La remodelación del Spotify Camp Nou, uno de los proyectos de infraestructura deportiva más ambiciosos de Europa y piedra angular del futuro económico del FC Barcelona, atraviesa un momento crítico que nada tiene que ver con el césped ni con los plazos de reapertura del estadio. Apenas un mes después de la reanudación parcial de la actividad en el recinto y tras varias semanas de trabajos intensivos, han salido a la luz graves denuncias sobre presuntas condiciones laborales abusivas que afectan a decenas de trabajadores subcontratados en la obra.

Las acusaciones apuntan directamente a varias empresas que operan bajo la órbita de la constructora turca Limak, adjudicataria principal del proyecto. Los trabajadores afectados, en su mayoría de origen extranjero, denuncian jornadas laborales excesivas de hasta 12 horas diarias, seis e incluso siete días a la semana, la ausencia total de vacaciones, salarios muy por debajo de lo establecido en convenio y la falta de cotización a la Seguridad Social. A estas prácticas se suman, según sindicatos, situaciones de contratación irregular que podrían constituir infracciones graves de la legislación laboral y de extranjería.

Un proyecto estratégico bajo escrutinio

El Espai Barça, del que forma parte la remodelación integral del Spotify Camp Nou, está concebido como el gran motor financiero del club azulgrana para las próximas décadas. Con un presupuesto multimillonario y una compleja red de empresas contratistas y subcontratistas, la obra ha sido presentada desde su inicio como un ejemplo de modernización y proyección internacional. Sin embargo, las recientes denuncias han puesto en cuestión el control efectivo de las condiciones laborales en un proyecto de esta magnitud.

La situación ha activado la actuación de la Inspección de Trabajo de la Generalitat de Cataluña, que ya investiga posibles infracciones en la contratación de personal. El foco se ha centrado especialmente en algunas empresas subcontratadas, entre ellas Extreme Works UAB, señalada por los sindicatos como una de las compañías implicadas en los despidos y en la gestión irregular de trabajadores.

Jornadas maratonianas y precariedad

Según los testimonios recopilados por organizaciones sindicales, los operarios afectados habrían estado sometidos a ritmos de trabajo extremadamente duros. Jornadas de hasta 12 horas, con escasos descansos y sin una planificación clara de turnos, se habrían convertido en la norma durante determinadas fases de la obra. A ello se suma el hecho de que muchos trabajadores aseguran haber trabajado durante semanas sin un solo día libre, acumulando seis y hasta siete días consecutivos de actividad laboral.

Las denuncias también incluyen salarios que no se corresponden con lo establecido en el convenio del sector de la construcción, así como pagos irregulares y falta de transparencia en las nóminas. En algunos casos, los trabajadores afirman no haber recibido documentación alguna que acredite su relación laboral, lo que dificulta cualquier reclamación posterior.

Trabajar “sin papeles” y sin contrato

Uno de los aspectos más graves de las denuncias tiene que ver con la situación administrativa de muchos de los trabajadores. Según Comisiones Obreras (CCOO), una parte significativa de la plantilla empleada en las obras es de origen extranjero, principalmente turco, y carece de permiso de trabajo válido en España.

Algunos de estos trabajadores disponen de permisos de residencia emitidos por otros países de la Unión Europea, en ciertos casos incluso caducados. Sin embargo, tal y como recuerda la legislación vigente, este tipo de documentación no habilita automáticamente para trabajar en territorio español. A pesar de ello, los operarios habrían sido empleados de manera continuada en las obras del Camp Nou.

Carlos del Barrio, portavoz de la federación de construcción de CCOO, sostiene que el sistema utilizado por las empresas implicadas “está muy bien diseñado para aparentar legalidad”. Según explica, los trabajadores son reclutados en sus países de origen y desplazados a España bajo el supuesto amparo de acuerdos internacionales que, en la práctica, no existirían o no serían aplicables a su situación concreta.

“Les enseñan tarjetas verdes del espacio Schengen y creen que con eso pueden trabajar, pero no funciona así”, advierte Del Barrio. El resultado es que muchos de estos operarios trabajan sin contrato escrito, sin estar dados de alta en la Seguridad Social y sin ningún tipo de protección laboral.

