ÀLVAREZ: “QUIERO UNA ORGANIZACIÓN SINDICAL QUE DÉ MIEDO AL CAPITAL”

La quinta planta de la sede de la UGT en Catalunya se muestra diáfana, con predominio del color blanco, mesas oscuras sobre un suelo de un color cercano al grana (en ningún caso rojo). El diseño lineal remite a la bauhaus. El despacho de Josep Maria Àlvarez dispone de acceso a una terraza amplia, enorme, que aboca su mirada sobre Montjuïc.

 

 

 

 

 

Texto: Jordi Navarro Fotos: Francesc Sans

 

Extensa entrevista con Josep Maria Àlvarez, secretario general de la UGTde Catalunya, en la que este histórico del sindicalismo catalán nos habla de la crisis actual, de la probable victoria del PP el 20-N, del movimiento 15M, de las subvenciones, de las relaciones con los sindicatos minoritarios, etcétera.

 

 

La quinta planta de la sede de la UGT en Catalunya se muestra diáfana, con predominio del color blanco, mesas oscuras sobre un suelo de un color cercano al grana (en ningún caso rojo). El diseño lineal remite a la bauhaus. El despacho de Josep Maria Àlvarez dispone de acceso a una terraza amplia, enorme, que aboca su mirada sobre Montjuïc. La vista es privilegiada. En el interior del despacho, entre distintos cuadros, una fotografía preside el espacio: situado en la pared tras su mesa de trabajo, un retrato de varios Brigadistas Internacionales en el año 1938. Àlvarez le gana a uno por proximidad. Hace verdaderos esfuerzos por comunicar correctamente lo que piensa. Sin embargo, esta es una entrevista en la que el optimismo -permítanme la ocurrencia- está de huelga indefinida. Quedan avisadas.

 

Oficialmente, 566.496 personas paradas en Catalunya. Menudo panorama.
 

‘Oficialmente’ quiere decir la gente que se ha inscrito al registro. Detrás de cada una de estas personas hay una situación, detrás de cada una de estas familias hay un drama. Realmente estamos ante una situación muy preocupante, que irá a más, porque ahora la cobertura de subsidio todavía la mantienen entre un 60 y un 70% (que cobran el paro o algún tipo de protección), pero esto irá menguando. Y con la perspectiva de creación de ocupación -que es cero-, la situación es dramática. 
 

¿La perspectiva de ocupación es cero?
 

Yo creo que sí. A la gente no se le puede decir cosas que no corresponden, y que no se correspondan con las expectativas que hay. Primero: esta idea que con políticas viejas se puede arreglar la situación económica que hay, es falsa. Cuando yo escucho alguien que dice: “Esto lo arreglaremos como lo arreglamos en 1996”. ¡No digamos tonterías! En 1996 éste era un país que ya se estaba recuperando económicamente, era un país que salía de una crisis propia y que era empujado por la Unión Europea. Y ahora estamos en una crisis global, por lo tanto, que un país a solas no saldrá con éxito. Una crisis, además, donde las soluciones de derechas no consiguen hacer que salgamos de la crisis, y si son de izquierdas la única cosa que hacen es que la gente tenga más coberturas, pero entonces hay problemas con el déficit y con la deuda porque se invierte en las personas. Si no se empiezan a situar elementos desde el punto de vista global, la salida de la crisis, en definitiva, será muy difícil. No digo que no tendremos momentos mejores, pero… A veces explico esto y la gente ríe, pero refleja bastante lo que pienso: hemos pasado de refundar el capitalismo o de anular la economía de mercado, a que el problema es la pensión de la yaya que cobra 500 euros, o del chico que no llega a los 1000 euros. Esta es la realidad en la que estamos.
 

Actualmente tener aquello que hace unos años se denominaba ‘contrato basura’ sería un golpe de ‘suerte’ para mucha gente…
 

Es así. Y desgraciadamente el próximo año, no sé como estaremos. Porque la gente tiene que ser consciente que el momento que nos toca vivir, es un momento de lucha. Nosotros somos una organización -los sindicatos mayoritarios- que, durante los últimos 30 años, la gente nos valoraba por las cosas que conseguíamos. ¡Y la de cosas que hemos conseguido! Porque a veces somos muy injustos, y no lo digo por mí, sino por la gente que trabaja al sindicato. Ahora tenemos que decir a la gente que vive un tiempo en que la única cosa que podemos ofrecer es un lugar donde luchar. Ya veremos qué conseguiremos, pero no será tan rápido como lo fue en el pasado. Es duro, pero o partimos de esta base…

 

…O nos estamos engañando. 
 

