa de desarrollar una nueva identidad.
 

Otro desarrollo interesante es la popularidad de la Japan Expo, la cual ha fomentado el interés global por la cultura japonesa de las mascotas.
 

Todas estas circunstancias se han tenido en cuenta a la hora de organizar la exposición que nos ocupa. En la primera sección, se examinan los cambios en la sociedad japonesa y las mascotas que han ido surgiendo en cada período. De ello se desprende que el estilo de vida en Japón y las mascotas japoneses están estrechamente relacionadas con la historia del país después de la guerra.
 

La segunda sección muestra una fiel reproducción de la habitación de una adolescente repleta de objetos relacionados con una mascota, mostrando el fuerte vínculo entre los japoneses y estos seres virtuales. Es el claro ejemplo de alguien que «no puede vivir sin mascotas».
 

Finalmente, en la sección titulada «El futuro de las mascotas» se presentan ejemplos de nuevas versiones que cada vez son más populares. En el futuro, este tipo de creaciones pueden llegar a ser el centro de la cultura de las mascotas.
 

En conclusión, lo que se pretende es que a través de esta exposición el visitante pueda comprender mejor esa relación tan estrecha y tan extremadamente futurista que los japoneses mantienen con las mascotas.

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