“El nostre horitzó és la República”,

Autor: Francesc Sans

Fotografía: Francesc Sans

Después de un 1 de octubre más difícil de lo que se podía imaginar, Torra afronta hoy el debate de política general. Una sesión -que quiere centrarse en la recuperación del Gobierno del 155- que se prevé tensa: la polémica del cambio de criterio de los letrados del Parlamento para facilitar el voto delegado de los diputados suspendidos se suma la indignación de la oposición por el apoyo de Torra los CDR.

Con todo, Torra puede constatar su fragilidad parlamentaria: si no se asegura pactos en las resoluciones con la CUP o los comunes, el Gobierno puede salir tocado. Sin una estrategia independentista definida y con los partidos removidos, Torra fiaba todo su plan a la movilización en la calle y limitar las proclamas republicanas a la retórica hasta el juicio en el Supremo. El aniversario del 1-O demuestra, sin embargo, que los meses que faltan pueden ser convulsos para el ejecutivo. Ayer los manifestantes hablaron: quieren desobediencia al Estado, y obediencia en la calle.

“Nuestro horizonte es la República, no nos conformaremos con menos”, advertía ayer uno de los miembros del CDR de Sant Julià de Ramis (Girona) al presidente Quim Torra, y al resto de consejeros, en un discurso sin concesiones en el que reclamó hacer efectivo el mandato del 1-O. Durante el acto institucional en recuerdo de la actuación policial de hace un año en esta localidad, la organización independentista pidió no supeditar la lucha antirrepresiva a la materialización de la República. “Ni un paso atrás con el chantaje que se hace con nuestros rehenes”, agregó bajo la atenta mirada de la plana mayor del Ejecutivo y también del presidente del Parlamento, Roger Torrent.

Un tirón de orejas que se plasmó después en un comunicado oficial de los CDR de Cataluña en que se exigió al Ejecutivo que no retrasara más el despliegue de la República, y que si no tenía la voluntad de hacerlo dimitiera. Para denunciar la falta de concreción del Gobierno a la hora de trabajar por la independencia, los CDR combinaron ayer la lucha nacional con la social. En Girona, el CDR Nororiental descolgó la bandera española de la sede de la delegación de la Generalitat en la ciudad. “Hemos hecho lo que ellos no se atreven a hacer”, sentenciaba el comunicado

Cinco meses después de la investidura de Torra, el CDR pide pasar de las palabras a los hechos y concretar una hoja de ruta que no llega para hacer efectiva la República. “Seguimos inmersos en el autonomismo y el Gobierno no deja de acatar todas las decisiones judiciales”, explica al ARA una miembro del colectivo, que reconoce que en muchos barrios y municipios es la CUP quien lleva la voz cantante porque tiene “más interiorizada la lucha en la calle”.

Con la voluntad de denunciar fuera de las instituciones y con acciones en la calle y en las carreteras “las injusticias que sufre la sociedad catalana en el día a día”, los CDR llevaron a cabo una serie de acciones descentralizadas con un claro acento social . “Construimos la República que el Gobierno no hace para dejar claro qué país queremos”, remarca la integrante del CDR. Las barreras levantadas en algunos peajes, la concentración en dos pisos para evitar que sus inquilinos fueran desalojados y en la Bolsa de Barcelona y el Banco de España contra la especulación inmobiliaria, o la ocupación de las vías del AVE en Girona para protestar contra el encarecimiento del transporte público ponían de relieve ayer su determinación de unir el eje social y el nacional. “Las empresas del Ibex-35 son las que más presionan las instituciones para que opten por el diálogo”, remarca otro miembro del CDR, que considera que “sólo defendiendo los derechos sociales se avanzará hacia la autodeterminación”. Una tarea que no es nueva. “A escala local, desde los CDR ya hemos parado desahucios, pero en el aniversario del 1-O hemos querido dar más peso”, admite la integrante del CDR.

La situación ante el Parlamento se complica una vez acabada la manifestación. La gente concentrada se resiste a abandonar el espacio con la intención de ocupar el edificio. También en la Via Laietana hay otro foco de tensión, en este caso ante la jefatura de la Policía Nacional donde continúan las protestas.

En cuanto al Parlamento, cientos de personas se mantienen ante las puertas de entrada del edificio, y los Mossos han cerrado en su interior. Desde los efectivos policiales se hacían llamadas para que la gente se fuera y se podía intuir que en cualquier momento pudieran producirse cargas. De hecho, hacia las 22 horas, los Mossos han abierto las puertas del Parlamento y han salido en formación para cargar y conseguir que la gente abandone la zona.

El otro punto caliente de la ciudad se encuentra en la vía Laietana. Cerca de un millar de personas se han desviado cuando la manifestación pasaba por el inicio de la calle y en vez de ir hacia el Parlamento siguiendo el recorrido de la manifestación principal, se han concentrado ante la sede de la jefatura de la policía Nacional. Los Mossos habían hecho algunas cargas para disolver la concentración, pero aún quedaban decenas de personas dispersas por toda la calle y escondidos en los portales.

Otros fuegos donde se han producido disturbios han sido Lleida donde las cargas de los Mossos habrían causado algún herido y Girona. En el caso de Girona, la concentración ha tenido lugar en la plaza del 1 de octubre, donde se encuentra la subdelegación del gobierno central y donde a lo largo de la tarde se han producido varios intentos de retirar las vallas situadas previamente por los Mossos.

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