Efectivamente. Durante los últimos años, aquello que yo puedo denominar -en términos simples- el sindicalismo más de despacho, de moqueta, de negociación, nos ha dado frutos muy importantes para la clase trabajadora de este país, nos ha dado derechos que hoy estamos intentando de mantener. Pero ahora, este tipo de sindicalismo es estéril, no sirve de nada. De los despachos no sacaremos nada; sólo de la movilización, de la organización de los trabajadores, que la gente tenga ilusión y esperanza a partir de la lucha. Yo creo que es este el momento que vivimos. Por eso, a tu pregunta, ¿qué te tengo que decir? Lo que sí sé es que si los jóvenes se quedan en casa, no solucionarán su problema. Porque no es el problema de una persona, es un problema colectivo, social. Y sólo hay una manera de hacer frente a esta situación, que es a partir de la lucha, de la organización, y de hacer saber que somos más y tenemos más razones. 
 

 

«SI EL PP NO EXPLICA SU PROGRAMA, QUE LUEGO NO NOS PIDA MODERACIÓN»

 

De acuerdo, pero fíjese: usted habla de problema colectivo, a pesar que hoy en día, muy a menudo, encontramos que dos personas que realizan un mismo trabajo tienen sueldos dispares, prebendas y derechos laborales diferentes, etcétera. La fragmentación del mercado laboral ha llegado a tal punto, que sería cuestionable si tiene sentido un sindicato de clase.
 

Y tanto que tiene sentido, un sindicato de clase. Más que nunca. Pero se ha producido la fragmentación porque, sobre todo, hay algunos que están muy interesados en visualizar la fragmentación, no para que los que estén abajo tengan los derechos de los que están arriba (que es lo que pretendemos nosotros), sino para que quién está arriba pierda los derechos ganados. Este es el tema de fondo. No se quiere hacer el nivel por la parte de arriba, que es lo que queremos, sino “Vamos a rebajar las condiciones de todo el mundo”. Cuando el señor Mas dice en el Parlamento de Catalunya que se tiene que ir al contrato único, el nivel en derechos laborales de este contrato estará casi por tierra. 

 

Muy probablemente, el Partido Popular saldrá triunfal de la contienda electoral del próximo 20-N. Aquí en Catalunya, la presidenta del PPC, la Sra. Alícia Sánchez-Camacho, ha dejado entrever que el principal objetivo del nuevo gobierno de Rajoy será una gran reforma laboral que flexibilice más el mercado laboral. ¿Considera que es positivo flexibilizar más aún este mercado laboral? ¿Y qué papel jugarán los sindicatos frente este panorama?
 

Primero, creo que el Partido Popular, si no explica qué piensa hacer, después que no nos pida moderación. Después que no nos diga que tenemos que tragar porque tienen mayoría parlamentaria. Más o menos, hay una parte de gente que sabemos -cuando hablan de ‘flexibilizar’- de qué es sinónimo esto. Pero también hay una mayoría de gente que puede no saber qué quiere decir. Y como los sindicatos no nos presentamos a las elecciones, una vez hayan pasado, estaremos preparados igual que lo estamos hoy, si la mayoría de la ciudadanía no votó un programa concreto con unas medidas concretas, para poder combatirlas. Esto pasará.

 

Dicho esto, todo lo que sea desregularizar más las relaciones laborales en nuestro país, no aporta nada. Ni aporta nada al bienestar de las personas, ni aportará nada a la economía del país. Y no creará ni un puesto de trabajo. 

 

El PP afirma que con estas medidas se crearán muchos puestos de trabajo…
 

Cada cual puede decir lo que quiera, pero aquí hay unas evidencias. Aquí ha habido una reforma del mercado de trabajo, hace un año, que permite que un empresario despida por doce días el año y casi por cualquier motivo. Se ha hecho una reforma este mes de agosto, que permite encadenar los contratos temporales de manera indefinida. Y hay una reforma que permite la contratación de jóvenes hasta los treinta años con un contrato de formación con un 75% del sueldo. Entonces, ¿por qué no se crea ocupación? No se crea porque el mercado sea rígido, no es verdad. No se crea ocupación, sencillamente, porque no hay consumo, no hay crédito. Y las empresas no producen por amontonarlo en un almacén; producen para vender. Por lo tanto, si no hay salida no se creará ocupación. 

 

A partir de aquí, no sé si la propuesta del PP es rebajar los sueldos, como algunos analistas afirmaban a comienzos de la crisis, que decían que la solución -como no podía ser devaluar la moneda- era devaluar los salarios; hablaban entre el 15 y el 20%, según decían. Si se rebaja el sueldo un 25% no sé si se creará ocupación o no, pero yo ya miraré que no se rebajen. La rebaja de salarios nos trae a una permanente rebaja de salarios: no tiene fin. Somos un país que producimos productos que tienen poco valor añadido, somos un país donde lo que producimos casi siempre se puede hacer en un país más al sur donde la gente gana mucho menos. Por lo tanto, nosotros no podemos ir rebajando los salarios, porque quiere decir rebajar la calidad de vida, quiere decir rebajar las expectativas de la gente, pensando que con esto nos salvaremos, cuando hay países del sur que pueden hacer lo mismo que tú pero con un coste más barato. 

