Una apuesta destinada al fracaso: creemos las condiciones para el siguiente embate

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Autor: Poble Lliure

Una assemblea de Poble Lliure
Una assemblea de Poble Lliure.

Si nada cambia, el próximo 7 de enero se consumará el apoyo de una parte del independentismo catalán al gobierno del PSOE y Unidas Podemos.

Las premisas de fondo sobre las que se aguanta el acuerdo son dos: a) se ha abierto una puerta al diálogo que hay que transitar y b) hay que aprovechar la actual coyuntura porque es mejor negociar con este bloque que no tener un Estado cerrado a cal y canto en manos de la extrema derecha. Y todo ello con el objetivo de arañar algunos votos de la base social del PSC y de los Comunes en Catalunya y así poder sumar más apoyos al independentismo.

Desde Poble Lliure compartimos el objetivo (que el independentismo sea claramente hegemónico al si de las clases populares catalanas) y, por eso mismo, ni entendemos ni compartimos la propuesta táctica de ERC: dar estabilidad al Reino de España y dar aire a uno de sus pilares fundamentales, el PSOE.

No lo entendemos porque, en primer lugar, el PSOE es, sobre todo, uno de los padres del régimen del 78. Una de las herramientas que ha hecho posible todas las regresiones en derechos sociales y nacionales de los últimos años. Un pilar fundamental de la sociedad desigual y empobrecida en la que vivimos. No es a pesar del PSOE que nos encontramos en la situación en la que estamos, sino que es “gracias” a su constante colaboración.

El error, pues, no es solo de ERC sino, también, de los Comunes y su entorno social y político. Es una evidencia que de este Estado y de esta correlación de fuerzas no puede salir ningún cambio estructural, sin su previa ruptura. Y esto ya se empieza a ver en el exiguo acuerdo de gobierno al que han llegado en el cual, más allá de algunos tímidos adelantos, no se incluye casi ninguna de las reformas estructurales anunciadas por Podemos. El Estado no cederá en este ámbito ni tampoco cederá en nada nacionalmente significativo.

En segundo lugar, tampoco entendemos de qué manera ERC piensa forzar este escenario de negociación después de la investidura. El papel lo aguanta todo (consulta y acuerdo) y la no aprobación de unos presupuestos estatales es algo que el Estado también puede aguantar perfectamente.

Una vez superado el trámite de la investidura, ERC y el independentismo en general se encontrarán fuera de juego. Y con un independentismo popular agotado, dividido y desorientado. Y este es el peor error que nos podemos permitir: el repliegue y la disminución de la movilización popular por haber generado falsas expectativas y frustración al conjunto del pueblo catalán sobre un enésimo e hipotético intento de reforma de una estructura caducada y carcomida.

Sin movilización y sin iniciativa política el independentismo está destinado a dejar de marcar la agenda política y, por lo tanto, a ser incapaz de forzar escenarios de negociación verdadera con el Estado.

Si la apuesta de la dirección de ERC fuera sincera (replegarse y reforzar posiciones en el si de la sociedad catalana, ensanchando la base) estarían desplegando una estrategia de adelanto en derechos sociales y populares desde la Generalitat infinitamente más ambiciosa. Y, en ninguna parte de esto, parece que la línea política vaya exactamente en sentido contrario y el partido se abre cada vez más a posicionamientos menos de izquierdas y más socio-liberales que, como ya han demostrado todos los grandes partidos “socialistas” en todo Europa, están generando una profunda desafección entre las clases populares.

Por lo tanto, la pregunta es: ¿y mientras tanto y después, qué? ¿Qué tiene que hacer el independentismo de izquierdas ante este escenario, además de la denuncia de sus contradicciones? Para Poble Lliure, tal y como hemos repetido en infinitas ocasiones, la vía es la confrontación democrática republicana a todos los niveles (económico, social, político e institucional). Generar costes al Estado y a sus valedores (gran burguesía españolista, IBEX35, oligarquía) que fuercen esta negociación verdadera y generen las condiciones para que el próximo embate contra el Estado sea más exitoso. Y esto pasa necesariamente por un periodo largo y sostenido de confrontación democrática y de deslegitimación constante de las herramientas del régimen. Una estrategia que no se concreta en una desobediencia en abstracto, sin planificar, ni pensada por el conjunto del pueblo con quien nos queremos liberar, tal y como se nos plantea desde algunas posiciones del izquierdismo. Ni tampoco en la vía de la desobediencia simbólica y desde perspectivas liberales que vende JxCat, sin ir más allá.

Lo que necesitamos imperiosamente es reforzar las herramientas de organización popular capaces de marcar este camino, línea estratégica y liderazgo político para la nueva etapa. Necesitamos reforzar los espacios y herramientas del republicanismo popular alejadas del control del Estado y próximas a la ciudadanía catalana: la Assemblea de Càrrecs Electes, el sindicalismo nacional y de clase (encabezado por la I-CSC), el Consell per la República y sus Consells Locals, las organizaciones populares de masas (como la ANC), etc. Y necesitamos que estas herramientas conecten y se refuercen con aquellas de defensa de los intereses populares concretos en materias como la vivienda, la pobreza energética, el feminismo, la lucha contra el cambio climático, entre otros. Y que se generen sinergias y espacios de trabajo en común hacia el objetivo final: la culminación del proceso de autodeterminación puesto en marcha el 1 de Octubre de 2017 y la proclamación de la República Catalana Independiente al servicio de la mayoría de nuestro pueblo.

Visca la Terra!

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