DOMINGO DE FÚTBOL EN NOU BARRIS

La Monta, el Club de Fútbol Montañesa, mal catalanizada como Muntanyesa cuando en catalán correcto tendría que ser Muntanyenca, fue fundada en 1927 bajo el nombre de “Peña Montañesa”, en el Bar Montañés de la calle Jaume Pinent, por un grupo de gente entre los que había Joan Carreras y Joan Ferrer, jugador y primer presidente respectivamente. Durante su primera década, el equipo amarillo y negro -siempre ha vestido unas camisas

 

 

 

 

Texto: Sònia Moritz  Fotografía: Ibán García

 

El Club de Fútbol Montañesa, equipo del barcelonés barrio de La Prosperitat -en el candoroso distrito de Nou Barris-, vivió el pasado 26 de junio una jornada histórica, tanto para el club como para la gente de Nou Barris aficionada al balompié: el partido de vuelta contra el vizcaíno Sestao River Club correspondiente al playoff final por el ascenso a Segunda División B. La Montañesa necesitaba una remontada nada descabellada: en el duelo de ida, el equipo vasco se apuntó una ventaja mínima. ¿Conseguiría la Montañesa levantar el resultado adverso, reservándose así un lugar en la categoría de bronce

 

 

Breve semblanza de la Montañesa, donde quizá se aprenda algo nuevo de Nou Barris

 

La Monta, el Club de Fútbol Montañesa, mal catalanizada como Muntanyesa cuando en catalán correcto tendría que ser Muntanyenca, fue fundada en 1927 bajo el nombre de “Peña Montañesa”, en el Bar Montañés de la calle Jaume Pinent, por un grupo de gente entre los que había Joan Carreras y Joan Ferrer, jugador y primer presidente respectivamente. Durante su primera década, el equipo amarillo y negro -siempre ha vestido unas camisas con rayas amarillas y negras muy al estilo de las abejas- juega a fútbol en unos terrenos que antaño habían sido viñas, del que hoy en día es el barrio deVerdum. La Revolución y la posterior Guerra Civil interrumpe el sano ejercicio del deporte balompédico; las circunstancias exigían tareas menos gratas. Una vez Franco instalado en la poltrona, los jugadores del CF Montañesa volvieron a chutar la pelota. Durante los años 50, el gobernador civil de la provincia de Barcelona Felipe Acedo Colunga (famoso por participar en el golpe de estado de Sanjurjo, por ser el fiscal militar en los consejos de guerra que siguieron a la Revolución de Asturias de 1934, por reprimir de una manera extrema las huelgas de tranvías en Barcelona y por ser destituido después de los Sucesos del Palau de la Música -protagonizados, entre otros, por Jordi Pujol) ordena al falangista alcalde de Barcelona Antonio María Simarro Puig, con motivo del Congreso Eucarístico, expropiar el terreno de juego para construir las llamadas Viviendas del Gobernador, unos bloques de pisos precarios de unos 30 metros cuadrados pensados para alojar los barraquistas de la Diagonal. A la Monta no le quedó más remedio que mudarse dónde a día de hoy sigue: al Campo de las Roquetes o, como se denomina oficialmente, Estadi Municipal de Nou Barris (también se conoce popularmente como La Bombonera), del barrio de La Prosperitat, en calidad de inquilinos. La época de la posguerra y del franquismo marcaron esta zona noroeste de la capital de Catalunya dando lugar a la aparición de una nueva periferia urbana arquitectónicamente anárquica, siendo un punto de acogida de una parte importante de la inmigración obrera castellana (“los otros catalanes que diría Candel) y la Monta, como club deportivo del barrio no podía estar exenta de estas transformaciones.

 

Aunque no lo parezca, hay vida más allá del Barça, hay fútbol más allá del Espanyol y de los Segunda A catalanes: Nàstic, Girona, Sabadell y Barça B. Como la Monta, centenares de equipos se calzan las botas por categorías regionales y comarcales cada fin de semana; y a pesar de no ser portada en El Mundo Deportivo o el Sport, hay muchísima intrahistoria local, política, personal; y muchísimos proyectos, dolores de cabeza, frustraciones, equilibrios económicos, cánticos, victorias y goles repartidos por todos lares. En Nou Barris hay vida futbolera y futbolística; está la Academia de fútbol de la Damm, el CE Canyelles (el siguiente equipo en categoría en el distrito), el Alzamora CF, el EE Guineueta, el CCD Turó de la Peira y el Racing de Vallbona; y en su día hubo también el Santa Engràcia, el Construcciones, el Vilagrossa y el Roquetes. En los últimos años, la Monta es la que mueve más pasiones y lleva el nombre de Nou Barris por terrenos de juego más dispares; la Montañesa estuvo a punto de desaparecer a finales de los años 90, pero actualmente el club no teme por su futuro. Más allá de los derbis con el Canyelles, el Alzamora o el Guineueta (aunque hace tiempo que no coinciden en categoría), los grandes rivales clásicos de la Monta han sido siempre el Horta y el Europa, también el Júpiter y a veces la Gimnàstica Iberiana. Últimamente se ha generado una rivalidad bastante importante con el CD Masnou, entre otros asuntos, debido al litigio de hace unas temporadas entre los dos clubes porque la Monta jugó durante unos segundos y por error con 12 jugadores en el campo. Con el UE Sant Andreu hay muy buen rollo, al menos entre aficiones. La entrañable Bodega Eduardo ya se ha convertido en el epicentro de los tifosi y es la sede, desde hace unos meses, de la primera peña de la Montañesa, la peña “Al Hueco”: “Somos la Monta, somos de la Prospe, la peña Al Hueco, tu no te equivoques!” Durante todos estos años, muchos jugadores han defendido los colores noubarriencs; quizás el jugador que ha llegado más lejos pasando por la Monta, ha sido Àngel Morales, ex del Espanyol, Nàstic o Granada, pero no ha dejado tanta impronta en el barrio ni en la grada de Via Júlia como Barrecha, Rico, Boada, Perico, Emilio, Saavedra, Quillo o algún jugador de la plantilla actual como Villegas, Araújo, Ramírez o San José.