 

¿Dónde encontramos el nicho para poder salir con éxito? Formando a la gente. Una gran parte de la gente que está parada no tiene más formación que los estudios primarios. La formación es una gran herramienta por salir de esta situación. ¿Y que tenemos que hacer? Producir con algo más de calidad y de valor añadido. Valor añadido es país con prestigio, con marca. A veces, la gente piensa que valor añadido es otra cosa. Cuando en Oliana todavía se producían pequeños electrodomésticos de la Taurus, había una cadena donde salían dos secadores de cabello: uno marca Taurus y otro marca Rowenta. Hice la cadena, desde el principio hasta el final, y resulta que la única diferencia que había entre un secador Taurus y un Rowenta era la carcasa, que la de Rowenta era más de diseño. Pero al salir de allá, a los pocos días, fui a una tienda a ver cuál era la diferencia de precio entre uno y otro: la diferencia era de un 40% más caro el Rowenta. ¿Y la gente por qué compraba el Rowenta? Pues porque tiene el valor añadido de ser alemán. Y la gente está dispuesta a pagar más por un producto alemán, porque les parece que es mejor, aunque se haya producido con los mismos “ingredientes” y en la misma cadena de producción. Esto es el valor añadido. Aquí es donde nosotros tenemos que encontrar el futuro como país.

 

Hay una cosa en todo esto que me chirría. Se ha dicho de mi generación que es la “más preparada de la historia de este país”, la más formada, etcétera. Y no se ve por ningún lugar que la formación a solas haya aportado un plus de valor añadido…

La historia de nuestro país es la que es, y que sea la generación más formada no quiere decir que sea la generación que necesitamos y que esté a la altura. Y es posible que el país haya avanzado más con su deseo de estar al nivel del marco europeo, que realmente por el fondo del país. Esto es posible. Aquello que se llama a veces estirar más el brazo que la manga. 

 

En todo caso, yo creo que nuestro país ahora tiene una mejor base que la que tenía hace unos cuántos años. Ahora de lo que se trata, en todo caso, con esta situación de crisis, es que las decisiones que se están tomando no van en la dirección adecuada: el proceso de recortes en la universidad -que es donde se hace una parte importante de la investigación del país-, los recortes que se están haciendo en general en la investigación, los recortes al sistema educativo, o incluso a la sanidad que tiene una parte de investigación… Quiere decir no llevar al país a la dirección que toca para salir de la crisis en la que estamos.
 

«UN TRABAJADOR TIENE QUE TENER CONCIENCIA QUE SI  NO PAGA IMPUESTOS, PEOR POR ÉL»

Hace un momento, usted afirmaba que una parte de la gente sí que sabe de qué es sinónimo la ‘flexibilización‘ del mercado laboral que pretende el Partido Popular. Le agradecería que nos lo explicara para aquellas personas que no lo sepan. 
 

El PP está planteando de manera clara y nítida un programa ultraliberal, que es el mismo que ha fracasado en Irlanda, por ejemplo, diciendo: “Lo que tenemos que hacer es pagar menos impuestos; como pagaremos menos, pagarán más personas, y de este modo saldremos de la crisis”. Pues no, esto no funcionará.

 

No saldremos de este lío pagando menos impuestos, porque ya somos un país que paga pocos impuestos. En general todo el mundo, sobre todo los más ricos.

 

Si nos comparamos con los países que habitualmente nos gusta compararnos, como por ejemplo Alemania o los países nórdicos, o Francia incluso, pagan muchos impuestos. 

 

En este país hay una historia colectiva que dice que cuanto menos se paga, mejor. Y un trabajador tiene que tener conciencia que si no paga impuestos, peor por él. Lo que recibes tú en relación a lo que has pagado es mucho más. Y yo puedo negociar un convenio cojonudo, fantástico, pero si no tengo un país equilibrado todo esto que puedo ganar en un día, lo pierdo en cinco minutos. Si no tengo un sistema público de salud de calidad, la gente tendrá que ir a la sanidad privada y no podrá porque no tendrá recursos por mucho que gane en la empresa. Pagar impuestos no es malo, es bueno. 

 

Yo estuve en contra de la reforma fiscal que hizo Zapatero de los 400 euros. Y beneficiaba sobre todo a las clases populares. Un rebaja fiscal de 400 euros lineal, quiere decir que a uno que tenga un sueldo bajo es mucho dinero, pero para uno que tiene un sueldo muy alto no es nada. Por lo tanto, era una rebaja que beneficiaba a quien beneficiaba. Y yo estuve en contra, porque creo que no se puede hacer esto, que este país tiene muchos agujeros para tapar, para arreglar. Y primero es esto que ir repartiendo el dinero de este modo que, al fin y al cabo, no tiene un efecto positivo sobre el conjunto de la población.

