El escritor cubano Leonardo Padura, nuevo Premio Pepe Carvalho, ha confesado que su principal protagonista, el policía Mario Conde, es «nieto de Philip Marlowe e hijo de Pepe Carvalho».

«Fueron Raymond Chandler y Manuel Vázquez Montalbán los que me dijeron por dónde podía escribir una novela policial cubana de forma diferente a como se hacían en la isla», ha explicado, en un encuentro con la prensa, Padura sobre esa filiación de Conde.

El escritor ha evocado su relación con Barcelona, que viene de 1990, cuando llegó por primera vez «para hacer una investigación para un documental sobre la emigración catalana a Cuba, y de aquella experiencia salieron varios reportajes».

Precisamente, la próxima semana impartirá una conferencia para «hablar de aquellos viajes de ida y vuelta y de los catalanes que trabajaron muy duro en Cuba en pequeños comercios, y también de los que hicieron mucha plata con el comercio de esclavos».

En El hombre que amaba a los perros, Padura vuelve a visitar literariamente Barcelona y la figura de Ramón Mercader, el asesino de Trotski; y finalmente, concluye, en esta ciudad está su editorial de los últimos 25 años, Tusquets, que decidió publicar su obra después de que ganara el Premio Café Gijón.

El autor de La novela de mi vida, Como polvo en el viento y Herejes comenzó a leer a Vázquez Montalbán «por pura casualidad» con El balneario: «Como no tenía referentes no me pareció interesante, pero posteriormente con La soledad del mánager, Asesinato en el comité central y Los mares del sur vi que había una apropiación de un espacio urbano, de la ciudad como elemento importante de la novela». Con la obra del escritor barcelonés, Padura descubrió que «el cinismo es un arma de ataque, y la ironía, un arma de defensa».

A su juicio, «Vázquez Montalbán hizo que tomáramos conciencia y entendiéramos que cuando uno escribe una novela policial está escribiendo una novela, y además naturalizó que el género utilizara la lengua española, hasta entonces casi ajena».

En la concesión del premio Pepe Carvalho, que Padura recibirá en un acto solemne el próximo jueves 9 en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, el jurado ha argumentado que el autor cubano «es una de las voces más prominentes de la literatura latinoamericana actual, una voz comprometida tanto con la literatura como con Cuba, la gran protagonista de sus obras, sea en sus novelas policiales o en las históricas».

Valora asimismo que Padura «se mueve magistralmente entre géneros, que hibrida y transforma, para construir una obra tan cubana como universal».

Hasta la fecha, Padura ha escrito nueve novelas de su serie de Mario Conde: Pasado Perfecto, Vientos de Cuaresma, Máscaras, Paisaje de otoño, Adiós, Hemingway, La niebla de ayer, Cola de serpiente, La transparencia del tiempo y Personas decentes.

Anuncia Padura que «Mario Conde, que ahora tiene 66 años, regresará» y le gustaría que «fuera una novela escrita en primera persona por el propio Conde y quizá no sea una novela negra, sino más bien una crónica de la vida cubana contemporánea».

En cualquier caso, asegura, no será tan cruel como Henning Mankell, que «cuando acabó su serie del inspector Kurt Wallander lo envió a una sanatorio para enfermos de alzhéimer».

También le gustaría novelar sobre el terrible período de la pandemia, pero para eso necesita «cierta distancia».

Padura ha pasado a formar parte de la relación de ilustres escritores que han sido reconocidos con el Premio Pepe Carvalho como el propio Mankell, P.D. James, Petros Márkaris, Ian Rankin, Andrea Camilleri, Donna Leon, Alicia Giménez Bartlett, James Ellroy, Dennis Lehane, Juan Madrid, Don Winslow, Claudia Piñeiro o Joyce Carol Oates.

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