Contrataciones y despidos verbales

La ausencia de contratos escritos es otro de los elementos que agrava la situación denunciada por los sindicatos. Según explican, tanto las contrataciones como los despidos se habrían realizado de forma verbal, sin documentos que acrediten la relación laboral ni las condiciones pactadas. Esta práctica deja a los trabajadores en una situación de total indefensión jurídica.

Al no existir constancia formal de su empleo, los operarios no habrían cotizado durante el tiempo trabajado, lo que implica que no generarán derechos futuros en materia de prestaciones o jubilación. Además, en caso de despido, no tendrían derecho a indemnización ni a prestaciones por desempleo.

Desde CCOO subrayan que este tipo de prácticas no solo vulneran los derechos de los trabajadores afectados, sino que también suponen una competencia desleal respecto a las empresas que sí cumplen con la normativa laboral y de seguridad social.

Protestas en el Camp Nou

La tensión acumulada durante semanas estalló públicamente con las movilizaciones de trabajadores en los accesos del Spotify Camp Nou. Decenas de operarios se concentraron para denunciar una veintena de despidos previos y para visibilizar su situación administrativa irregular. Las protestas, que tuvieron lugar en un entorno de alta visibilidad mediática, pusieron el foco sobre lo que hasta entonces había permanecido en un segundo plano del proyecto.

Según relatan los sindicatos, lejos de abrir un proceso de diálogo, la respuesta empresarial fue inmediata y contundente. Apenas un día después de las protestas, 14 trabajadores más fueron despedidos por la empresa Extreme Works UAB. El despido se produjo al finalizar su turno de trabajo y fue comunicado mediante un intérprete que leyó un comunicado de la empresa, sin que se entregara documentación alguna a los afectados.

Este episodio ha sido calificado por las organizaciones sindicales como una represalia directa por el ejercicio del derecho a la protesta, una circunstancia que, de confirmarse, podría tener consecuencias legales adicionales para la empresa implicada.

La intervención de la Inspección de Trabajo

Ante la gravedad de las denuncias, la Inspección de Trabajo de la Generalitat de Cataluña ha iniciado actuaciones para esclarecer los hechos. Las investigaciones se centran en posibles infracciones graves relacionadas con la contratación irregular de trabajadores, la falta de alta en la Seguridad Social y el incumplimiento de la normativa sobre jornadas laborales y descansos.

Aunque por el momento no han trascendido conclusiones oficiales, la intervención de la Inspección supone un paso clave para determinar responsabilidades y, en su caso, imponer sanciones. Las infracciones en materia de empleo irregular y trabajo sin permiso pueden acarrear multas significativas, así como la obligación de regularizar la situación de los trabajadores afectados.

Un problema estructural en grandes obras

El caso del Spotify Camp Nou vuelve a poner sobre la mesa un problema recurrente en las grandes obras de infraestructura: la dificultad de controlar las condiciones laborales en cadenas de subcontratación complejas y transnacionales. La externalización de servicios y la contratación de empresas extranjeras pueden diluir responsabilidades y facilitar prácticas abusivas si no existe una supervisión efectiva.

Los sindicatos insisten en que las empresas principales no pueden desentenderse de lo que ocurre en los niveles inferiores de la cadena de contratación. Aunque la responsabilidad directa pueda recaer en las subcontratas, reclaman que la adjudicataria principal y, en última instancia, el promotor de la obra, asuman un papel activo en la garantía de los derechos laborales.

Un impacto que trasciende lo laboral

Más allá de las posibles consecuencias legales, las denuncias tienen un impacto reputacional significativo para un proyecto emblemático y para una entidad con la proyección internacional del FC Barcelona. La remodelación del Camp Nou no es solo una obra de ingeniería, sino un símbolo del modelo de club y de los valores que dice representar.

Mientras avanzan las investigaciones, los trabajadores afectados esperan una solución que pase por la regularización de su situación, el reconocimiento del tiempo trabajado y el fin de unas prácticas que, según denuncian, los han situado durante meses en una situación de extrema vulnerabilidad.

El futuro inmediato del proyecto seguirá marcado por el avance de las obras, pero también por el resultado de las investigaciones en curso. Lo que ocurra en los despachos y en los órganos de control laboral será tan determinante como lo que suceda en el terreno de juego cuando el nuevo Camp Nou abra definitivamente sus puertas.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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