 

Ahora, el drama en España no son los trabajadores. El drama son las personas que no trabajan con una nómina, no tienen un sueldo, para entendernos, ya sean autónomos (denominados profesiones liberales, en algunos casos), y las grandes fortunas o directivos de empresas que no cotizan con el salario, sino que han montado una empresa donde tienen la caja, acogiéndose al régimen fiscal de la S.A., no al del IRPF. Y ya no digamos las SICAV, que son estas agrupaciones de más de 100 millones de euros, para que no coticen a la hacienda pública. Aquí es donde habría que entrar para que la gente tome conciencia qué defraudan todos estos, que no son los asalariados, que no son los que tienen nómina. En el caso catalán estamos hablando de cerca de 17.000 millones de euros, que es aproximadamente el 40% de deuda que tiene la Generalitat hoy en día. Y en el caso de España, estamos hablando de cerca 43.000 millones de euros. Recaudando esto, que la propia hacienda pública sitúa en este nivel, España no tendría el problema de déficit público que tiene. 

 

Aquí es donde se tiene que hacer pedagogía: ¿con menos impuestos se puede hacer más? Pues no. Tantas cabezas, tantos sombreros. Si no tienes, no podrás hacer. Por lo tanto, pienso que el PP irá tomando políticas desde este punto de vista y haciendo cosas parecidas. Y Duran i Lleida, que siempre está en la vanguardia de estas materias, ya hace unos meses que fue avanzando que en este país la gente no quiere trabajar porque cobra mucho el paro, por lo tanto la segunda cosa que quieren hacer es sacar la cobertura del paro por desocupación…

 

Así se incendian las calles. 
 

La gente tiene que saber que esto puede pasar. Y creo que esto pasará y se incendiarán las calles. Las políticas que quieren implantar son las políticas que han fracasado. Era Irlanda, era Portugal, era Grecia…. No sé si vosotros habéis alquilado alguna vez un coche, pero a mí me pasó que alquilé un coche y la factura venía de Irlanda. Estaba hecha en Irlanda, donde el impuesto sobre sociedades es el 12%. De momento, eso hace buena pinta, pero todo es un bluf. Porque cuando el Estado tiene que hacer frente a las necesidades que tiene la ciudadanía, no hay nada. 
 

 

«ALGUNOS SE HABÍAN ILUSIONADO AL CREER QUE EL 15M IBA A ARRINCONAR A LOS SINDICATOS MAYORITARIOS»

 

En la Asamblea de Delegados de la UGT del 5 de Octubre, tengo entendido que participó el Colectivo Inflexiónhaciendo un llamamiento a que la UGT se sumara al movimiento originado el 15 de mayo de este año. 
 

 

Nosotros no hace falta ni que hagamos un acercamiento porque ya formamos parte de este movimiento. Es verdad que por razones que se pueden explicar -algunas imputables a nosotros, y otras imputables a grupos organizados del 15-M- ha habido un interés especial en separar los dos sindicatos de clase y situarnos dentro del paquete de las organizaciones que teóricamente combate el 15-M. Esto es imposible que se pueda materializar. Primero, porque en el 15-M hay mucha gente de nuestra organización; hay mucha gente de CC.OO. Porque somos los que estamos, y por lo tanto, nosotros nutrimos muchísimas organizaciones del tejido productivo, y nutrimos entre comillas, porque la gente no es tan sólo que sea nuestra: está afiliada al sindicato pero es tan autónoma cómo cuando está en el sindicato. No hay consigna. Pero las dos o tres veces que fui a Plaza Cataluña, encontré mucha gente del sindicato. Y que estaban allá porque el movimiento 15-M es un movimiento de esperanza, de ilusión, de renovación, de aire fresco. Y no podemos ser ajenos en este movimiento, al contrario.

 

Tenemos que hacer todo lo posible para fortalecerlo.

 

Sin embargo, sí que hay una cierta animadversión respecto a los dos sindicatos mayoritarios, con consignas que critican a Toxoy a Méndez, por ejemplo.
 

A mí no porque soy poco importante… A ver, primero, aquí hay algunos sindicatos pequeños…

 

Cite, por favor.
 

Pues como la CGTo USTEC… Yo ya sé que es más fácil ir a Plaza Catalunya a convivir que ir a una asamblea de la SEAT. Por lo tanto, han ido allá a arañar votos. Ya entiendo que esto forma parte de la realidad. Ya sé que algunos se habrán hecho ilusiones que este movimiento nos arrinconaría y sacaría del mapa a nuestros sindicatos y se implantarían los suyos. ¿Cuál es la realidad? Comparar los sindicatos con la política lo hace alguien que tiene mala intención o una completa ignorancia. ¿Sabéis cuánta gente nos vota cada cuatro años? Cerca de 400.000 trabajadores en Catalunya. ¿Sabéis cuántos delegados y delegadas tenemos? 25.000. ¿Sabéis cuál es la diferencia entre el sindicalismo y la política? Nuestros delegados, cada día, almuerzan con sus compañeros. Nadie nos puede decir: “Es que estáis en los despachos”. 

 

Pero la realidad, o la imagen que de ella se tiene de forma generalizada, es que los dos sindicatos mayoritarios, en estos últimos 30 años, han ido negociando y mire donde nos ha llevado. 

