“Estados Unidos del amor” (2016) o la tristeza infinita

Autor: Josep M. Maya

Existe una tendencia generalizada a pensar que Polonia es un país gris y tristón. Después de ver esta película llegamos a la conclusión que teníamos una visión muy optimista del asunto.

La historia de las cuatro mujeres protagonistas –interrelacionas, pero apenas coincidentes– no tiene nada que ver con los anhelos, las inquietudes y esperanzas que menciona la promoción de la película, a su vez extraídas de las críticas de la prensa más exquisita. Mentira. Las protagonistas son mujeres desesperadas, angustiadas y perdidas en un laberinto de donde no hay ninguna posibilidad de salir. Ningún futuro. Al menos, para ellas.

¿Cómo pueden haberlo en un país que se desmorona, desamparado por su antiguo protector, y que es ignorado –cuando no despreciado– por los llamados a ser sus nuevos amigos? Un país que se aferra a la antigua fe cristiana, de un catolicismo preconciliar y que, no contento con que sus iglesias estén llenas, se mete en las casas de la gente con la prepotencia de la antigua policía secreta. (¿Se acuerdan de Wojtyła, el devorador de comunistas que ocupaba el trono de Pedro en 1990, cuando transcurre la narración? pues también era polaco…) Si el comunismo apenas hizo nada por la liberación femenina ¿qué esperar de un catolicismo de confesión y comunión socialmente obligado?

Lo interesante es que con todo este material, Tomasz Wasilewski, director y guionista de la película, hace un trabajo excelente: una narración vigorosa dentro de un realismo sin concesiones, y una estética minimalista, que soporta bien un ritmo trepidante, por momentos.

(Ignoramos si el desacierto de un título, más propio de una comedia ligera a lo Woody Allen, supone en polaco algún juego de palabras que nos pasa desapercibido (Zjednoczone Stany Milosci) pero, según el traductor de Google, el traslado a nuestra lengua es literal.)

Sorprende desde el primer plano la sofisticada fotografía, de un color tan insaturado, que podría pasar por blanco y negro. Pero ese desvanecimiento cromático le va como anillo al dedo a unas historias frías y duras como el hielo. El mérito es del joven fotógrafo rumano Oleg Mutu, conocido por su participación en la premiada película 4 meses, 3 semanas y 2 días (2007).

Todas las actuaciones son de matrícula de honor, como suele ocurrir en el cine polaco, tan alejado del star system como Donald Trump de México. Por lo que nos gustaría destacar a los principales actores, (sobre todo actrices): Julia KijowskaMagdalena CieleckaDorota KolakMarta Nieradkiewicz y Andrzej Chyra.

El tratamiento realista tan conseguido a lo largo de todas las historias, al que hacíamos referencia, tiene un punto de maestría en el siempre delicado tema de los desnudos, tanto femeninos como masculino, así como en las escabrosas escenas de sexo, nada que ver con la mojigatería hollywoodiense.

La cinta obtuvo el Premio al Mejor guión en el Festival de Berlín en 2016, así como una nominación en los

Premios del Cine Europeo.

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