En el contexto de la Segunda República española, figuras como Antoni Benaiges emergen como símbolos de la renovación educativa y el compromiso social. Nacido en 1903 en Mont-roig del Camp (Tarragona), Benaiges fue un maestro innovador que aplicó métodos pedagógicos vanguardistas inspirados en el francés Célestin Freinet. Su breve, pero impactante carrera docente en un remoto pueblo burgalés culminó trágicamente con su ejecución al inicio de la guerra civil española. Sin embargo, su legado persiste a través de documentales, libros y películas que rescatan su historia de las fosas del olvido. Este reportaje explora su vida, sus contribuciones educativas y su influencia perdurable, basándose en fuentes históricas y testimonios contemporáneos.

Benaiges representaba el ideal republicano de una educación laica, libre y participativa, en contraste con los métodos tradicionales autoritarios. Su promesa de llevar a sus alumnos a ver el mar —un elemento simbólico de libertad y descubrimiento— se convirtió en emblema de sus aspiraciones truncadas por el fascismo. En un país marcado por la represión, su figura ilustra el coste humano de la defensa de la democracia educativa.

Biografía Temprana

Antoni Benaiges Nogués vino al mundo el 26 de junio de 1903 en Mont-roig del Camp, un pequeño municipio tarraconense, en el seno de una familia campesina acomodada. Hijo de Jaime Benaiges y Teresa Nogués, creció en un entorno rural donde el trabajo en el campo era cotidiano. Tras la muerte prematura de su padre, Antoni ayudó en las labores agrícolas, lo que retrasó su entrada en el mundo académico. No obstante, influido por familiares vinculados a la pedagogía —su madre era sobrina del pedagogo y político republicano Agustí Sardà Llaberia, y prima de la educadora Mercè Sardà Uribarri—, decidió perseguir la carrera de maestro.

Inició sus estudios de Magisterio en 1925 en Ávila, completándolos en Barcelona en 1929. Durante sus años formativos, Benaiges se impregnó de las ideas progresistas de la Institución Libre de Enseñanza, un movimiento que abogaba por una educación integral y alejada de dogmas religiosos o políticos. En 1931, mientras trabajaba como maestro interino en el Grupo Escolar Carmen Rojo de Madrid, se afilió a la Agrupación Socialista del PSOE y a la Federación Estatal de Trabajadores de la Enseñanza de la UGT. Su compromiso político se extendió a la colaboración con la Casa del Pueblo en Briviesca y artículos en el semanario izquierdista La Voz de la Bureba.

Tras aprobar oposiciones nacionales en junio de 1934, fue destinado a la escuela rural de Bañuelos de Bureba, un pueblo de apenas 200 habitantes en la provincia de Burgos. Este traslado desde Cataluña a la Meseta castellana marcó un punto de inflexión en su vida, donde pondría en práctica sus ideales educativos en un entorno conservador y aislado.

Formación Pedagógica y Métodos Freinet

La pedagogía de Benaiges estuvo profundamente influida por Célestin Freinet, un educador francés que promovía una enseñanza basada en la expresión libre del niño, la cooperación y la investigación del entorno. Durante su etapa interina en la Escuela Graduada de Niños de Vilanova i la Geltrú en 1932, Benaiges se formó en estas técnicas, que enfatizaban el aprendizaje experimental y útil para la vida diaria. Freinet rechazaba los métodos memorísticos y autoritarios, proponiendo en su lugar el uso de herramientas como la imprenta escolar para fomentar la creatividad y el intercambio de ideas.

En Bañuelos, Benaiges implementó estos principios con entusiasmo. Compró una imprenta con su propio dinero en 1935, permitiendo a los alumnos crear textos colectivos a través de asambleas donde votaban temas cotidianos. Publicaron la revista trimestral Gestos, con tres números, y Recreo para los más pequeños. Además, produjeron cuadernillos especiales como El mar, El retratista, Sueños y Folclore burgalés, que se intercambiaban con otras escuelas freinetianas en España y el extranjero. Este enfoque no solo desarrollaba habilidades lingüísticas, sino que fomentaba la conciencia social y el pensamiento crítico.

Benaiges también integró actividades extracurriculares, como una Academia para jóvenes con bailes, debates y el uso de un gramófono escolar, involucrándose en la vida comunitaria. Sus métodos contrastaban con el conservadurismo local, ganándose el respeto de los niños pero generando recelos entre sectores tradicionalistas.