 

Sí, pero esto sólo es una parte de la película. Reconozco que este sistema es perverso. La gente nos ha valorado durante mucho tiempo -y una parte de la gente también lo hace hoy en día- por las cosas que lográbamos. Y claro, yo para conseguir cosas, tengo que negociar, y tengo que firmar cosas, y por lo tanto, tengo que aparecer junto al presidente de la Generalitat, o del alcalde de Barcelona, o del ministro de turno que sea. Esto es lo que más se critica por un lado.

 

Pero es mi trabajo. 

 

Lo que nosotros seguramente no hemos hecho, es explicarnos todo lo bien que haría falta. Y reconozco que algunos de los últimos acuerdos que hemos firmado, no los deberíamos haber firmado. 
 

¿Por ejemplo?
 

Las pensiones. Y no los tendríamos que haber firmado, no por el contenido (que saldremos a la calle, incluidos los del 15M, a defenderlo), que de todas las reformas europeas que se han hecho es el mejor. Pero quizás no lo tendría que haber firmado, porque no lo hemos explicado. No hemos tenido capacidad. Hay toda una serie de medios muy poderosos que se han encargado de machacarnos -por cierto, buena parte de la ultraderecha. No lo tendríamos que haber firmado porque la mayoría de la gente no lo ha entendido, cuando pienso que este acuerdo es un buen acuerdo. Lo vuelvo a decir: no pasará mucho tiempo, antes que tengamos que salir todos, los del 15M también, a defenderlo. 
 

 

«UN LIBERADO ES UNA PERSONA QUE DEDICA SU TIEMPO A DEFENDER A SUS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS»

 

 

Saldremos de su despacho con la moral muy alta… 
 

Es que es lo que pienso. Cuando veo lo que pasa en Italia, en Francia, en Alemania,… Pues podríamos haber hecho lo que han hecho los franceses: muchas huelgas, no firmar ningún acuerdo, y les han metido una reforma mucho peor que la que tenemos en casa nuestra. Podríamos haber hecho lo mismo; quizás estaríamos más inmaculados, quizás una parte de la gente no nos criticaría. 

 

Hasta ahora, nosotros siempre hemos creído que es mejor firmarlo que no firmarlo. Pero empiezo a tener dudas. Hay una campaña absolutamente indigna contra las organizaciones sindicales y contra sus dirigentes. Por una razón muy sencilla: somos los últimos que quedamos organizados. Y si nos sacan del medio… Tendremos movimientos que podrán acampar, pero la organización no estará. Por eso, estas campañas de “Estos son unos peseteros, viven de la subvención”. 

 

¿Qué hay de cierto en esto?
 

Aquí hay una cosa muy clara: todo esto está publicado y no se puede engañar a la gente. Si una de las cosas que hacemos los sindicatos -y creo que muy dignamente y que se tiene que hacer- es formar a los trabajadores y a las trabajadoras, con recursos que son del Estado pero que son de los trabajadores y de las trabajadoras, no sé porque no lo tendríamos que hacer. ¿Por qué lo tiene que hacer la iniciativa privada? ¿Por qué lo tienen que hacer las academias, sin ningún tipo de control, muy a menudo con una calidad infinitamente inferior a la que tenemos nosotros? Pero el titular de los medios de comunicación es: “250 millones de euros de subvención para los sindicatos”. En algunos casos, continúas leyendo y no sabes ni para qué son. En otros, la letra pequeño dice: para formación.

 

Primera cuestión: en el caso del dinero para formación de la UGT de Cataluña, no llega ni a entrar en la UGT. Se quedan en un instituto, que se llama IDFO, que es el que se ocupa de contratar el personal de formación, de hacer la justificación… Por cierto, si alguien entra en la página web de este instituto, encontrará la liquidación de los cursos de formación profesional de los últimos años, con lo que cuestan los cursos, las horas, la temática, el número de alumnos… No he leído ningún titular que diga que la Iglesia católica recibe no sé cuántas subvenciones, por ejemplo, para las escuelas concertadas. La Iglesia tiene que tener escuelas pagadas por el Estado ¿y un sindicato no puede hacer formación profesional para los trabajadores y las trabajadoras?

 

Segunda cuestión: Hay dos líneas más. Una, que en el caso catalán, no llega a los 2 millones de euros, y que es una subvención por una razón muy sencilla: éste es un país , donde la Constitución nos obliga a negociar los convenios para todos los trabajadores y trabajadoras, y si no podemos cobrarle a la gente que no está afiliada, el coste que tiene la negociación colectiva, alguien lo tendrá que pagar. ¡No lo pagarán los afiliados! Los afiliados pagarán su parte, pero no tienen por qué pagar la del conjunto. Como en el caso de la negociación colectiva y de la participación institucional, la UGT de Cataluña participa además en 600 mesas (que tienen que ver con el PIRMI, con la formación profesional, etc), que son de carácter general y no sólo para los afiliados, pues supongo que tiene que estar sufragado, como por cierto lo están de parte de la Administración, que lo pagamos todos de nuestros impuestos. Estas son las subvenciones que hay. 

 

¿Y la otra línea?
 

