En el vibrante mundo del activismo feminista europeo, marcado en los últimos años por el auge de las movilizaciones contra la violencia machista —como el movimiento #MeToo o las masivas manifestaciones en Francia por la igualdad de género— ha surgido una figura inesperada: un colectivo de mujeres que afirma defender los derechos de las mujeres desde una perspectiva distinta a la corriente dominante del feminismo progresista. Este grupo se denomina Collectif Némésis —llamado así por la diosa griega de la justicia y la retribución— y se presenta como un colectivo “feminista e identitario”.

Desde su aparición, Némésis ha generado fuertes debates en Francia y más allá: para unos, representa una forma legítima de repensar el feminismo desde una mirada crítica hacia la inmigración y la identidad cultural europea; para otros, es una apropiación peligrosa de un lenguaje feminista para fines xenófobos y de extrema derecha.

Orígenes y fundación: de París a Europa

El Collectif Némésis fue fundado en 2019 en Francia por un grupo de jóvenes mujeres que, según entrevistas y fuentes periodísticas, no se sentían representadas por los movimientos feministas contemporáneos dominados por las perspectivas de la izquierda.

La organización se constituyó formalmente como asociación y se extendió con secciones en lugares como la Suiza romanda y Bélgica, ampliando así su presencia en el espacio francófono europeo. Sus integrantes son en su mayoría mujeres jóvenes entre 18 y 30 años, muchas de ellas con antecedentes de activismo estudiantil o vínculos con organizaciones de corte conservador o identitario.

La fundadora y figura más visible del colectivo es Alice Cordier (Alice Kerviel), quien actúa como presidenta y principal portavoz. Cordier es conocida por su presencia mediática, sus polémicas declaraciones y su carácter polarizador, que ha atraído tanto apoyo como críticas.

Desde sus inicios, el grupo ha adoptado un discurso que mezcla reivindicaciones feministas con análisis sobre inmigración, seguridad y “defensa de la mujer occidental”. Esta síntesis —según sus miembros— responde a una percepción de que el feminismo tradicional no aborda adecuadamente lo que ellos ven como amenazas a la seguridad y derechos de las mujeres vinculadas a fenómenos migratorios y culturales.

Ideología y discurso: entre feminismo e identitarismo

El punto más debatido sobre el Collectif Némésis es precisamente su ideología. El grupo se describe a sí mismo como feminista, identitario y no conformista; sin embargo, expertos, académicos y organizaciones feministas lo ubican en un espectro más polémico.

Feminismo identitario y femonacionalismo

Uno de los conceptos clave para entender el colectivo es femonacionalismo: una corriente ideológica en la que la defensa de los derechos de las mujeres se articula con discursos nacionalistas y anti-inmigración, posicionando a la inmigración como una amenaza principal para la seguridad y la igualdad de género. Este enfoque no es exclusivo de Némésis, pero su discurso lo ejemplifica claramente.

Según estudios académicos sobre el fenómeno, Némésis y grupos similares se sitúan dentro de un campo más amplio de “apropiación del feminismo por parte de la derecha”, donde el lenguaje feminista se usa para justificar políticas identitarias y excluyentes que alinean la defensa de las mujeres con la preservación de una supuesta civilización europea.

Argumentos centrales del colectivo

Los elementos ideológicos que suelen articular sus mensajes incluyen:

  • La convicción de que la inmigración, especialmente de países con mayoría musulmana, representa un riesgo desproporcionado para la seguridad física de las mujeres. Esta idea se apoya en reinterpretaciones de hechos como las agresiones de Colonia en 2015, que Némésis invoca como símbolo de “fracaso en proteger a las mujeres” frente a inmigrantes.
  • La crítica al feminismo progresista contemporáneo, al que tildan de “cómplice” o “ciego” ante estas supuestas amenazas culturales y de seguridad. Para ellos, el feminismo dominante está demasiado centrado en cuestiones de género abstractas y no en la defensa física de las mujeres.
  • La promoción de valores culturales “occidentales” como esenciales para el bienestar de las mujeres, contrastándolos con lo que consideran tradiciones más autoritarias o misóginas de otras culturas.
  • Críticas a la llamada “ideología de género” y a ciertas perspectivas feministas que, según ellos, son parte de un relativismo cultural que debilita a las sociedades europeas.

Este conjunto de ideas, que combina reivindicaciones feministas con identidad, seguridad, inmigración y cultura, ha sido descrito por varios estudiosos como una reinterpretación del feminismo con fuerte carga política de derecha.

Acciones, tácticas y presencia mediática

A diferencia de muchos colectivos feministas tradicionales que se enfocan en campañas más estructuradas, actividades educativas o trabajo comunitario, Némésis ha concentrado gran parte de su actividad en acciones visibles en espacios públicos y en redes sociales.

Participación en marchas e intervenciones públicas

Una de las apariciones más comentadas del colectivo fue su intento de participar en la marcha del 8 de marzo en París (Día Internacional de la Mujer). A pesar de la oposición de numerosas organizaciones feministas —que criticaron su cercanía con la extrema derecha— miembros de Némésis caminaron bajo protección policial, en un gesto que muchos observadores interpretaron como estratégico para ganar visibilidad mediática.

