Un preso de la unidad psiquiátrica de la cárcel barcelonesa de Brians I logró durante una noche agujerear la pared de su celda y pasar a la contigua, donde había otra reclusa de 22 años, también enferma psiquiátrica, unos hechos que se están investigando por parte de la Generalitat. Según ha informado el periódico Regió 7, Martí C.S., estuvo durante la noche del pasado jueves al viernes agujereando la pared de su celda de la Unidad de Hospitalización Psiquiátrica Penitenciaria (UHPP) en la cárcel de Brians I.

Usó las guías metálicas de una cajonera para perforar la pared y llegó a la celda contigua, ocupada por otra reclusa ingresada en esta unidad psiquiátrica, según el rotativo. El incidente está aún siendo investigado. La UHPP de Brians I contaba en ese momento con un solo funcionario de prisiones vigilando en la puerta. El interior está administrado por personal sanitario del Hospital Sant Joan de Déu.

A los enfermeros de guardia les llamó la atención que el Rambo hiciera ruido en su celda, pero lo atribuyeron a su mal estado mental. Se comunicaron con él por interfono, sin que él refiriera necesidad de ayuda.  A la mañana siguiente, viernes, los funcionarios encontraron a ambos internos cada uno en su cama, y un montón de escombros junto al agujero.

El Rambo de la Cerdanya

El preso en cuestión no es otro que Martí Cots Saleta, más conocido como el Rambo de la Cerdanya por la audacia y peligrosidad de sus golpes. El Rambo de la Cerdanaya tenía que haber sido juzgado la pasada semana en el Juzgado Penal IV de Girona por el atraco a mano armada con 17.000 euros de botín a un hotel en la estación de esquí de Masella (La Cerdanya, Girona) el 22 de diciembre de 2018, pero la constatación forense de su estado, muy agresivo e inestable, ha obligado a suspender la vista, como adelantó Avui.

Cots Saleta, de 52 años, con 34 de carrera criminal, sufre una discapacidad severa por sus problemas mentales. Su última detención se produjo en Andorra a raíz del golpe en el hotel, y pasó año y medio en prisión en Perpinyá antes de ingresar en la cárcel catalana. Su trayectoria incluye robos de vehículos, asaltos a bancos y gasolineras y tiroteos con la Guardia Civil. En 1999 se fugó de prisión incumpliendo un permiso penitenciario, y se escondió en el bosque durante dos años, como ya había hecho en otro periodo entre 1992 y 1994, sobreviviendo a base de robos de comida y coches y atracos en sucursales bancarias.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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