Cinebasura: La peli (2016)

Paco Fox y Miguel Ángel Viruete, reputados profesionales en sus horas libres, ejercen con esta, su primera película (quien sabe si la última), un ejercicio de tesón, voluntad, humor y homenaje/amor al cine de más baja estofa, con una sucesión de coherentes incoherencias que conforman un argumento trillado de tópicos, retorcidos al máximo posible del absurdo. Olé sus huevos.

El mundo (más concretamente, el barrio madrileño de Moratalaz) invadido por el cine cutre. Sin más, sin menos. Un argumento así no esconde mucho al espectador. Ya reza de igual modo el slogan de la película: “Sabes a lo que vienes”.

No nos engañemos. “Cinebasura: la peli” no es una gran película. Ni lo intenta. Sin embargo, no debemos quedarnos en la superficie del “cine entre amigos frikis”. La película sabe hacia dónde se dirige y, aunque con algunos cortes en el ritmo y algún chiste que no funciona del todo (posiblemente a causa de un montaje que ha sufrido la dictadura del escaso presupuesto), llega. Pero, evidentemente, llega a un grupo selecto de espectadores. Es una cinta por y para “gente del mundillo”. Y los que no lo somos, como este servidor, sólo podemos dejarnos llevar y cazar alguna referencia… o abandonar la sala despotricando sandeces sobre Nolan o Bergman, como el insufrible “cultureta” que ejerce de principal villano de la película.

Afortunadamente, me incliné por la primera opción, y pude gozar de una chorrada donde el cachondeo puebla el metraje (alargado hasta los 90 minutos estándar de una forma tan brillante, como mezquina… constituyendo uno de los mejores chistes de la cinta) con continuas referencias a “clásicos colonoscópicos”, malas (y conscientes) actuaciones, mujeres hermosas y derroche de sinsentido… o no. Y disfraces feos. Y tetas. Y un desnudo integral masculino semi-pixelado (o algo parecido).

La risa se esconde agazapada detrás de cada toma absurda. De hecho, las carcajadas aparecen en los momentos más sutiles o inesperados (enorme el homenaje que se realiza a la serie de aventuras gráficas “”Monkey Island”) y se vuelve algo difícil en las bromas más gruesas.

Y, a pesar de todo, la realización de la cinta, dentro de sus posibilidades (48 mil euros de presupuesto, gran parte de él conseguido a través de una campaña de crowdfunding) es más que correcta, destacando principalmente su montaje de sonido (se entiende en todo momento lo que dicen los personajes… una rara avis en el cine patrio, parece ser). La mayoría del equipo técnico y artístico (digamos que el 101%) aportó su trabajo sin ver un duro, pero con una profesionalidad encomiable. Incluso los efectos visuales chuscos no lo son tanto como debieran a causa de la calidad esgrimida. Sin duda, se ha tratado de hacer una película sobre el cine cutre, que fuese lo menos cutre posible o cuya cutrez fuese claramente intencionada, haciendo del defecto, virtud. Una “comedia voluntaria”, un ejercicio de metacine apreciable.

Un proyecto alocado, pero inteligente, que ha tardado tres años en concretarse. Una película que jamás hubiese llegado a sala seria alguna, de no ser por el impacto de internet (como se muestra al principio de la misma) en la creación y conformación de riadas de seguidores de este tipo de cine, que, de malo, resulta bueno. Comedias no intencionadas que sacan la parte más cruel, cínica, pero, en numerosas ocasiones, respetuosa con los creadores del infracine más horroroso y, por ende, disfrutable bajo el prisma de la mala uva, con cariño. Unido, sin desmerecer al resto del equipo, al esfuerzo principal de Paco Fox, cara más visible del proyecto desde su concepción, que se ha partido la cara, y bajado los pantalones, para conseguir financiación y engañar a la que gente para que trabaje gratis. Y que está secretamente enamorado de Amarna Miller.

Cinebasura: la peli” es una de esas obras en que su making off será, sin duda, tan interesante, o más, que la propia película y que aporta, en definitiva, un mensaje explícito, nada sutil, pero no por ello estúpido: disfrutar del cine sin complejos. Dejar de un lado la soberbia cinéfila, gozando de grandes películas… y, parafraseando al mismo Fox, de “jandres pinículas”.

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