Llegada a Bañuelos de Bureba e Innovaciones Educativas

Al llegar a Bañuelos en 1934, Benaiges encontró una escuela en condiciones precarias. Él mismo habilitó el espacio y comenzó a aplicar las técnicas Freinet, transformando el aula en un laboratorio de aprendizaje activo. Sus alumnos, niños de entre 5 y 14 años que nunca habían salido del pueblo, experimentaron un cambio radical: en lugar de lecciones rígidas, participaban en proyectos que conectaban con su realidad rural.

antoni benaiges

Uno de los hitos fue el cuadernillo El mar. Visión de unos niños que no lo han visto nunca, creado en enero de 1936. En él, los niños expresaban sus fantasías sobre el océano: «El mar será muy grande, muy ancho y muy hondo». Inspirado por esto, Benaiges prometió llevarlos a Mont-roig del Camp en el verano de 1936 para que lo vieran por primera vez. Esta promesa simbolizaba su visión educativa: abrir horizontes más allá de la Meseta, fomentando la curiosidad y la igualdad de oportunidades.

Su impacto fue profundo. Como recordó una nieta de una alumna, los niños adquirieron conciencia de otras formas de vida mediante los intercambios de cuadernillos. Benaiges no solo enseñaba; transformaba la comunidad, defendiendo derechos infantiles en artículos como el derecho a la educación y la alegría.

El Estallido de la Guerra Civil y su Ejecución

El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 truncó todo. Benaiges, conocido por su militancia republicana y catalana, fue detenido el 19 de julio en Briviesca por milicias falangistas. Torturado y humillado públicamente —su cuerpo fue paseado por las calles—, fue ejecutado el 25 de julio en los Montes de La Pedraja, un sitio usado para ocultar represaliados republicanos. Su expediente lo tildaba de «antipatriótico y antisocial», basado en denuncias del alcalde, el cura y vecinos conservadores.

Benaiges fue el primer maestro freinetista fusilado en España, uno de miles de educadores republicanos eliminados por el franquismo. Tras su muerte, falangistas quemaron el material escolar en Bañuelos, aunque algunos cuadernillos sobrevivieron en manos de su familia y un alumno. Sus restos no han sido identificados, pese a exhumaciones en La Pedraja en 2010 y 2011, donde se hallaron 135 cuerpos, solo 23 identificados.

Legado y Redescubrimiento

El silencio sobre Benaiges duró décadas, hasta que las exhumaciones en La Pedraja en 2008, impulsadas por la Agrupación de Familiares de Personas Asesinadas y la Sociedad de Ciencias Aranzadi, revivieron su historia. El fotógrafo Sergi Bernal, documentando el proceso, contactó con la familia Benaiges y descubrió cartas, fotos y cuadernillos. Esto inspiró el libro Desenterrando el silencio: Antoni Benaiges, el maestro que prometió el mar (2012), de Queralt Solé, Francisco Ferrándiz y Francesc Escribano.

Su legado cultural es vasto. En 2013, se publicó El retratista, un documental y libro sobre su vida. Novelas como Aquel mar que nunca vimos de José Antonio Abella (2023) y exposiciones en el Museu Marítim de Barcelona han difundido su figura. La película El maestro que prometió el mar (2023), dirigida por Patricia Font y nominada a cinco Goya, ha atraído a más de 270.000 espectadores, con Enric Auquer y Laia Costa en los roles principales. Obras teatrales como El mar: visión de unos niños que no lo han visto nunca, de Xavier Bobés y Alberto Conejero, también lo homenajean, aunque su representación en Briviesca fue cancelada en 2023 por «razones económicas».

La Asociación Escuela Benaiges gestiona el antiguo edificio escolar como museo-taller, promoviendo sus métodos. En 2024, se cumplieron 90 años de su promesa, y en julio de ese año, descendientes de alumnos la cumplieron simbólicamente viajando al mar.

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Antoni Benaiges encarnó el espíritu renovador de la República: un maestro que soñaba con una educación liberadora en un mundo opresivo. Su ejecución no solo cortó una vida prometedora, sino que simbolizó la represión contra el progreso intelectual. Hoy, en un contexto donde la memoria histórica es debatida, su historia nos recuerda la importancia de educar en valores democráticos y críticos. Como escribió en uno de sus artículos, los niños tienen derecho a la alegría y al descubrimiento. Su promesa del mar, aunque incumplida en vida, navega ahora en el océano cultural, inspirando generaciones a no olvidar las lecciones del pasado.

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