 

La temporada

 

Hay futbolistas que viven en Gavà Mar, Castelldefels o Pedralbes y poseen cuentas corrientes estratosféricas en Andorra o en la Isla de Man. En otro extremo, tenemos al entrenador de la Montañesa, Miki Carrillo “el Ferguson de Nou Barris” y dos de sus jugadores, el capitán José M. Villegas y el extremo Xavi Giménez, que trabajan juntos en el puerto de Barcelona como estibadores para llegar a final de mes. Otros, como el central Xavi Valls que es ingeniero de caminos de profesión, sigue jugando en un equipo de barrio. Aún hay otros que estudian, trabajan y comparten piso. Por debajo de Segunda B es complicado encontrar contratos profesionales -en todo caso algún contrato privado aislado- y todo el dinero que se mueve es justificado como dietas. Y es que los jugadores de la Monta han cobrado una media de 350€ mensuales. Juegan a fútbol porque les gusta. Nada que ver con los supercontratos, los jets privados, el pay-per-view y la publicidad que se mueve por Primera División o Liga BBVA (nombre oficial que nos remite a los verdaderos amos).

 

La Montañesa ha pasado en sólo ocho temporadas de Preferente a soñar con la Segunda B, categoria que nunca ha disputado. Y es que la llegada al banquillo de Miki Carrillo de la mano del presidente Emilio Llamas ha sido providencial. Procedente del Júpiter, Carrillo, con sólo 27 años cogió el equipo en la temporada 2003/04 en Preferente y lo ha hecho subir, a pesar de tener un presupuesto muy humilde -el más bajo de Tercera (65.000€)-, a Primera Catalana y a Tercera División. También es cierto que el paso de campo de tierra a césped artificial, ha ayudado mucho a consolidar el juego del equipo y a evitar lesiones graves. Con el subcampeonato de Tercera División Grupo V de esta temporada 2010/11 -el campeón ha sido el Llagostera-, la Monta se ha erigido en el segundo equipo no profesional de la capital catalana, por delante de históricos como el Europa, el Martinenc, el Sants, el Horta, el Poble Sec o el Júpiter, sólo superada por el Sant Andreu. Con la épica gesta de esta temporada, el equipo amarillo-y-negro ha disputado la fase de ascenso a Segunda B en su debut en Tercera, primero eliminando en el playoff de ascenso al FC Cartagena-La Unión (filial del FC Cartagena) y después al Rayo Cantabria (filial de Racing de Santander) con remontada incluida y a los penaltis en casa. Finalmente, le tocó disputar la tercera y última eliminatoria contra el Sestao River Club, el heredero del mítico Sestao Sport Club, con la vuelta en Via Júlia y con la retransmisión de BTV. El resultado de la ida en Las Llamas fue un 2-1, un resultado que permitiría a la Monta ascender con un asequible 1-0 en Nou Barris.

 

#eldiadelamonta

 

La Bombonera presentaba esa tarde soleada de domingo un aspecto espectacular, con 3.500 espectadores en la grada. Todo estaba a punto. Durante el transcurso de los primeros 45 minutos, los de Miki Carrillo hicieron lo más difícil: igualar la eliminatoria con un penalti que San José transformó en el minuto 8. El partido transcurría por el medio campo, y de repente otro penalti por unas manos en la defensa vasca. Pero San José la mandó al palo. Y luego el revés. Dos goles en dos minutos del Sestao River. La cima quedó lejos para la Monta. Ya sin nada a hacer, Xavi Valls marcó el gol del empate a dos en el tiempo añadido, el gol del pundonor. Fin. El Sestao lo celebró, y lo hizó en el césped. Nou Barris era una fiesta. Los sestaoarras y los noubarriencs, a pesar de algun hooligan de carácter fascistoide, lo celebraban juntos. Unos el ascenso, los otros la excelente temporada. Un ejemplo precioso de deportividad que merece tomarse como ejemplo.

 

Fin del curso (“hasta el año que viene”)

 

Gran parte de culpa de este éxito hay que otorgarla a la afición, al jugador número 12, que esta temporada raramente ha bajado de los mil seguidores por partido, y “Al Hueco” ha sido la voz de la Bombonera. Ahora con el éxito y el triunfo todo el mundo se acuerda de la Monta, especialmente los políticos del distrito, que han visitado el Municipal de Nou Barris para hacerse la foto, cuando durando toda la temporada ni se han acercado. Aun así, el club -que ahora cuenta con más de 300 socios- continúa formando jóvenes del barrio y haciendo de embajador de Nou Barris y del fútbol modesto de Barcelona por todo el Estado español. Nadie ya en Nou Barris podrá olvidar el 2011, el año en que una heroica e histórica Monta debutó en Tercera División, jugó el playoff, se erigió en el segundo equipo no profesional de Barcelona y soñó.

 

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