También se ha reportado su presencia en otras movilizaciones sociopolíticas, a veces aliadas con sectores de derecha o identitarios, y en ocasiones en protestas con vínculos con fuerzas de orden público. Por ejemplo, en 2026 algunas integrantes fueron fotografiadas sosteniendo carteles de apoyo a la policía en Toulouse.

Uso intensivo de redes sociales

Las estrategias de comunicación del colectivo han sido marcadas por una presencia vigorosa en plataformas como Twitter, Instagram, Telegram y YouTube, donde difunden sus mensajes con una mezcla de contenido feminista, críticas a la inmigración y análisis sociopolíticos. Informes de organizaciones que monitorean el extremismo han señalado un crecimiento rápido de sus seguidores en redes sociales, lo que ha amplificado su alcance más allá de Francia.

Esta visibilidad mediática ha ayudado a Némésis a convertirse en una referencia dentro de ciertos círculos conservadores europeos, aunque también ha desencadenado fuertes críticas de organizaciones feministas y grupos de derechos humanos.

Críticas y controversias

El Collectif Némésis ha sido objeto de críticas de múltiples frentes, incluyendo colectivos feministas, académicos, medios de comunicación y observadores de la extrema derecha.

Acusaciones de instrumentalización del feminismo

La crítica más persistente es que Némésis utiliza el lenguaje y símbolos del feminismo para fines que poco tienen que ver con la igualdad de género, y sí con agendas identitarias y de exclusión. Organizaciones feministas prominentes señalan que reducir la violencia de género a un problema asociado sobre todo a la inmigración distorsiona el análisis de la violencia machista y desvía la atención de las estructuras sociales que la perpetúan.

Expertos señalan que este tipo de discurso se inserta en un fenómeno más amplio conocido como apropiación o cooptación de contenidos feministas por parte de la derecha, con el fin de dar legitimidad a posiciones conservadoras o identitarias.

Vínculos con la extrema derecha y posicionamientos polémicos

Aunque el colectivo se define como feminista, numerosos analistas y periodistas han destacado sus conexiones ideológicas con movimientos de extrema derecha. Esto incluye vínculos informales con grupos como Génération Identitaire, así como elogios o apoyos públicos de figuras conservadoras o identitarias.

También se les ha señalado la difusión de mensajes críticos hacia migrantes y minorías étnicas, que para muchos constituyen formas de xenofobia o islamofobia. En varias publicaciones y análisis se describe al colectivo como parte de corrientes identitarias que mezclan feminismo con rechazo a la inmigración y defensa de la identidad cultural europea, algo que ha sido calificado por adversarios como reactivo o incluso discriminatorio.

Reacciones de feministas y sociedad civil

Organizaciones feministas como Collectif NousToutes y medios progresistas han criticado duramente la presencia de Némésis en espacios feministas. Según estas voces, el enfoque identitario de Némésis socava la solidaridad interseccional y minimiza las luchas por la justicia de género que afectan a grupos marginados dentro de la sociedad.

Por su parte, académicas y sociólogas han analizado cómo la retórica de la organización se basa en narrativas simplificadas sobre la violencia de género, presentando a mujeres “occidentales” como víctimas de fuerzas externas —inmigrantes, culturas no occidentales— y, al hacerlo, desmovilizando una comprensión más amplia del patriarcado y las estructuras de poder que sostienen la violencia.

Impacto político y social

Aunque el Collectif Némésis no es un actor dominante en el movimiento feminista global, su presencia ha tenido efectos notables dentro del debate sociopolítico francés:

  1. Debate sobre la legitimidad del feminismo: Su discurso ha forzado a otros sectores feministas y progresistas a especificar y consolidar sus propios marcos teóricos sobre qué significa el feminismo hoy en día, especialmente respecto a temas de inmigración, identidad, derechos humanos y violencia de género.
  2. Polarización mediática: La cobertura mediática de Némésis, tanto crítica como favorable en ciertos medios de derecha, ha contribuido a la polarización del discurso público sobre el feminismo y las políticas de inmigración.
  3. Intersección con movimientos políticos más amplios: Aunque no es un partido político, el colectivo ha interactuado —directa o indirectamente— con campañas y figuras políticas de la derecha y la extrema derecha francesa, lo que ha generado preocupación sobre la normalización de ideas identitarias en el discurso feminista.

Feminismo, identidad y tensión social

El Collectif Némésis representa un fenómeno complejo y controvertido en el panorama del feminismo contemporáneo. Su propuesta de un “feminismo identitario” desafía las categorías tradicionales del activismo feminista al mezclar reivindicaciones de género con discursos sobre inmigración, cultura y seguridad.

Para sus seguidores, este enfoque responde a la percepción de que el feminismo tradicional ha ignorado problemas reales de violencia y seguridad. Para sus críticos, es una instrumentalización del feminismo que promueve una agenda conservadora y excluyente. Los debates en torno a Némésis ponen de relieve las tensiones inherentes al feminismo moderno: ¿cómo puede un movimiento pluralista integrar distintas perspectivas sin perder su compromiso por la igualdad? ¿Qué lugar tienen las cuestiones culturales e identitarias en las luchas contra la violencia de género?

Más allá de las valoraciones personales, la existencia de Némésis plantea una pregunta más amplia: ¿hasta qué punto el feminismo puede ser un espacio de confrontación ideológica y política en sociedades cada vez más polarizadas? Las respuestas a esa pregunta continuarán evolucionando a medida que movimientos como este y sus críticos interactúan en la arena pública europea.

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