Plataforma de argentinos por la independencia de Catalunya: “ellos nos ayudaron a emanciparnos, doscientos años después hay que devolverles el favor”

altUn grupo de argentinos ha constituido en Barcelona un colectivo enteramente dedicado a la lucha soberanista catalana. A través de charlas y diversas acciones reivindicativas buscan conscientizar a los inmigrantes de por qué hay que apoyar la  creación de un Estado propio, separado de España.

 

 

 

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No son solo los catalanes quienes quieren la independencia de Catalunya. Muchos de los inmigrantes que la pueblan también están dispuestos a todo por conseguir un Estado propio, al margen de España. Entre ellos, un grupo de argentinos que ha decidido fundar en Barcelona la plataforma “Argentins per la independència”, un colectivo que se organiza con el férreo propósito de colaborar en la lucha por la soberanía catalana

 

Sus dos impulsores, Andrés Ravier y Diego Arcos, provienen del Casal argentino de Barcelona, entidad que en 2001 este último creó para la acogida, el asesoramiento jurídico y la asistencia psicológica de los miles de compatriotas que escapaban de la crisis de su país, y que ahora– al haber disminuido de forma considerable el número de recién llegados– se dedica a fomentar el intercambio cultural entre Catalunya y Argentina, así como a trabajar por los Derechos Humanos, especialmente, en el ámbito de la Querella contra el franquismo que desde Argentina se está llevando adelante. El Casal apoya sin dudar el derecho a decidir de los pueblos pero no se pronuncia en cuanto a la secesión entre España y Catalunya. La plataforma que encabezan Diego y Andrés, en cambio, se posiciona doblemente por el : a un Estado propio, a un Estado independiente. ¿Por qué? Es una pregunta para la que estos dos impresores argentinos– y ya profundamente catalanestienen respuestas que posiblemente muchos nacidos en la terra desconocían.

 

“Hace doscientos años que se empezó con la independencia en América Latina y esto vendría a ser el cierre del círculo” lanza Andrés (53 años) como primer argumento. Residente en Sant Esteve de Sesrovires, una localidad a 30 km de Barcelona, este rosarino que ha llegado en 2003 con su esposa y sus tres hijos– y ha tenido aquí la cuartadispara con la segunda razón por la que cree que Catalunya ha de ser soberana: “Además de caer la colonia caería un sistema monárquico que no tiene nada que ver con el 2014. Estamos cansados de que se pasen el poder de padres a hijos y nos roben sin escrúpulos, hay que tirarlos fuera” afirma.

 

Diego Arcos (59 años) vive en Barcelona desde hace 25 años con su mujer y sus tres hijos, de los cuales también una ha nacido aquí y hoy es una de esas niñas valientes que se suben a la cima de las inmensas torres humanas de los Castellers. Este impresor y comunicador social bonaerense ha investigado durante años la participación de Catalunya en las luchas en el Virreinato del Río de la Plata por la emancipación de España, allá por 1810. “Como argentino le debo mucho de la independencia de mi país a Catalunya, así que lo mínimo es devolverles el favor doscientos años después” declara Diego.

 

“Cuando empezamos a rascar nos dimos cuenta de que el papel de los catalanes en la construcción de la Argentina fue mucho mayor de lo que nos habían explicado. Sin ir más lejos, nuestra concepción republicana y federalista es la traslación a América Latina de lo que eran los Fueros catalanes. El máximo exponente del federalismo en el continente, José Artigas, proviene de una familia de la Franja del Ponent” explica Arcos

 

Pero las conexiones entre catalanes y rioplatenses no se basan solo en los múltiples entramados familiares que desde los tiempos de la conquista los unen, ni se ciñen únicamente a la época de las batallas por la independencia de España. De acuerdo a lo estudiado por Diego Arcos ya en 1806, cuando los argentinos intentaban frenar las invasiones inglesas, fue un grupo de voluntarios de Catalunya el que primero salió a defender el territorio. “El propio General Mitre cuenta que gracias a las guerrillas catalanas se expulsó a los invasores ingleses.  El ingeniero Felipe Sentenach y don Gerardo Estebe i Llach se pusieron en contacto para organizar la reconquista y luego se le unieron otros, hasta ser 146 los catalanes que formaron parte de la vanguardia del “cuerpo de Miñones”. A punta de bayoneta, fueron ellos quienes desalojaron a los invasores del Parque del Retiro [centro de Buenos Aires]” detalla el presidente del Casal argentino.

 

El pasado es un argumento de peso para la Plataforma, pero también lo es el futuro. Ante la posibilidad de imaginar como sería una Catalunya independiente,  Diego y Andrés responden casi al unísono: “volveríamos a ser ciudadanos y dejaríamos de ser súbditos del rey”. La liberación de siglos de monarquía y el regreso a una república es uno de los estímulos principales para ellos, que no entienden como en pleno segundo milenio sigue todavía vigente esta estructura medieval hereditaria de poder. El otro factor que destacan con profunda ilusión –y que, de todos modos, también iría relacionado con el anterior- es la incorporación activa de la ciudadanía en la vida política. “Si hay una República catalana, habrá que escribir una Constitución. ¿Quiénes la van a escribir? Los mismos que van a votar en la consulta” asegura Diego.

 

Ambos argentinos se muestran muy esperanzados con un fenómeno que, dicen, se está dando no solo en Catalunya sino en todo el mundo: la pérdida de la hegemonía de los partidos en la gestión de la política. En ese sentido, están convencidos de que nadie lidera el movimiento soberanista catalán sino que son los propios ciudadanos los que lo están llevando adelante. “Artur Mas no es el líder, ahora está cumpliendo ese rol porque no tiene muchas opciones y, además, porque sabe que va a pasar a la historia como el que ha conseguido la independencia. Claramente ha tenido la oportunidad de expandirse como dirigente político en una circunstancia como esta, pero el cambio es con la participación de todo el mundo o no es” afirma Andrés.

