La continuidad de las viejas edificaciones conocidas como los bloques del Patronat, situados en el barrio de Trinitat Vella (distrito de Sant Andreu), ha generado uno de los conflictos urbanísticos y sociales más relevantes de la ciudad en los últimos años. A pesar de décadas de expectativas sobre mejoras de vivienda, miles de residentes se enfrentan ahora al impacto directo de las decisiones municipales: la expropiación de sus hogares para proyectos de renovación urbana, sin garantías claras de reubicación para muchos de ellos.
Según los datos facilitados por la Associació de Veïns de la Trinitat Vella y recogidos por medios locales como betevé, dos de cada tres vecinos incluidos en la primera fase de expropiación no han obtenido derechos de reubicación y se enfrentan a un futuro con graves incertidumbres habitacionales.
1. El contexto urbano y social de Trinitat Vella
Trinitat Vella es uno de los barrios más antiguos y socialmente diversos de Barcelona. Su historia se remonta a décadas de lucha vecinal por mejores condiciones de vida, infraestructuras y vivienda digna. Aunque pertenece al distrito de Sant Andreu, geográficamente el barrio está parcialmente aislado por la Ronda de Dalt, autopistas y conexiones ferroviarias, lo que ha limitado tradicionalmente su expansión y su integración urbana con el resto de la ciudad.
Además, Trinitat Vella ha sido durante años un símbolo de la falta de acceso a vivienda asequible dentro de Barcelona. Su parque de viviendas antiguas —muchas de las cuales presentan problemas de mantenimiento y habitabilidad— contrasta con los altos precios y la presión del mercado inmobiliario en otros barrios.
2. Los bloques del Patronat: historia y condiciones de las viviendas
Los llamados “bloques del Patronat” son edificios residenciales construidos en los años 50, que albergan decenas de familias en condiciones estructurales precarias. Con el paso del tiempo, estos edificios han sufrido años de deterioro: humedades, grietas, defectos constructivos y carencias de mantenimiento han estado presentes durante décadas.
Estos bloques forman parte de un conjunto de nueve edificios situados en las calles Pare Pérez del Pulgar y Torrent de la Perera, donde se concentran familias con vínculos históricos con el barrio. En cada uno de ellos residen entre 15 y 20 familias, lo que representa un tejido social importante que hoy se ve amenazado por los cambios planeados.
3. La expropiación y el problema de la reubicación
El conflicto actual se ha disparado a raíz de las notificaciones de expropiación que muchos de estos vecinos han empezado a recibir por parte del Ajuntament de Barcelona como parte de un plan de transformación urbana de la zona norte de Trinitat Vella.
De acuerdo con la información que han compartido asociaciones vecinales, solo 13 de las aproximadamente 40 personas afectadas en esta primera fase han recibido el derecho a reubicación, lo que equivale a poco más de un tercio de los residentes implicados. El resto —alrededor de **dos tercios de los afectados— ha quedado excluido de los beneficios anunciados por el consistorio.
La normativa que se utiliza para determinar quién tiene derecho a reubicación se basa en criterios de empadronamiento anteriores a 2011, un requisito establecido por la Ley de Urbanismo de ese año. En muchos casos, vecinos con una larga historia de residencia en el barrio han sido excluidos debido a complicaciones administrativas relacionadas con fechas de empadronamiento o cambios de domicilio dentro del mismo barrio.
4. Historias de vida: testimonios de vecinas y vecinos afectados
La situación ha causado consternación entre residentes que ven cómo una normativa técnica afecta profundamente su estabilidad vital y familiar:
- Consola, propietaria de uno de los pisos, explica que se ha quedado sin derecho a reubicación simplemente porque estuvo un tiempo empadronada fuera del domicilio tras acompañar a su marido fuera de Barcelona. Aunque ha regresado recientemente, no cumple con el requisito de antigüedad exigido.
- Juana, otra vecina, ha vivido gran parte de su vida en Trinitat Vella, pero solo figura como empadronada desde 2016, lo que la deja fuera de la lista de beneficiarios.
