Sea cual sea la hora a la que te muevas por Barcelona, verás a mucha gente desplazándose en vehículos sostenibles. Uno de los que mayor auge han experimentado son las bicicletas eléctricas. La e bike está a la orden del día en la Ciudad Condal, tal como demuestran los carriles bici por los que diariamente pasan multitud de ellas.

Los fabricantes son conscientes de este éxito creciente, así que no dudan en lanzar sus propios modelos. Así pues, el catálogo en 2023 es más amplio que nunca. Esto es positivo para los usuarios, puesto que los precios han ido bajando a lo largo de los últimos años. De hecho, hoy en día adquirir una bicicleta eléctrica es más asequible que nunca.

Sin embargo, los barceloneses no solo tienen en cuenta el factor económico. Al comprar bicicletas eléctricas también valoran otros aspectos que consideran muy importantes, los cuales desgranaremos a continuación.

Autonomía

Es innegable que al principio era el punto flaco de la movilidad sostenible, pero poco a poco se van fabricando vehículos con una mayor autonomía. Si bien es cierto que los coches todavía están un poco lejos de ofrecer unas cifras que puedan considerarse buenas, todo lo contrario podemos decir de algunas bicicletas eléctricas.

No es difícil dar actualmente con modelos urbanos que pueden recorrer como máximo unos ochenta kilómetros. Suponiendo que el trayecto de ida y vuelta para ir a trabajar son 10 km, esto significa que podrían hacerse los cinco o seis desplazamientos semanales sin necesidad de cargar la e-bike.

Tiempo de carga

Ahora que hemos mencionado la carga, llega el momento de profundizar en ella. Y es que a pesar de haber unas baterías que cada vez duran más, tarde o temprano llega el momento de cargarlas. Cuando esto sucede no es plato de buen gusto estar muchas horas pendiente de que termine el proceso, alcanzando el 100% de batería.

Si te compras una buena bicicleta eléctrica bastan cuatro horas para que se cargue por completo. Así pues, cuando llegues a casa podrás ponerla a cargar por la noche e incluso antes de que te despiertes ya se habrá completado la operación.

El tiempo de carga es algo muy importante sobre todo para aquellos barceloneses que hacen jornada partida o que se ven obligados, por unos u otros motivos, a cargar la bicicleta eléctrica en su puesto de trabajo.

Posibilidad de plegarla

Acabamos de hablar de una acción que tal vez a ti también te llame la atención: con el permiso de la empresa, existe la posibilidad de cargar la e-bike en la misma oficina o en cualquier lugar del entorno laboral habilitado para ello. Sin embargo, puede que recibas un no por respuesta si la bicicleta eléctrica es muy voluminosa.

Todo lo contrario sucede con aquellas que pueden plegarse. Esta característica poco a poco ha pasado a contar con una gran trascendencia para los ciudadanos de Barcelona, puesto que en algunos casos tienen que subir con ella al tren, a la oficina o incluso a su propia casa en el ascensor. Si no pudiera plegarse, este tipo de acciones serían un suplicio.

Cada vez más fabricantes se animan a dar forma a bicicletas eléctricas plegables. Así lo demuestran las marcas francesas: en su idioma, este tipo de modelo es conocido bajo el nombre de velo electrique pliant.

Peso

Por muy reducidas que sean las dimensiones de la e-bike tras plegarla, esto de poco sirve si tienes que cargar con una enorme cantidad de kilos. Pero, ¿qué pasa si quieres una autonomía duradera? La batería será de gran capacidad, lo cual aumentará el peso del conjunto.

Dicha afirmación sigue siendo cierta hoy en día, pero afortunadamente los fabricantes poco a poco van haciendo avances en este sentido. De hecho, no es difícil encontrar en el amplio catálogo modelos aptos para la ciudad que, a pesar de tener la autonomía antes mencionada -80 km como máximo-, tan solo pesan 18 kilos.

Fabricación europea

¿Recuerdas que en párrafos anteriores hemos mencionado las palabras que se utilizan en Francia para referirse a la bicicleta eléctrica plegable? El país vecino es uno de los que más gustan a los barceloneses cuando consultan el lugar en el que se ha fabricado la e-bike que tienen entre ceja y ceja.

A la lista hay que sumar otros como España, Alemania e Italia. En definitiva, si la fabricación es europea, es muy probable que los usuarios de la Ciudad Condal que se desplazan en bicicleta eléctrica acaben decantándose por ese modelo en concreto.

Si además la bicicleta viene directamente de fábrica, la confianza se apodera de los usuarios, quienes saben que el estado del producto será perfecto y que los componentes utilizados -desde el cambio hasta la horquilla- harán gala de una gran calidad.

Paulatinamente va aumentando la cifra de bicicletas eléctricas que reúnen las 5 características que hemos dicho y que se dejan ver por los carriles bici de Barcelona.

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