Alberto Valle: “Palop es un homenaje a los escritores que cimentaron la literatura popular”

Autor: Alex Franquet

Fotografía: Francesc Sans

Valle: “La cultura siempre ha estado en crisis aquí”.

El periodista Alberto Valle decidió reivindicar hace tres años el género de las novelas pulp y el formato del libro de bolsillo. Esa literatura popular, de acción trepidante, rica en adjetivos y portadas coloridas. Eran superventas de verdad. Nos las encontrábamos hace años en los kioscos o estancos, al lado de las del Oeste de Estefanía. Él actualiza y da un impulso a este género y bebe de las mejores fuentes de la novela negra.
Valle se enfrascó en narrar las sucias aventuras de Palop, un detective violento. Un contumaz hijo puta al que se contrata cuando hay algún trabajo sucio, en palabras del mismo Valle. Ya lleva tres entregas: “Palop juega sucio”, “Malas noticias, es Palop” y “Probaréis el frío acero de mi venganza”. Va camino de una cuarta.
En la próxima edición del festival literario BCNegra, Alberto Valle y su Palop participarán en una mesa redonda, lógicamente bautizada como “Pulp Fiction”, que se celebrará el 4 de febrero en la antigua Cárcel Modelo, junto a los escritores Kike Ferrari y Antonio Padilla.

Alberto Valle

Hay un halo de misterio entorno a la autoría de estas novelas ¿Pascual Ulpiano o Alberto Valle? ¿Quién es el autor de las aventuras de Palop?

Más que misterio, creo que es homenaje puro y duro. Me explico, el autor de Palop es Pascual Ulpiano, alter ego utilizado por mí, Alberto Valle, exclusivamente para este proyecto concreto y como forma de homenajear a toda una generación de escritores que cimentaron, detrás de coloridos pseudónimos, la literatura popular de este país. Curtis Garland, Silver Kane, Frank Caudett, Lem Ryan (que sigue ahí, dando mucha guerra). Todos ellos, escritores que, en determinados momentos de sus vidas, se ganaron el pan alimentando el imaginario de un país entero con aventuras literarias de género pertrechadas a toda velocidad, y con un ingenio y una inventiva extraordinarias. En este sentido, tanto la Serie Palop como el pseudónimo utilizado para firmarla es un claro tributo a la labor de esas plumas cuyo recuerdo ha sido borrado del imaginario colectivo de este país. Y las cosas como son, que personas muy afines a ese patrimonio como Miqui Otero, Guillermo Román, Adolfo Quibus, Jordi Canal o Alberto Cabrera, hayan aceptado a Palop como animal de compañía hace que se me sigan saltando las lágrimas de la emoción.

Palop ya ha tenido tres capítulos. ¿Cuándo se verá un cuarto?

La idea es que vea la luz en 2018, posiblemente coincidiendo con Sant Jordi. Dependerá de la editorial.

Escribir siempre ha sido llorar aquí. En estos tiempos post-crisis, ¿todavía lo es más?

Tengo la suerte de no pretender ganarme la vida dedicándome a escribir. La cultura siempre ha estado en crisis aquí y el ninguneo al que se somete en España a esta industria, que si no me equivoco representa el 8% del PIB, es alarmante. Por mi parte, la verdad, es que ya considero que tengo mucha suerte de tener una editorial que confía en mi trabajo y publica mis libros, y el apoyo y el cariño de un montón de lectores y agitadores. Sería imposible nombrar aquí a todos e imperdonable hacerlo, y olvidar aunque sólo fuera a uno.

Usted mismo ha descrito a Palop como contumaz hijo puta al que se contrata cuando hay algún trabajo sucio.

Ése es Palop, en efecto: un sicario que recibe sobres más o menos abultados de fondos reservados del Estado, para llevar a cabo toda aquella mierda cuya tifa no debe impregnar las páginas del BOE ni, mucho menos, las de los medios de desinformación.

¿Un James Bond de alcantarilla?

Algo así, sí. Palop carece por completo de glamour, aunque es más emocional respecto a James Bond. Palop odia con todas sus entrañas. De hecho, y él lo sabe, Palop se odia ante todo a sí mismo, con todas sus entrañas. Dicho esto, mentiría si no dijera que el personaje de Ian Fleming no fue una inspiración a la hora de dar vida a Palop.

¿Cómo ha ido desarrollando su personalidad Palop en estas tres entregas?

“Palop Juega Sucio” era un libro fundamentalmente violento, con mucha acción y mucha testosterona respaldando la coraza que el personaje lleva puesta durante casi todo el relato y que no cae sino al final, en las últimas páginas, que es cuando el lector intuye la fragilidad del personaje. Esa fragilidad a la que nadie se puede sustraer y que es la que marca la progresión del elemento en sus siguientes aventuras. En “Malas Noticias, es Palop” usé una historia de venganza personal para ir sacando los fantasmas de Palop y en la última entrega, “Probaréis el Frío Acero de Mi Venganza”, una huida precipitada, tras darse cuenta de que alguien se la ha jugado en Italia, le aboca a reencontrarse con un pasado familiar que llevaba años rehuyendo. La cuestión, al final, y en medio de una existencia violenta y anónima, es si Palop será capaz, alguna vez, no sólo de admitir quién es, sino de perdonarse a sí mismo.

