DEJAR QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN

No puedo entender a los Srs. del PP. Hacen grandes manifestaciones en contra del aborto y a la vez están a favor de la pena de muerte. En el fondo, lo que les gustaría es volver 30 años atrás, cuando las mujeres de los trabajadores abortaban encima de una mesa de comedor

 

No puedo entender a los Srs. del PP. Hacen grandes manifestaciones en contra del aborto y a la vez están a favor de la pena de muerte. En el fondo, lo que les gustaría es volver 30 años atrás, cuando las mujeres de los trabajadores abortaban encima de una mesa de comedor en la que muchas de ellas acababan desangrándose por miedo a ir al hospital. Mientras, las mujeres y las hijas de dichos señores abortaban en Londres en clínicas privadas, con todas las garantías sanitarias.

En cambio, entiendo a sus amigos los curas, que están en contra de todo lo que tengan que ver con el sexo o los preservativos. No importa que media humanidad muera de sida: la fornicación, la sodomía, las relaciones homosexuales, etc. etc. Pero ellos tienen unas relaciones sexuales muy sofisticadas. Parten del celibato, una de las mayores perversiones; cuando se les sube la libido tienen la flagelación, se fustigan hasta que eyaculan, al momento les remuerde la conciencia y se aplican un silicio; se les abren las carnes y, cuando se recuperan, sodomizan a un niño. Es una forma de correr pocos riesgos a la hora de coger enfermedades venéreas.

El Obispo Cañizares no entiende por qué se da importancia a todas estas denuncias a curas pederastas, porque, claro, no se puede comparar el aborto con la pedofilia. Este tipo no sabe que el aborto es un derecho que tienen todas las mujeres y la pedofilia, de momento, es un delito que con el tiempo igual lo incorporan a la liturgia, pero de momento es un delito.

Tambien hemos oído las declaraciones de su santidad el PAPA en las que nos invita a lanzar la primera piedra si estamos libres de pecado. Esto ya lo dijeron cuando iban a dilapidar a una adúltera.

Que sepa su santidad que yo soy un pecador, y que cuando acabe estas cuatro líneas iré a pecar un rato y no necesito que su santidad y sus amigos los pedófilos me perdonen. Eso sí, me impondré una penitencia: volver a pecar lo más pronto que me dejen.

Deberían saber ustedes que la pedofilia es un delito, y los que encubren a delincuentes son cómplices, y si los delincuentes y sus cómplices no son juzgados, entonces el Estado de derecho es una MIERDA.

Francesc Sans

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