13 junio, 2021

Vecinos del Raval ayudan a crear ópera «La gata perdida», con rumba y hip-hop

El Gran Teatro del Liceu estrenará el 5 de octubre de 2022 «La gata perdida», una ópera popular del siglo XXI, con libreto de la dramaturga Victoria Szpunberg y música de Arnau Tordera, con rumba catalana y hip-hop incluidos, un proyecto de cocreación junto con los vecinos del barrio barcelonés del Raval.

Los máximos directivos del Liceu y representantes de las cerca de cincuenta asociaciones y entidades que participan en la iniciativa han dado a conocer este lunes la nueva línea de creación comunitaria «Ópera prima», con la que se quiere acercar la institución a la ciudadanía y «utilizar el arte como pilar de transformación de las personas».

El presidente de la Fundación del Gran Teatro del Liceu, Salvador Alemany, nacido en el barrio, no ha obviado que se trata de un proyecto «complejo, pero tremendamente retador, que nos entusiasma muchísimo porque puede suponer el viaje de una persona hacia la cultura, ver cómo se transforma y se emociona».

La Comisión Europea (CE) valida y apoya este proyecto, aportando 400.000 euros de los 600.000 en que se ha presupuestado, en los más de tres años que durará.

El director general del Liceu, Valentí Oviedo, ha avanzado que la intención es producir una ópera de nueva creación cada tres años y ha recordado que empezaron a hablar sobre esta iniciativa en 2018, mientras el director artístico, Víctor García de Gomar, ha indicado que se trata de que el «Raval ocupe el Liceu, de la misma manera que el Liceu ocupe el Raval».

En una primera fase se preguntaron si realmente tenía sentido crear una ópera comunitaria desde el Raval -posiblemente el barrio más complejo de Barcelona- y, tras considerar que sí, se inició una tarea de contactar con las asociaciones, se buscó un equipo creativo y en los próximos meses empezarán los ensayos, la construcción de escenografías o la elaboración de los vestuarios.

Victoria Szpunberg ha desvelado que, antes de sentarse frente al ordenador, hizo «una inmersión total en el Raval», contactando con todo tipo de entidades y vecinos.

«¿Cómo haces dialogar un barrio que es absolutamente ingobernable, inclasificable, con un lenguaje de ópera que está lleno de códigos tradicionales, de premisas formales, que ha variado muy poco a lo largo de los años? Y con un imaginario colectivo que apela a un ambiente elitista y de poder», ha señalado en referencia al público que solía ir a la ópera hace unas décadas.

Sin querer descubrir mucho del texto, Szpunberg se ha limitado a decir que la trama tiene que ver con «un hecho inesperado que ocurre en una de las calles más conocidas del barrio, que repercute en un magnate, uno de los personajes, y también tendrá consecuencias en otros puntos de la ciudad e incluso más allá de nuestras fronteras».

En pleno proceso de escritura, ha reconocido que todavía está pactando con todos los participantes cómo debe ser el final, si tiene que acabar mal, como ocurre en muchas óperas, o puede tener un toque optimista.

Lo que sí tiene la obra, que también se representará el 7 de octubre de 2022, es un aire «fantasioso, no realista, con elementos distópicos», ha dejado caer.

El compositor Arnau Tordera, conocido por el gran público por ser el líder del grupo Obeses, ha detallado que en total habrá cinco personajes principales, que encarnan roles muy concretos, la mayoría de ellos no son del Raval, aunque hay uno, de la comunidad filipina, con mucho peso en la historia.

La obra -con una duración de hora y tres cuartos, con dos partes y diversos actos- contará con música variada relacionada con el barrio, desde la rumba catalana al hip-hop, el rock, el punk, el rap, sin olvidar la música étnica de diferentes partes del mundo, y es que en el Raval viven personas de más de cuarenta nacionalidades en apenas 1,1 kilómetros cuadrados.

Tordera ha resaltado que la ópera, cuyo libreto está escrito mayoritariamente en catalán, pero que combina muchas de las lenguas que se hablan en el barrio, se valdrá «de las estéticas de su tiempo, será una ópera popular del siglo XXI, con recursos de la música de este tiempo».

Algunas de las asociaciones que participan en este proyecto de cocreación son la Fundació Tot Raval, el Conservatorio del Liceu, el Taller de Músics, la Escola de Músics, Xamfrà (Centre de música y escena del Raval), El Lloc de la Dona, la Escuela Massana, Centre Ocupacional Sínia, Crea Dones, Estel Tàpia, Top Manta y Escuela Collaso i Gil.

También están el coro filipino Kudyapi, Androna Cultura, Asociación Carabutsí, Filmoteca de Catalunya, CCCB, MACBA, Museo Marítimo, Biblioteca del Raval, Arrels Fundació o Casal dels Infants.

efe