¿Por qué tiene valor el género pulp, y la novela popular? ¿Qué le gusta del formato bolsilibro?

Tiene el valor de haber alfabetizado entreteniendo a varias generaciones. Tiene el valor de haber sido la escuela de muchos grandísimos escritores, desde González Ledesma hasta Andreu Martín, pasando por Kurt Vonnegut. Tiene el valor de su formato y precio popular, literatura al alcance de todas y todos. Tiene el valor de ahorrarnos la pedantería, la tibieza y la corrección política. Tiene el valor de ser honesta con los géneros que toca, sin pretender inventar nada. Del formato me gusta sobre todo su colorismo y el talento que decenas de ilustradores como Albert Pujolar echaron a la hora de ilustrar, en tiempo récord, portadas que captaran el interés del lector potencial. ¡Y vaya lo lograban, porque aquellos sí que eran bestsellers!

¿Por qué reivindicarlo?

He razonado y dado mucho la chapa con este tema, pero al final la respuesta es galaica: ¿y por qué no? A fin de cuentas, el Pulp sigue teniendo su público, y si no que se lo pregunten a Julián Sánchez Caramazana, una de sus firmas más prolíficas. Y todos nos divertimos: los lectores que lo leen y los autores que lo escribimos. Pienso, por ejemplo, en Dani Llabrés y en su novela de debut, la burra y divertidísima “El Día que a Dios le Dio por Existir”. Él se lo pasó cojonudamente escribiéndola y los lectores nos lo pasamos teta devorando sus páginas. Siendo así, ¿qué problema hay? Es obvio que la generación del bolsilibro ya no volverá y que pertenece a su tiempo, pero quedémonos con lo mejor de aquello, con lo que sigue funcionando y encima nos da a todas y todos algunas alegrías, ¿no?

¿Quién se encarga del diseño de sus portadas? ¿Le da usted algunas indicaciones o el diseñador tiene manga ancha?

Berto Martínez es el hombre. Desde que coincidimos en Ràdio Ciutat Vella tuve clarísimo que era él y no otro quien debía firmar las portadas de Palop. Su trazo, su talento, su infinita cultura, gráfica y no sólo, le convertían en el único candidato posible y que sea él el portadista es condición sine qua non a la hora de encarar la publicación de una aventura del hijoputa de la HK Mark 23. Creo que no me equivocaba, porque los libros han gustado a unos más y a otros menos, pero las portadas han encantado a todo el mundo. De las ilustraciones interiores se ocupa, en cambio, mi padre, Adolfo Valle, quien, a pesar del Párkinson que le aqueja, consigue trazar ilustraciones relacionadas con algunos detalles de cada libro.

Sabemos que usted es un estudioso del crimen en Barcelona, de los crímenes del pasado y de los del presente. ¿Antes era todo más escabroso que hoy?

Estoy más proyectado en crímenes del pasado y, en este sentido, es una suerte contar con las contribuciones de gente como Xiana Siccardi, Elsa Plaza, Joaquim Roglan, Sebastià Benasar o Carles Quílez, cuyos trabajos han contribuido a arrojar mucha luz sobre célebres crímenes acontecidos en la ciudad.
No sé si antes era más escabroso que hoy. Imagino que en parte sí, pues la resolución de un crimen es hoy más sencilla -en términos tecnológicos y científicos- que en el pasado, y los avances que se han llevado a cabo en criminología en los últimos 50 años han cambiado por completo, entre otras cosas, la percepción de los crímenes por parte del público.

¿Lo que pasó con la Librería “Negra y Criminal”, que acabó cerrando, es normal?

Lo que pasó a la librería “Negra y Criminal” de Paco Camarasa fue que contribuyó de tal manera a dignificar y difundir la literatura negra en esta ciudad (y no sólo) que, cuando por fin se convirtió en moda y todo dios leía este tipo de literatura, encontrándose en cualquier librería, perdió su carácter único de lugar al que ir para encontrar ese tipo de libros. De pronto, James Ellroy o Jim Thompson estaban en cualquier centro comercial, Don Winslow era superventas y la reedición de aquel libro de Dashiell Hammett te la colocaba en su escaparate hasta el librero de Villaconejos de Arriba. La gente, simplemente, dejó de peregrinar hasta el número cinco de la calle de La Sal de La Barceloneta para comprar su dosis de literatura negraycriminal y eso, obviamente, es muy triste porque en ese pequeño local han “nacido” muchísimos nombres, propios y con carácter, como Nieves Abarca, Graziella Moreno o Jordi Ledesma, entre miles de otros.

Al menos “Negra y Criminal” ha dejado un poso, una herencia.

