Úrsula Von der Leyen y Pedro Sánchez. (Fernando Calvo / Flickr)

El primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki, compareció ayer 19 de octubre ante el Parlamento Europeo para responder sobre el reciente fallo del Tribunal Constitucional de su país que sentenció que partes de los tratados de la UE (en la interpretación que les da el TJUE) son “incompatibles” con la Constitución polaca, y estableció la prioridad de la Constitución sobre la interpretación que realiza el Tribunal de Justicia de la U.E. de dichos tratados.

La Eurocámara protagonizó un intenso debate tras el fallo del Tribunal Constitucional en Varsovia que condiciona la primacía del derecho comunitario sobre el nacional al cumplimiento de determinados parámetros de soberanía nacional, tal y como por otro lado lleva haciendo el TC alemán en materia de derechos fundamentales desde 1974, y otros ochos países han venido aplicando en su derecho nacional.

El plato fuerte de la sesión en el Parlamento Europeo fue un cara a cara entre la presidenta de la Comisión Europea (CE), la alemana Ursula Von der Leyen y el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki.

El primer ministro defendió la postura del Tribunal Constitucional de su país y acusó a la UE de «chantaje», al señalar que «es inaceptable hablar de sanciones económicas (…) no aceptaré a políticos que quieran chantajear y amenazar a Polonia», sostuvo.

No hay precedentes en el intento comunitario de forzar a un gobierno a ignorar las sentencias del Tribunal de garantías de su país. El planteamiento de la Comisión es insólito porque, llevado a sus últimos extremos, podría suponer que el gobierno polaco se viera forzado a escoger entre no defender la doctrina de su Tribunal Constitucional o renunciar a los fondos comunitarios.

O fondos comunitarios o soberanía nacional

La alemana Von der Leyen, amenazó con retener el pago de los fondos europeos asignados a Polonia en el presupuesto actual, así como los préstamos solicitados por Varsovia para la recuperación económica pospandemia.

La exministra de Defensa alemana lanzó un mensaje contundente a Morawiecki.

“La Comisión Europea actuará (…) no toleraremos que se pongan en riesgo nuestros valores comunes. La Comisión Europea está en este momento evaluando cuidadosamente este juicio. Pero ya puedo decirles: estoy profundamente preocupada».

El fallo del Tribunal Constitucional de Polonia ha sido visto en Bruselas como una declaración de guerra  contra el principio de la primacía del derecho comunitario, por otro lado cuestionado, como ya se ha señalado, por 8 países comunitarios, sin que nunca se haya condicionado su cumplimiento a la percepción de los fondos, que la U.E. no puede bloquear sin incurrir en arbitrariedad.

El pasado marzo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ya había indicado que la UE puede obligar a los Estados miembros a ignorar ciertas disposiciones de la legislación nacional, incluida la constitucional, lo que supone un cuestionamiento de la soberanía nacional y del poder constituyente de las distintas naciones europeas.

Bruselas quiere ahora acudir  al mecanismo de condicionalidad en cuya virtud podría bloquear el acceso de Polonia a las subvenciones de la UE para proyectos estructurales y de desarrollo en el presupuesto 2021-2027 por alrededor de 70.000 millones de euros.

Además, Polonia ha solicitado 23.000 millones de euros en subvenciones y 12.000 millones de euros en préstamos por recuperación pospandémica.

La amenaza del Polexit

En los últimos se ha especulado en torno a un posible “Polexit”.

La Unión Europea no tiene ningún mecanismo legal para expulsar a un Estado miembro. Es decir que para que ocurra una salida de Polonia del bloque como sucedió con el Reino Unido, la retirada tendría que provenir por parte de Varsovia.

El primer ministro polaco desmintió que esa sea la intención de su Gobierno. “No deberíamos difundir más mentiras sobre la salida de Polonia de la UE».

Por otro lado, a nadie se le escapa en Bruselas que Polonia no está sola en esta batalla. Hungría y el resto de países del llamado grupo de Visegrado respaldan la posición polaca.

La pregunta es: Una vez que Gran Bretaña culminó su traumática salida de la U.E., ¿Podría permitirse la U.E. la salida de los Estados miembros del grupo de Visegrado, con Polonia y Hungría al frente?

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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