La otra línea son los programas que trabajamos con la Administración donde se tiene que justificar los recursos con la gente contratada para hacer el trabajo. Por ejemplo: técnicos de prevención de riesgos laborales. Nosotros tenemos firmado un acuerdo con ADIGSA para hacer un control de la seguridad de sus obras. Pagábamos a los técnicos, pero el dinero de este acuerdo iba directamente para contratar personas, porque la Administración no lo haría porque hay pocos inspectores. Y seguramente este control nos ha ayudado a prevenir muchos accidentes laborales. 

 

También hay ejemplos de políticas sociales: tenemos una oficina abierta, que es de la Administración, donde la gente se puede acercar a informarse; quién quiera, esté o no afiliado. Estas son las subvenciones que tenemos. En ningún caso, son subvenciones que tengan este carácter de “gente apalancada”… A mí no me paga el sueldo el sindicato, sino la empresa donde estoy trabajando. Cuando acabe en la UGT, me iré a trabajar a la empresa donde he trabajado siempre, que se llama Alstom. Bueno, quien paga mi sueldo básicamente son mis compañeros del comité de empresa, que parte de las horas sindicales que tienen, las dejan para que yo tenga dedicación completa. 
 

 

El papel de los ‘liberados’ es también bastante criticado, a pesar de que Catalunya es donde menos hay.
 

Hay una legislación general, que dice que los trabajadores elegimos unos representantes sindicales, y en función del tamaño de la empresa tienen una disponibilidad; esto a las privadas y a las administraciones. Cómo que el número de representantes tiene una relación con el número de trabajadores, pero no es proporcional, y cuando pasa de mil trabajadores, el número de personas escogidas como representantes es de dos por cada mil, el que se hace es un acuerdo entre los representantes de los trabajadores y la empresa que amplía el crédito horario. 

 

En el caso del sector público -que es el que ha aparecido en Madrid-, la *Comunidad de Madrid después de reducir las horas de sindicales, de cargarse los acuerdos firmados con Gallardón, se han quedado con unos mil representantes para 200.000 trabajadores. Pues bien: después de esta reducción, en Cataluña todavía tenemos la mitad de los que tienen en Madrid. Hay de todos los sindicatos -algunos también de los que estuvieron en Plaza Cataluña, que son funcionarios liberados de la Generalitat.

 

La gente tiene que ser consciente que si hay un ataque de la ultraderecha tan fuerte, seguramente es porque saben que somos personas que trabajan por el bien común. Un liberado es una persona que dedica su tiempo, en vez de hacer su trabajo habitual, a defender sus compañeros y compañeras. En algunos casos es por jornada completa, en otros son 15 horas mensuales,… En general, un liberado sindical es una persona que sabe que, por dedicarse a este trabajo de defensa colectiva de derechos, perderá toda oportunidad de promoción dentro de su empresa. Vuelvo a hablar de mí, y podría hablar de miles casos más; no soy ejemplo de nada: yo soy un ‘fulano’ que salió de la maquinista para dedicarse a las tareas del sindicato como oficial de segunda, y en la Alstom soy oficial de primera asimilado, que quiere decir que por antigüedad he pasado de oficial de segunda a primera. Pero si alguien ve la ficha de cuando entré en La

 

Maquinista en 1975, era oficial de tercera. Muchos compañeros del sindicato continúan teniendo la misma categoría que tenían al entrar en la empresa. En este país tú no encuentras mucha gente que esté dispuesta a perder oportunidades, a correr el riesgo de ser despedido, a tener dificultades familiares, sacrificando horas y dinero… Por lo tanto esta campaña de calumnias es lo peor de lo peor. 
 

 

«EL 15M NOS HA IDO BIEN, PARA SACUDIRNOS»

 

 

El diario ABC, el pasado 3 de Octubre, publicó una entrevista con Inger Berggren Garnacho, en la que afirmaba que: “En España vi lo que jamás en Suecia: líder sindical con chófer”.
 

Bien es verdad que hay pocos dirigentes que tengan chófer.

 

¿Usted tiene?
 

No. No tengo y no lo tendré. Todo esto es muy relativo: esta compañera sueca tendrá algún motivo para decir lo que dice, pero, por ejemplo, el hecho de no tener chófer a veces me da la impresión que me hace perder más tiempo conduciendo el coche y aparcándolo. No tengo chófer porque no me lo he planteado, hay cosas en la vida que no las encuentro…, pero no critico a quién disponga. Depende qué salud tengas, en primer lugar, cuánto te muevas en coche, etcétera.

 

Yo no he estado en Suecia de viaje sindical, pero en Alemania los sindicalistas tienen chófer. 
 

 

¿Este titular del ABC lo consideraría dentro de la campaña mediática de la derecha contra los sindicatos?
 

No estoy defendido corporativamente a todos los dirigentes de los sindicatos. De apalancados hay en todas partes, seguro. A veces no pondría la mano en el fuego ni por mí, ¿cómo lo haré por el vecino?. Lo que hay que hacer es apartar a la persona que no merezca ocupar un cargo de responsabilidad, y esto a menudo lo hace la propia gente de las empresas. 

