Un mercenario procedente del Reino Unido que se alistó como voluntario para participar en el actual conflicto en Ucrania, se fue del país tras pasar allí nueve horas, descontento con las estipulaciones del contrato que le ofrecieron, según se explica en un reportaje de The Economist.

Jake Priday, un galés de 25 años procedente de Cardiff, decidió ayudar a Ucrania tras el inicio del operativo militar de Moscú, el pasado 24 de febrero. El hombre, que tenía experiencia militar después de servir seis años en el Ejército británico y participar en misiones en Kenia, Estonia e Irak, se puso en contacto con la Embajada de Ucrania en Reino Unido con el objetivo de poder brindar a ucranianos una capacitación médica básica. “No tengo interés en ser un héroe o en morir”, dijo Priday a los empleados de la misión diplomática, según el medio británico.

El mercenario logró llegar a Ucrania el pasado 3 de marzo a través de Polonia, junto con otros voluntarios, algunos de ellos sin experiencia militar alguna. Priday esperaba que el personal de la base en la que se alojaron evaluara sus respectivas habilidades para asignarles las tareas en función de sus especialidades. En concreto, el británico creía que le enviarían a un campo de refugiados para que ayudara a los heridos y enseñara a practicar primeros auxilios.

Sin embargo, los coordinadores explicaron que los mercenarios serían enviados directamente a la primera línea de combate tras una breve etapa de entrenamientos que incluían prácticas de tiro y lectura de mapas, entre otras habilidades.

Priday optó por renunciar a su idea cuando le ofrecieron firmar el contrato, que estipulaba que recibirían unos 230 dólares al mes, pero tendrían que combatir hasta el final del conflicto.

Según el medio, que cita una fuente anónima en el Ministerio de Defensa de Ucrania, una vez sellado el contrato, los mercenarios se ven obligados a servir durante tiempo indefinido. Los voluntarios aseguraron a la revista que no les dijeron nada sobre las cláusulas contractuales antes de su llegada a Ucrania.

“Para mí es engañoso. Te venden un sueño: ¡puedes ayudar al pueblo ucraniano!, pero luego te lanzan al peor lugar posible en una zona de guerra”, afirmó Priday a la publicación. Finalmente, se negó a firmar el contrato y logró convencer a 20 voluntarios para que siguieran su ejemplo. Tras pasar menos de diez horas en el suelo ucraniano, el hombre abandonó la base y fue hasta la frontera haciendo autostop.

Otros mercenarios

Priday admite que le sorprendió la ingenuidad de algunos de los mercenarios que estaban con él en la base. “Están luchando contra un país de verdad, con un ejército de verdad, con una marina de verdad, con fuerzas especiales y armamento pesado y una capacidad táctica excepcional”, cita la revista sus palabras dirigidas a otros voluntarios.

Entre los que viajaban con Priday desde Polonia a Ucrania había un ciudadano búlgaro aferrado a la ideología neonazi. “Mi plan es matar a tantos rusos como pueda”, le dijo a Priday.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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