Una vez más

Autor: Arturo Colado

16-10-31-cuento-una-vez-mas
Ilustracion Galante

Vuelve a ser de día. Hoy no brilla el Sol. ¿Cuántos días después?

A tu lado hay alguien, pero los reflejos te dañan los ojos. Tapándote éstos, con la mano a modo de visera, entras en el baño. Sumerges la cabeza, tras llenar el lavamanos.

Has conseguido espabilarte un poco. Te amorras al grifo y la posición forzada te hace soltar una mezcla de gruñido y suspiro.

Es hora de descubrir tu compañía.

Es una mujer. Un cambio sustancial desde la última vez. ¿Cuántos días después?

Fea. Y gorda. Un claro ejemplo de que ambos os habéis decantado por la caridad.

Tiene varices. Y celulitis para alimentar una aldea de Botswana durante un mes. Y el cabello graso. Y la espalda llena de vello oscuro y rizado.

Y marcas de mordiscos en el cuello, en el hombro, en la parte posterior de los muslos.

Las nalgas amoratadas.

Desconoces el origen de las marcas, pero algo intuitivo te genera divertida culpabilidad ante los presumibles hechos.

No puedes evitar una sonrisa, mientras decides si debes despertarla o no.

Decides no hacerlo, por el momento, aunque le echas una ojeada al CD de Rob Zombie que se acurruca junto a los altavoces del ordenador.

Eres consciente de que rogarle que se marche supone la ardua y desagradable tarea de tener que hablar con esta extraña, que, si no está tan resacosa y amnésica como tú, es probable que tenga una opinión sobre ti que no se ajuste a la escasamente peligrosa realidad.

Y consideras vestirte y bajar a comprar algo de pan, asiéndote a la genuina esperanza de que se haya marchado cuando vuelvas. Decides pasarte por el “paki” que cae a una media hora. No vayas a quedarte corto de tiempo.

Hora y media después, la foca sale de tu casa, con tu ordenador en bandolera. A pesar de la previsión te la encuentras en la misma puerta del edificio..

La miras. Te esquiva. Alargas el brazo. Te devuelve tu ordenador. Evitas discurrir sobre su coeficiente intelectual y sentido de la oportunidad.

Coges el ascensor.

La madre que la parió…

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