El Consejo de Seguridad de la ONU no ha aprobado este miércoles una resolución presentada por Rusia, que solicitaba crear un comité que investigue la actividad de los laboratorios biológicos de Estados Unidos en Ucrania.

Rusia y China fueron los únicos países que votaron a favor de la investigación. EE. UU., Francia y el Reino Unido votaron en contra, mientras otros diez países se abstuvieron. Para ser aprobada, la resolución debía obtener nueve votos a favor de un total de 15.

“Estamos muy decepcionados de que, a día de hoy, el Consejo no haya podido activar el mecanismo de la convención sobre armas biológicas y tóxicos”, expresó el representante permanente adjunto de Rusia ante la ONU, Dmitri Polianski, tras la votación.

El diplomático recordó que cada uno de los países que forman parte de la convención “se compromete a cooperar en cualquier investigación que pueda emprender el Consejo de Seguridad” de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.

“Independientemente del resultado de la votación de hoy, nuestras preguntas Estados Unidos y Ucrania siguen vigentes. Los materiales que se adjuntaron a nuestra queja aún requieren aclaración”, aseguró, agregando que “se hizo evidente que los países occidentales simplemente tienen miedo” de crear una comisión que estudie los materiales presentados por Moscú y realice una investigación al respecto.

Por su parte, China apoyó la iniciativa de Rusia y señaló que considera legítimas sus cuestionamientos acerca de las actividades de los laboratorios estadounidenses en Ucrania, señalando que es necesario que Moscú obtenga las respuestas solicitadas.

¿En qué consiste el proyecto presentado por Moscú?

A finales de octubre, la delegación rusa ante la ONU presentó ante el Consejo de Seguridad del organismo un proyecto de resolución destinado a investigar la actividad de laboratorios biológicos de EE. UU. en el territorio ucraniano.

El representante permanente de Moscú ante la ONU, Vasili Nebenzia, dirigió una carta al respecto al secretario general de la organización, António Guterres, y al presidente del Consejo de Seguridad, Michel Xavier Biang (Gabón).

El documento pretende establecer si ha habido infracciones por parte de Washington y Kiev a la Convención sobre Armas Biológicas, que prohíbe el desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas bacteriológicas y tóxicas, y sobre su destrucción. De acuerdo al proyecto ruso, todos los miembros del Consejo de Seguridad podrían participar en la indagación.

Semanas después del comienzo de la operación especial militar rusa en Ucrania, en marzo pasado, especialistas rusos en defensa radiológica, química y biológica estudiaron varios documentos incautados que pusieron al descubierto un proyecto secreto de EE. UU. y la OTAN que investigaba la transmisión de enfermedades de animales a los humanos.

En abril, el Kremlin denunció que los laboratorios biológicos “trabajan no solo en patógenos, microbios, virus, etc., extremadamente peligrosos, sino también en proyectos para crear nuevos tipos de armas biológicas dirigidas a determinados grupos étnicos”.

El jefe de las Tropas de la Defensa Radiactiva, Química y Biológica de Rusia, Ígor Kirilov, informó en junio que decenas de laboratorios financiados por el Departamento de Defensa estadounidense fueron utilizados para estudiar virus que pueden ser transmitidos por mosquitos, como la fiebre del dengue, enfermedad de la que se produjeron varios brotes en Cuba en la década de 1980.

Rusia, China, Bielorrusia, Venezuela, Nicaragua, Cuba, Siria y Zimbabue exhortaron el pasado 18 de octubre, en una declaración conjunta a la ONU, a recurrir al mecanismo estipulado en el artículo 6 de la mencionada convención, en relación con las actividades biológico-militares que realiza Washington en Ucrania.

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