La Navidad es ese momento entrañable del año en el que todo el mundo sonríe, cede el paso a las ancianitas en la cola del súper e incluso le suelta una moneda de 20 céntimos al primer sinhogar que encuentra tirado en el suelo. La felicidad abunda y el alma se purga para convertirnos en seres iluminados. Y es que no es para menos, el nacimiento del pequeño Jesús es un hecho y la salvación de la especie está asegurada.

Sin embargo, seres oscuros, dementes drogadictos, ácratas siniestros en general, prefieren romper esta maravillosa magia que nos invade. Lo hemos visto en los últimos años, cuando sujetos perversos secuestran la figura del niño Dios de los pesebres para solicitar un rescate.

Este año la cosa ha ido a más. Una especie de terrorista revolucionario ha decidido realizar una deconstrucción punk del maravilloso pesebre de Calahorra, en La Rioja. ¿Con qué se inspirarán los niños ahora?

Así es. Martillo en mano, a plena luz del día, ante el estupor de los vecinos, este malvado ha ido recorriendo las pequeñas calles del pesebre destrozando edificios, iglesias y hasta el sacro nacimiento de Jesusito. Ni la vaca se ha salvado. La alcaldesa del municipio, una tal Elisa Garrido, ya ha declarado que se trata de un individuo «con un amplio historial vinculado a las drogas».

En fin, desde Rambla les deseamos una Navidad de lo más punk. Lo del consumo de drogas ya es cosa de cada uno.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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