Si no eres electricista o mecánico titulado, pero te consideras un manitas, puede que te interese lo que vamos a tratar de explicarte en este artículo. En mayor o menor medida todos hemos oído hablar alguna vez de los relés. Este tipo de interruptor electromagnético se caracteriza, fundamentalmente, por dejar pasar la corriente cuando está cerrado (contacto NC) e interrumpirla cuando está abierto (contacto NA). Y eso lo hace de forma automática, sin necesidad de ser accionado de forma manual. Por lo que son un componente muy seguro en cualquier instalación eléctrica.

A diferencia de los interruptores clásicos, los relés o relevadores disponen de una bobina imantada conectada a un paso de corriente. De este modo, cuando la corriente pasa por dicha bobina, se produce un campo electromagnético que hace que el relé -que por defecto está abierto- se cierre. Es entonces cuando la corriente puede seguir su curso y continuar recorriendo un circuito eléctrico. Cuando el relé deja de recibir corriente, entonces se abre y la electricidad se interrumpe. Así, el relé es capaz de controlar un circuito de salida de mayor potencia que el de entrada. Por eso, este un sistema simple pero altamente eficaz, muy utilizado, por ejemplo, para encender lámparas o arrancar el motor de un vehículo.

Utilidades de los relés

Como decimos, los relés son perfectos en circuitos cerrados de una potencia determinada (normalmente de 12 o 24 voltios) que requieren de una activación automática. No solo en los coches o en las lámparas encontramos relevadores. También podemos encontrarlos en muchos mecanismos automatizados como las persianas eléctricas, los alumbrados de jardín o calles, depuradoras de piscinas, etc.

Un ejemplo doméstico de la utilidad de un relé es por ejemplo un ventilador con mando a distancia. Cuando presionamos el botón de encendido del mando, el receptor del aparato o electrodoméstico activa esa pequeña carga de potencia que permite al relé cerrarse y que las aspas empiecen a girar.

Donde también tiene el relé un peso específico es en la maquinaria industrial, haciendo de las fábricas lugares más seguros.

Modelos de relé o relevador eléctrico

A continuación vamos a enumerar algunos de los tipos de relé más utilizados y sus características principales:

  1. Relés electromagnéticos convencionales. Es el más utilizado y el que primero se inventó. Es el relé clásico de toda la vida porque utiliza un electroimán que hace girar la bobina, abriendo o cerrando el paso de corriente. Es el que se acostumbra a usar en automoción. Pueden ser de lengüeta, miniaturizados, de núcleo móvil o armadura.
  2. Relés semiconductores. Los encontramos monofásicos, trifásicos o en estado sólido. Este tipo de relé se utiliza en instalaciones en las que se requiere una velocidad de conmutación elevada porque hay un uso continuo de los contactos del relevador. No llevan bobina, funcionan con un circuito electrónico.
  3. Relés térmicos. Son especialmente seguros para motores que funcionan a altas temperaturas y que tienden a sobrecalentarse. Este tipo de relé dispone de un mecanismo que se deforma si se sobrepasa una temperatura determinada. En ese punto el relé se abre y deja de trasmitir corriente al motor, evitando sobrecargas y protegiéndolo.
  4. Relés de corriente alterna. Muy utilizados en timbres o bocinas. En este caso, el flujo magnético en el circuito es alterno, produciendo una corriente pulsante.
  5. Relés tipo Reed. Estos son los más fáciles de identificar porque en su interior contienen una especie de ampolla de vidrio que alberga los contactos. Se abren y se cierran mediante la excitación de la bobina.
  6. Relés con temporizador. También conocidos como relés de acción retardada. Su principal característica es que se pueden programar para que se activen pasado un tiempo determinado. También hay relés que se activan con detectores de movimiento, muy utilizados en alumbrado.

Historia y seguridad

Los relés son un invento del estadounidense Joseph Henry, que desarrolló en 1835 esta tecnología que acabaría aplicando al telégrafo eléctrico. Los relés fueron muy utilizados en el siglo XIX y XX en telefónica de conmutación y equipos electrónicos, hasta que llegaron los transistores.

Una de las características del relé, como hemos dicho, es que sirve para implementar mayor seguridad en los circuitos eléctricos. Por ejemplo, en maquinaria de gran potencia o circuitos por donde pasa alta carga eléctrica, sirven para prevenir electrocuciones, incendios u otro tipo de accidentes.

Sin embargo, si te ves en la obligación de sustituir un relé o colocar uno nuevo en algún circuito doméstico o industrial, si no eres un especialista o técnico autorizado, la mejor recomendación es que te pongas en manos de profesionales.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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