- Abelaaziz y su familia enfrentan una situación más complicada: aunque viven en régimen de alquiler desde 2004, un traslado dentro de los bloques (cambiar de puerta) ha sido suficiente para que el Ayuntamiento considere que no cumple los criterios de permanencia necesarios para la reubicación.
Estos testimonios muestran que incluso quienes han vivido allí muchos años pueden estar excluidos de las soluciones habitacionales previstas por razones que a menudo no entienden o consideran injustas.
5. Reacciones vecinales y acciones legales
Las asociaciones de vecinos de Trinitat Vella no han estado de brazos cruzados. Organizaciones como la AV Trinitat Vella y la Taula de Barris han señalado la falta de información, la poca transparencia en el proceso y la necesidad de un espacio de información municipal donde los afectados puedan resolver dudas.
Así mismo, varios residentes han iniciado recursos legales contra el proceso de expropiación, argumentando que no es lógico aplicar una normativa de 2011 de forma tan estricta cuando la actuación se ejecuta más de una década después. Su abogado sostiene que debería tomarse como punto de referencia la aprobación de la expropiación, no solo las fechas administrativas de los planes urbanísticos.
6. La respuesta municipal y planes de reubicación
Desde el Ayuntamiento han reconocido la complejidad de la situación y han subrayado que se están realizando esfuerzos para atender a los residentes que quedan fuera del proceso formal. Entre las medidas anunciadas están:
- La elaboración de informes de vulnerabilidad social con los servicios sociales para intentar reubicar a familias que no tienen derecho automático a la reubicación.
- Un acuerdo con el Ministerio de Vivienda del Gobierno español que permite al consistorio acceder a la bolsa estatal de viviendas para reubicados, junto con recursos económicos adicionales para facilitar la compra de nueva vivienda.
- La construcción de nuevos pisos públicos destinados específicamente a familias afectadas por este proceso de renovación urbana.
Desde 2022, por ejemplo, se ha completado un primer bloque con 41 viviendas que será destinado a reubicaciones, aunque todavía no se puede habitar hasta que no se concluyan las obras de urbanización del entorno.
Además, se están ejecutando al menos otros 53 pisos públicos y está prevista una tercera promoción de 35 viviendas tras la demolición de la antigua prisión de mujeres de Trinitat Vella.
7. ¿Por qué se ha tardado tanto? El debate sobre planificación y ejecución
Una parte importante de la crítica de los vecinos se centra en el llamado “vacío temporal”: aunque la Ley de Urbanismo que permite expropiaciones data de 2011, el Ayuntamiento no ha actuado de forma contundente hasta más de 14 años después, lo que ha generado frustración y desconfianza.
Además, las asociaciones vecinales llevan años reclamando planes de traslado y mejoras habitacionales, lo que pone de manifiesto que existen demandas sociales históricas que no se han gestionado con la suficiente antelación.
Este desencuentro entre planes urbanísticos largos y las necesidades inmediatas de una población vulnerable es un reflejo de los desafíos más amplios que enfrenta Barcelona en materia de vivienda social, donde la rapidez de ejecución y la justicia social deben ir de la mano para evitar exclusiones injustas.
8. Una urgencia social en el corazón de Barcelona
La situación de los bloques del Patronat en Trinitat Vella evidencia que las políticas de vivienda requieren no solo planes de largo alcance, sino también mecanismos sensibles que no dejen atrás a las personas que viven realidades complejas. La exclusión de dos tercios de los vecinos en la primera fase de reubicación ha encendido un debate más amplio sobre el derecho a la vivienda, la permanencia de familias históricas en sus barrios y la justicia administrativa.
Con miles de personas afectadas —y más fases de expropiación previstas— la necesidad de transparencia municipal, apoyo social efectivo y soluciones habitacionales dignas continúa siendo una de las prioridades urgentes para este barrio y para toda la ciudad de Barcelona.
Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.