 

Diego Arcos, por su parte, vive muy de cerca la autoorganización ciudadana a raíz de las luchas por la soberanía, puesto que desde el momento mismo de su fundación colabora en la Assemblea Nacional Catalana (ANC), asociación quejunto con Òmnium cultural- encabeza las movilizaciones por la consulta del 9N. “La ANC no recibe ni un céntimo del dinero público, todo es fruto de la autofinanciación y del esfuerzo de miles de personas” explica Diego. La Plataforma de Argentins per l’independència también se ha unido a la campaña por la celebración del referéndum y por el voto Sí-Sí ( a las dos preguntas que aparecerían en las papeletas: ¿Quiere que Catalunya sea un Estado? ¿Quiere que sea un Estado independiente?). Desde las acciones que organizaron durante la “V” humana de la última Diada, el colectivo se ha reforzado y prepara ahora charlas para informar a los inmigrantes sobre todo lo relacionado con la consulta por un nuevo modelo de Estado. “Pero lo primero que queremos avisarles es que tienen derecho a votar porque la mayoría de los extranjeros que vive aquí no lo sabe” alerta Diego Arcos. “Gracias a que la consulta se hará por el Derecho civil catalán, pueden votar los inmigrantes ¡y va a ser  la primera vez que podemos hacerlo porque España siempre nos negó ese derecho! Y, claroentonces participaremos también en la redacción de la nueva Constitución. Si no es así no es una República” añade, entusiasmado, Andrés

 

Desde la Plataforma se celebra que la Ley de Consultas aprobada por el Parlamento de Catalunya para sentar las bases legales de la convocatoria al referéndum establece que, por primera vez, la mayoría de catalanes de origen inmigrante podrán votar. Todos los extranjeros, con residencia legal de mas de tres años en la Comunidad, mayores de 16 años, serán convocados a las urnas en el caso de que el referéndum previsto para el 9 de noviembre pueda llevarse a cabo.

 

Tal vez por su larga trayectoria en la militancia durante los oscuros años de la dictadura argentina, tal vez por su profundo conocimiento de la no menos triste historia de la Guerra Civil y las cuatro décadas de franquismo o tal vez, simplemente, por el amor que sienten por la tierra que los acogió cuando lo necesitaron, a este colectivo de argentinos ni se le cruza por la cabeza la idea de rendirse. El previsible veto del Tribunal Constitucional al Decreto de convocatoria y la Ley de Consultas firmados por Artur Mas, no ha hecho más que reafirmarlos en la lucha. “La mayor fábrica de independentistas está en Madrid” bromean. Y, más allá de la ironía, lo cierto es que cada vez más gente que en Catalunya aún no tenía demasiado claro su voto, se está decantando por la separación de España como reacción a la política autoritaria del Gobierno de Mariano Rajoy.

 

Diego y Andrés, al igual que los miles de ciudadanos que tras la prohibición de la consulta por el Tribunal Constitucional salieron a la calle a reivindicar sus derechos con más fuerza incluso que antes, no le temen a las posibles represalias. “Yo puedo ir con urna de cartón bajo el brazo e instalarla, tengo derecho, ¿me van a sacar con la policía? Y si lo quieren hacer, ningún problema, opondremos resistencia pacífica. ¿Van a mandar a la Guardia Civil a que nos echen? Fantástico, quiero ver esa foto en todas las portadas del mundo” advierte Diego.

 

“Hemos llegado a un punto cumbre de fractura: el choque entre la legalidad española y la catalanaaclara Andrés– El problema es que la Constitución española fue hecha por la continuidad de la dictadura. ¿Ahora hay que respetarla? ¡y un huevo!” exclama indignado.

 

Otro de los temas que el proceso soberanista de Catalunya ha puesto sobre la mesa es su permanencia o no en la Unión Europea (UE) en el caso de constituirse como un Estado propio. En opinión de los portavoces de la Plataforma de argentinos por la independencia, a Europa “no le interesa perder a Catalunya porque su infraestructura es el motor económico de España”. Además sostienen que si, a pesar de ello, se decidiera expulsar a Catalunya de la UE una vez independizada, “no pasa nada, sería como en los casos de Suiza y Noruega, se hacen acuerdos comerciales y ya está”. “Las grandes empresas no se van a complicar la vida y decir “porque estos son independentistas, no queremos saber nada”, esa es la posición del poder político y de la monarquía que, ciegos, repiten el mantra “la Constitución es magnífica”, cuando es un documento que todavía no ha salido de la Edad Media” argumenta Andrés, convencido.

 

El colectivo apela con su trabajo a despertar en la conciencia de los inmigrantes que viven en Catalunya– el 24 por ciento de la población– el mismo compromiso que ellos sienten por la causa soberanista. “Muchos argentinos dicen “esto no va conmigo, yo no soy de aquí” y nosotros les decimos “¿qué opinarías de un inmigrante que está en la Argentina y le da lo mismo que las Malvinas sean nuestras o inglesas?” postula Diego Arcos. “Nosotros planteamos que la Argentina, en ese sentido, tiene el mismo problema que Catalunya: no puede ejercer su derecho a decidir sobre su propio territorioexplica el presidente de la Plataforma– La imposición militar británica y el chantaje de los poderes financieros que cobran una deuda externa ilegal, e ilegítima, una deuda adquirida por dictadores y corruptos, hacen que la Argentina tampoco sea en la actualidad un país independiente”.

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