De nuevo, violencia extrema desatada por Israel contra la minoría palestina. Esta vez ha sido en el funeral de la periodista, Shireen Abu Akhle, de la cadena Al-Jazeera, ejecutada el martes por balas sionistas. Porrazos, gases lacrimógenos y el ataúd a punto de caerse, así se ha vivido el inicio del entierro esta mañana.

Al salir del hospital hacia la iglesia de Jerusalén, donde se tenía que celebrar el oficio, el féretro, en brazos de familiares y amigos, de repente ha tenido que dar vuelta atrás. Los soldados israelíes han irrumpido por la fuerza en el patio del hospital, repleto de gente, han golpeado a las personas que formaban el séquito fúnebre y han lanzado gases lacrimógenos sin contemplaciones.

La intención de dicha represión era impedir que el cuerpo de Shireen Abu Akhle saliera en procesión por las calles del casco antiguo hasta el templo. Cómo se puede ver a las imágenes, el féretro ha dado varios vaivenes, estado a punto de caer en diversas ocasiones. Sus amigos y familiares han logrado sujetarlo, pero lo han tenido que volver a meter en el edificio. Al menos una persona ha resultado herida.

Ayer jueves empezaron los funerales. A la periodista se le ha hecho una ceremonia que ha sido multitudinaria y con todos los honores en Ramálah. Tapada con una bandera palestina, un chaleco de prensa y una corona de flores y con la presencia del presidente, Mahmud Abbas, que la ha descrito como una mártir de la libertad de expresión.

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