“Incluso antes de la operación, todo nuestro equipamiento era extranjero. Teníamos hasta NLAW [sistemas antitanques portátiles sueco-británicos]”, afirmó el excomandante del grupo neonazi Medvedi SS, Alexandr Kravtsov en una entrevista concedida el viernes a la agencia de noticias rusa, Sputnik.

De acuerdo con el cabecilla neonazi ucraniano capturado por las fuerzas rusas, todo el mundo sabe que Occidente suministra armas a Kiev, financia a las autoridades ucranianas, para luego asegurar que son los asesores occidentales los que en realidad controlan a las FFAA ucranianas.

Tras declarar que Rusia es un oponente demasiado serio en el campo de batalla para Ucrania, incluso teniendo en cuenta el dinero y las armas que recibe de Occidente, el castrense calificó la operación especial rusa como “una guerra perdida de antemano” para Ucrania.

Al aludir a los 82 días que duró el cerco de Kiev por los militares rusos, Kravtsov dijo que las autoridades ucranianas les aseguraban que pronto los liberarían, promesa que nunca se cumplió, agregando que el desbloqueo terminó con la propuesta de la parte rusa al comando Azov de rendirse bajo ciertas condiciones.

Rusia ha denunciado en reiteradas ocasiones los crímenes de los neonazis ucranianos contra los civiles y ha dejado claro que sigue su operación militar en el territorio ucraniano, iniciada desde el 24 de febrero, con el fin de “desmilitarización” y “desnazificación” del país europeo.

El grupo neonazi Medvedi SS

El grupo Medvedi SS se posiciona como una unidad de reconocimiento y sabotaje que opera al margen de las Fuerzas Armadas de Ucrania. En Rusia es considerado como un regimiento neonazi y su actividad está prohibida.

Las letras SS en su nombre supuestamente es la abreviatura de servicio secreto. También, el emblema del grupo contiene el lema en alemán Meine Ehre heißt Treue (Mi honor es la lealtad), que era uno de los lemas del cuerpo de combate de élite nazi Waffen-SS.

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