Por fortuna, nos quedan los legados de Paco. Su libro, suerte de memoria sentimental de su literatura negra, “Sangre en los Estantes”. Su festival literario, BCNegra, que este año encara su décimo tercera edición bajo la batuta de un escritor que tantas alegrías nos ha dado como es Carlos Zanón. Y la valiente propuesta de Miguel Ángel Díaz, librero que, con unos huevos de adamantio, suple el vacío dejado por “Negra y Criminal” abriendo su tienda, física y en línea, “Som Negra”, en Carrer Aragó nº 108, a escasas dos calles de donde, en noviembre de 1962, se cometía el famoso “Crimen de los Existencialistas” que iba a redundar en la deportación de la cantante Gloria Stewart, musa del Jamboree.

¿Qué le parece la cultura de esta Barcelona metropolitana actual?

Yo creo que Barcelona ha perdido muchísimo de ese potencial que pareció eclosionar en los breves pero intensos años entre la muerte de Franco y la llegada de Pujol a la Generalitat. Años en que la contracultura despegó y la subcultura aterrizó y todo parecía posible y estaba por inventar. Igual es una impresión mía, pero, al final, todo aquel sustrato cultural, toda la creatividad, toda la libertad y el ultraje, fueron debidamente domesticados y encerrados en rediles institucionales, gobernados por una noción vacía e inocua de modernez, o bien por preceptos aldeanos donde la idea y su ejecución estaban (muy) por debajo del idioma y la filiación política. Las Olimpiadas de 1992 fueron el punto de inflexión para acabar de convertir esta ciudad en “la millor botiga del món”.

¿Tiene esperanzas todavía?

Por suerte, queda por ahí la suficiente gente con talento, arrojo y con algo interesante que decir. Si no emigran, ahí se quedarán: sus obras y sus propuestas singulares. Pero duele pensar en una ciudad donde algunos de sus compositores, artistas y escritores más brillantes y singulares malviven, mientras otras medianías se lo pasan bomba a golpe de talonario público.
Insisto, yo tengo suerte de haber tenido dos editoriales, Base y, ahora, 66RPM, apostando por mi trabajo. Pero alucino que no haya una fila de editores barceloneses llamando a la puerta de un Juan Carlos Castillón y rogándole que escriba algo nuevo, por el amor de Dios. En fin, siempre nos quedará aquel cojonudo pregón de Pérez Andújar, ¿recuerdan?

¿Le gusta la semana de la novela negra de Barcelona? ¿Participará en la edición de este mes de febrero?

En sólo doce ediciones, y contra viento y marea habida cuenta de que estamos en un país donde, básicamente, la gente no lee, Paco Camarasa logró situar BCNegra en el mapa internacional de certámenes dedicados a este tipo de literatura. En esta nueva edición sí, tengo el placer de participar en la mesa redonda de clausura, “Pulp Fiction”, que se celebrará el 4 de febrero a las 10h30 en la antigua Cárcel Modelo, junto al escritor argentino Kike Ferrari y a mi buen amigo Antonio Padilla, traductor, escritor y ser humano al que admiro muchísimo y del que recomiendo, sin cortapisas, cualquiera de sus dos novelas: “La Mano del Muerto” o la reciente “¡Serás Imbécil!”. Absolutamente enormes ambas.

Nos consta que usted es un amante de la música. ¿Qué música escucharía Palop en su casa, cuando tiene tiempo de relajarse? ¿Qué estilo musical le haría bailar o emocionarse?

Palop es cero musical. No tiene tiempo de relajarse, ni emocionalmente está para sentir cercana ninguna música. Su música es el silbido de la munición pasándole muy cerca. En el primer borrador describí a un Palop amante del Blues, pero simplemente no le pegaba y resultaba forzado.

La novela negra es una de sus pasiones. Tiene entre manos una novela negra histórica ambientada en Barcelona entre 1952 y 1991. ¿Cómo está ese proyecto?

Ese proyecto está ya finalizado y, a menos de que haya cambios de última hora, que de todos modos serán pequeños, quedará tal cual está. Ahora sólo falta hallar quien lo edite y, en eso, como es lógico, tienen prioridad en pronunciarse desde 66RPM. Por el momento ha gustado mucho a las dos personas que lo han leído, pero, claro, son allegados y muy (muy) generosos, así que habrá que ver qué opinan lectores más distantes. Más despiadados. Cruzo los dedos y, espero, seguiré informando.

¿Qué hacer para seguirle la pista a Pascual Ulpiano/ Alberto Valle?

Pues miren, pueden chafardear mi blog http://valleustedasaber.blogspot.com donde pongo al día de las varias actividades en las que me voy metiendo: artículos, libros, podcasts de mi programa de radio y alguna que otra perorata.

1 Comment

  1. Con que hicieran cola para pedirme una traducción o incluso una lectura editorial ya sería un ser feliz. Pero gracias por tu comentario… se agradece desde la impotencia que supone no tener tiempo para escribir nada propio…

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