Una ciudadana catalana, Cristina Espinach, y el creador de contenido Rubén García han reunido en menos de un mes más de un millón de firmas para pedir frenar el sacrificio de los cachorros de Beagle por los laboratorios Vivotecnia a través de la Universidad de Barcelona. Mañana, jueves, 10 de febrero a las 12 h, Cristina asistirá al Parc Científic de Barcelona para entregar las más de un millón de firmas de sendas campañas que se pueden ver en estos enlaces: change.org/DetenganElExperimento y Change.org/38Cachorros

«Ya se han visto los frutos de lo que estamos consiguiendo: la UB ha confirmado que pedirán a Vivotecnia que se dé en adopción a 6 de los 38 cachorros que se supieron en principio. No podemos decir que sea una mala noticia por estos 6 animales que por fin van a tener una vida digna, pero por supuesto que no es suficiente», explican los creadores en sus peticiones.

«Incluso la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, envió una carta a  la consejera del Govern de la Generalitat pidiendo que se evite el sacrificio de estos cachorros. Hace unos meses vimos escenas de una crueldad extrema en los laboratorios de Vivotecnia y ahora nos enfrentamos a un momento clave para acabar con este innecesario e injusto maltrato. No lo permitamos», denuncia Rubén García en su petición.

¿Por qué se usan Beagles en la experimentación? Según  los impulsores de la campaña, «los consideran manejables, dóciles y nunca muerden. Son excelentes compañeros de vida y se aprovechan de su bondad. En estos momentos están sometidos a ingerir dosis únicas de un fármaco durante 28 días, encerrados en jaulas, enfermando cada día más y más».

A través de su campaña de recogida de firmas, dirigida a la Universidad de Barcelona y al Parc Científic, solicitan que se libere a estos animales y se les pueda entregar en adopción. En menos de un mes, han recogido más de un millón de firmas y mañana las registrarán «para evitar esta barbaridad».

Redacción en Revista Rambla | Web | Otros artículos del autor

Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

Comparte: