Hace poco supimos que a David Fincher le encanta Pacifiction de Albert Serra (mejor no preguntar a Serra qué le parece el cine de Fincher, no estropeemos un momento bonito…). Al leer la noticia en redes, en H&O editores les dio por recordar The game, aquel thriller en el que Sean Penn le montaba una conspiración ficticia a su hermano Michael Douglas como regalo de cumpleaños. El pobre Douglas y su mandíbula de mantequilla se enfrentaban a tiroteos, persecuciones, intrigas financieras y un enterramiento vivo en México… Una movida bien tocha, vaya, hasta descubrir al final que todo se había tratado de una puesta en escena para provocar una catarsis existencial en el protagonista. (Ya recomendamos antes no preguntar al catalán su opinión sobre Fincher, ¿verdad?)

Hoy llega a las librerías Un brindis per Sant Martirià, el libro de Serra que inaugura la colección NMK, y de pronto, en un juego tontorrón de analogías, parece que el texto puede interpretarse como la crónica del modo en que su pueblo natal, Banyoles, le regaló a un joven aspirante a cineasta la escenografía y el paisaje humano (un poco ficción y un poco realidad, como todos) que éste necesitaba para convertirse más tarde en el director europeo clave de su generación, la trampa perfecta que desataría su talento.

Un brindis per Sant Martirià es una fiesta en honor a lo pequeño que modula la mirada del autor sobre lo enorme, un guateque de paradojas en torno al origen proyectado en la cultura europea, una juerga en gafas de sol, en fin: un #superserra que constituye la apuesta de la editorial para Sant Jordi… Además, la traducción castellana del libro, Un brindis por San Martiriano, llegará a las librerías en apenas dos semanas, el día 12 de abril.

Sinopsis

Sus orígenes banyolins, el sentido lúdico del arte, la vida como fiesta diaria, Barcelona, Cannes, Locarno, París, Nueva York… Este brindis revive el discurso que Albert Serra improvisó como pregonero de las fiestas de Sant Martirià: un vivo recorrido por sus años de formación y un generoso homenaje a todas las personas que lo han ayudado a conformar su particular concepción del cine, del arte y de la vida. Una portentosa exhibición de energía iconoclasta, un festín de desconciertos geniales.

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