Decía Marx que solo la fuerza material derriba a la fuerza material. Lástima que haya entre sus presuntos discípulos quien ha interpretado que, en consecuencia, las fake news de la derecha se combaten con… nuestras propias fakes. Porque, incapaces de derogar la reforma laboral o la ley mordaza, hay quien ha decidido derogar simplemente la verdad. Al fin y al cabo, para ellos no es más que otro “fetiche”.

Así, leemos en redes sociales a militantes del PCE y Podemos afirmar que España está viviendo… una recuperación. No contentos con ello, sostienen que la “recuperación” es gracias… a Yolanda Díaz. Para colmo, afirman que el trabajo es ahora… más estable. Dejaremos los puntos suspensivos: son tantas las falacias que, finalmente, el recurso resultaría demasiado pesado. Y es que leemos también que se está acabando con el paro. Y todo ello amparándose en la Encuesta de Población Activa del INE.

Algo nos dice que José Díaz o Líster no se sentirían demasiado identificados con esta línea que parece decirnos: ya que, a pesar del nombre de nuestra coalición, “no Podemos” cambiar la realidad, tomémonos la revancha afirmando que esta ya ha cambiado. Aunque no sea cierto. No en vano, la delirante derecha nos salvará el culo afirmando que vivimos en una “dictadura social-comunista bolivariana”.

Todo es perfecto salvo por un problema: las mentiras no se combaten con otras mentiras, sino con la verdad. Y, como decía Perón, la única verdad es la realidad. Establecía también la filosofía que la verdad es la correspondencia entre lo que se dice y la realidad. Y la realidad (aterricemos) es que el pueblo español no vive ninguna recuperación, sino más bien un descenso a los infiernos. No solo porque la economía española sea la más rezagada de la UE en la recuperación de la pandemia (hasta el vocero gubernamental de El País admite que “España está todavía a ocho puntos porcentuales de recobrar el nivel previo a la covid, mientras que Alemania y Francia se encuentran solo a tres”), sino por algo mucho más llano: lo vive cada día nuestra gente trabajadora en sus propias carnes.

El Ministerio de Trabajo ha subido el salario mínimo nominal. Cierto. Pero el salario (mínimo o no) real no hace más que bajar, porque la inflación está desbocada y, si los precios no se regulan (cosa que no puede hacerse sin nacionalizar los sectores estratégicos), cualquier subida nominal se la come inmediatamente el pago de la luz, la gasolina, la alimentación, etc.

Por otro lado, se amparan desesperadamente en la encuesta del INE para argumentar que se ha disminuido la temporalidad. Pero la falacia es evidente: los puestos son «fijos» porque igualmente pueden despedirte en el momento que quieran. Y hacer a alguien indefinido o hacerlo temporal es, a efectos de indemnización por despido, prácticamente lo mismo, gracias a las reformas laborales de PSOE y PP… que Yolanda Díaz no ha derogado (ni piensa derogar, según declaró a El Objetivo en la Sexta). De hecho, lo raro es que los empresarios no hagan indefinido a todo el mundo, si pueden despedirlos igual y, con la escasa antigüedad de sus plantillas, apenas les pagan unos días más de indemnización (de 20 a 33 días por año trabajado). Y además reciben bonificaciones por ello, merced al gobierno de progreso y también a los del PP, como ahorrarse jugosamente cuotas empresariales a la Seguridad Social ¡Como Amancio cuando presume de sus donaciones y se le olvida explicar que va a deducirlo de la declaración de la renta!

El colmo de la indecencia política de estos cheerleaders de Yolanda es cuando presumen de que, según la Encuesta de Población Activa, el paro está bajando a un ritmo importante. Lo mismo dijo en su día Rajoy, cuando convertía los trabajos de ocho horas en dos de cuatro. Mejoró las cifras de paro de manera espectacular, pero… la precariedad era evidente. Bastaba ir a la página web del INE y mirar bien los datos para ver que el número total de horas trabajadas había bajado.

Pues bien, ahora, por desgracia, sucede exactamente lo mismo. Basta ir a la página web del INE para comprobar que las horas trabajadas están un 2,5% por debajo de antes de la pandemia. Más exactamente, la EPA indica que en el tercer trimestre de este año se trabajaron 573.577 horas por semana, lo que supone un 2,53% por debajo del mismo periodo de 2019, antes de que se declarase el Covid-19. Por tanto, como los datos indican, tenemos a más trabajadores pero menos horas trabajadas. Entonces, ¿cuántos de estos currelas trabajarán a tiempo completo? ¿De verdad se está combatiendo la precariedad? ¿O esta no hace más que aumentar y aumentar?

Todo un fenómeno paranormal este mi(ni)sterio de la posverdad. Como cuando nos dicen que no critiquemos al gobierno sino a las eléctricas, como si estas tuvieran que expropiarse a sí mismas. Pero ojalá el actual PCE vuelva a hacer honor a sus siglas históricas y recuerde que primero hay que cambiar la realidad para, luego, celebrarlo y, si así se desea, encumbrar hasta cierto punto a quien haya liderado la victoriosa lucha. Porque invertir el proceso encumbrando, idealizando y reescribiéndole un falso currículum a alguien que en absoluto ha cambiado la realidad y que, de hecho, declara con cinismo que hacerlo sería “fetichismo”… ¿en qué ayudará a organizar a la clase trabajadora para que avance hacia su emancipación?

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