 

El movimiento del 15M nos ha venido muy bien para tener una cierta sacudida. Lo de acomodarte es muy fácil. No niego toda crítica, hay cosas que deben cambiar. Mucha gente también luchamos para cambiar cosas dentro del propio sindicato, que no es nada fácil. Y toda la situación del 15M pienso que nos ayuda, porque, por ejemplo, un convenio colectivo se tiene que pasar por referéndum de los trabajadores, no se pueden firmar así como así. Y a menudo cuesta que los sindicatos lo lleven a la práctica. Hacer más asambleas y debatir más nos irá muy bien para conectar con la gente. Y finalmente, en este capítulo hay una cosa que no está resuelta, que es la representatividad, donde rechina más esta situación: los sindicatos representamos a los parados y a los trabajadores de las empresas pequeñas, donde no se hacen elecciones sindicales porque legalmente no se puede; en las empresas de menos de 6 trabajadores, no se pueden hacer elecciones, y en las de más de 6, sólo si lo solicita la mitad de los trabajadores. Y esto no es porque ellos nos hayan votado, sino porque lo dice la Constitución. 

 

A mí me da la impresión que todo este movimiento ha puesto de manifiesto que, seguramente para estos colectivos, no somos tan representativos como se podría haber pensado que éramos. Nosotros no somos una terminal del estado. Somos una organización libre de trabajadores libres que deciden afiliarse. Si un trabajador de una pequeña empresa viene al sindicato, está exactamente igual o más protegido que el de una gran empresa, en los aspectos jurídicos y sindicales. Pero no podemos entrar dentro de la empresa. Por lo tanto, somos representativos de las empresas donde sí se pueden hacer elecciones sindicales, que son las de más de 10 trabajadores. Quizás no somos muy representativos, pero para entendernos: no hay nadie que lo sea más que nosotros.

 

Y después hay otro tipos de empresas que han ido apareciendo, que son las verdaderas sanguijuelas, que son las empresas subcontratadas dentro de una gran empresa o de la administración. Y reconozco que aquí nosotros tenemos que mejorar. 

 

En este tipo de empresas queda mucho trabajo por hacer. 
 

Sí. Y además aquí hay mucha gente joven. Cuesta mucho pero lo tenemos que hacer. Seguramente no hemos mirado tanto las empresas subcontratadas; reconozco que me he ido enterado más por las cosas que me dice la gente en la calle. Pero un día te encuentras a uno que trabajaba para una empresa subcontratada por la RENFE, que te explica qué es el que hay. En este tema nos tenemos que actualizar, y esto quiere decir vincularlo más a la empresa por la cual estamos trabajando que no con el sector, porque a menudo estas empresas no están al mismo sector de la empresa por la cual trabajan. 

 

Yo acepto la crítica de la gente que ha llegado a la conclusión que ha tenido un problema y hemos hecho poco por ella. Y que no tiene más interés que tener un sindicato que sea un instrumento útil. Lo que no acepto es la crítica de aquellos que están en los sindicatos minoritarios, que no hacen el huevo, que hablan mucho de determinados colectivos y ni se dirigen a ellos, pero que después intentan decirnos a nosotros que no nos preocupamos de lo que ellos ni tocan. Si estos colectivos se dedicaran a organizar trabajadores, por ejemplo, del sector del marketing

 

Esto no suena a proclama por la unidad sindical
 

Entre los sindicatos hay muchísima unión. A ver si nos entendemos: uno no es más porque tenga un grupo activista que coloque muchos carteles o saque muchas banderas. Uno es más porque tiene muchos afiliados y representa a mucha gente. Nunca a la historia de este país ha habido tanta afiliación como hay ahora, porque CC.OO. y UGT, nos guste o no, tenemos casi un millón de personas que nos están votando en Cataluña. Y de los 57.000 delegados, más de 50.000 son de estos dos sindicatos. ¡Claro que hay unidad de acción! ¡Pero de los que realmente estamos en el mundo sindical! 

 

Ahora, quien tiene unas siglas como sindicato, pero su acción no es de sindicato porque no está en las empresas… 

 

Entiendo que hace referencia a la CGT, por ejemplo, ya que la ha citado antes. Y entiendo que acusa a la CGT de colocar muchas pancartas, pero que a la hora de la verdad no aparecen. ¿Es correcto?
 

Efectivamente, éste es uno de ellos. Hay más, pero éste es uno de ellos. Está bien criticar a los demás, pero… La gente que no conoce como funciona esto, que piense “Mira éste, cuánto dinero reciben”, a pesar que yo no me lo creería, si recibiéramos tantos centenares de miles de euros nos saldrían por las orejas, tampoco estamos en un lugar de un lujo que…
 

 

«SOY DE LA IDEA QUE SI TUVIÉRAMOS SÓLO UN SINDICATO, ESTARÍAMOS INFINITAMENTE MEJOR»

 

El edificio está bastante bien…
 

Es que es nuevo, tiene un año y medio. Pero lo digo porque, a veces, siento decir algunas cosas, o me voy a una manifestación del 15M -por cierto, el sábado estaré [por la manifestación del 15 de Octubre]-, y uno se me acerca y me dice: “Vividor” -siempre en grupo, porque individualmente nadie te aguanta la mirada.

 

Y digamos que tú tienes tantos motivos para decirme ‘vividor’ cómo yo para hablar de tu madre. ¿Tú de que me conoces? ¿Sabes de qué estoy viviendo? 

 

Afortunadamente esto sólo pasa cuando hay un grupito, porque yo cada día paseo por la calle, voy a los mercados, y veo la gente -que algunos me conocen pero por suerte la mayoría no. Y tengo una vida absolutamente plácida y normal. Y la gente que se me acerca individualmente es para darme ánimos. Ahora, en una manifestación, cuando hay cuatro de estos y… Si somos serios, las cosas que hay que hacer en este país, nos necesitamos todos. Yo puedo decir ahora, no sé por qué razones, exagerando y metiendo a todo el 15M dentro del mismo cajón, por tres o cuatro -unos quince para ser más exactos- que vinieron aquí un día y otro a CC.OO…. Quién hace esto en una manifestación, en el fondo, ¡es que la manifestación se la trae al pairo! ¡Los problemas de la gente se la trae al pairo! Lo que le importa son sus putas siglas, para entendernos. Si le importase un poco el resto, lo que debería de decir es: “Hostia, cojonudo, ya tenemos dos sindicatos más”. Lo que a mí me interesa es sumar. Yo soy de la idea que si tuviéramos sólo un sindicato, estaríamos infinitamente mejor. ¿Por qué tenemos que tener más de un sindicato? Esto es una idea de la puta burguesía que se la ha metido en la cabeza a cuatro alocados

 

El sindicato único asusta un poco.
 

No tiene que dar miedo, el sindicato único. En España había un único sindicato desde el 1889 hasta el 1910, que sale la CNT como consecuencia de lo que está pasando en el mundo y de la II Internacional anarquista. Y funcionaba de puta madre, porque a pesar de ser un sindicato único hace falta que haya una fuerte democracia interna. La fortaleza de un colectivo no se tiene que ver en contra de otro, sino a favor de todos los colectivos. Es que hay cosas que claman al cielo: ¿los sindicatos tenemos que ser pequeños? ¿Y no tenemos que tener medios? ¿No tenemos que tener fuerza? ¿No tenemos que dar miedo? ¡Yo es que quiero estar en una organización sindical que le dé miedo al capital, que para eso estamos, ostras! 

 

«YO ERA DE LOS QUE CREÍA QUE ERA BUENO LIMITAR LOS MANDATOS»

 

 

Gracias por el titular, que ha salido disparado. Para ir acabando: desde el año 1990 es secretario general de la UGT en Cataluña. ¿Cómo se hace para estarse 21 años al frente de un organización como la UGT
 

Hay momentos históricos en los sindicatos. En el año 1990, la UGT era una organización pequeña, más pequeña de lo que es ahora. Hemos estado viviendo un proceso constituyente, con propuestas innovadoras tanto en el ámbito catalán como estatal, y con un cierto éxito. No mío, sino del sindicato. 

 

Pero 21 años son años. Y las personas afiliadas lo siguen votando.
 

En todo caso, yo era de los que creía que era bueno limitar los mandatos. Y después del tiempo que he estado, pienso que lo decía con una cierta ignorancia,situándolo con la política y no tiene nada a ver. Para que te reconozcan y te respeten, necesitas mucho tiempo. Y claro, si hay tanto movimiento en la dirección de los sindicatos, cuando empiezas a poder hacer cosas, es el momento de plegar. 
Por otro lado, la limitación de mandatos siempre guarda relación con las cosas que tocas. En el fondo la limitación de mandato se hace porque tocas poder, dinero, pero en un sindicato no tocas ni una cosa ni lo otro. La única cosa que puede pasar es que te apoltrones

 

Si eso pasara, los compañeros le echarían, ¿no?
 

Puedo no tener ninguna virtud, pero una cosa que no haré es apoltronarme. Es por una razón muy sencilla: me lo paso bien haciendo el trabajo que hago, sobre todo el día que no estoy en el despacho sino que estoy pisando la calle, o el día que tenemos que ir a una asamblea a explicar a unos compañeros cualquier cosa… 

 

Yo entré en un sindicato que tenía 40.000 cotizantes; hoy son 150.000. Un sindicato que no llegaba a 4.000 delegados; hoy son 25.000. Bien, supongo que esto hace que haya pasado este momento histórico y lleve 21 años de secretario general con un apoyo muy amplio…

 

¿Se presentará a la reelección?
 

Pues no lo sé. Y no lo sé por una razón muy sencilla: en el último Congreso que  me presenté, nunca se me había pasado por la cabeza que me preguntaría después de ser escogido por qué cojones me había presentado.

 

{morfeo 291}

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