Ucrania está teniendo problemas para reunir el dinero necesario para pagar los salarios de sus soldados y ha recurrido a la impresión de papel moneda gracias a una brecha cada vez mayor entre el gasto militar y la disminución de los ingresos fiscales, combinada con una desaceleración del flujo de ayuda occidental, según asegura el ministro de Finanzas ucraniano, Sergii Marchenko. “Cada día y cada noche es un dolor de cabeza constante”, dijo al Wall Street Journal en una entrevista.

El ministro explicó que el gobierno ahora está gastando más del 60 por ciento del presupuesto en gastos relacionados con el ejército y ha recibido garantías de países occidentales de nuevos préstamos y subvenciones para cubrir gastos no militares. “El apoyo que recibimos ahora nos da la oportunidad de ganar esta guerra y hacerlo más pronto que tarde. Sin este dinero, la guerra durará más y dañará más la economía”, dijo Marchenko.

El ministro indicó que el gobierno está ignorando las preocupaciones del Banco Nacional sobre el aumento vertiginoso de la inflación y dijo que “es mejor arriesgarse a una inflación alta que a no pagar los salarios de los soldados”. Agregó que espera que el conflicto se convierta en un “maratón” que dure lo que resta de 2022 y 2023. “Esta es una guerra de desgaste. Tienes que pensar en estos términos”, dijo Marchenko.

Más dinero

Ucrania ha recibido un total de más de 50.000 millones en autorizaciones de ayuda militar y no militar solo de EEUU para mantenerse a flote, pagar a sus acreedores a tiempo y evitar la parálisis a la asistencia humanitaria.

La asistencia de EEUU ha sido igualada con casi $16 mil millones en otorgados por la Unión Europea, más $6,22 mil millones, $3,34 mil millones, $2,85 mil millones, $2,61 mil millones y $2,11 mil millones de Gran Bretaña, Alemania, Polonia, Canadá y Francia, respectivamente, para un total de más de $ 76 mil millones.

El viernes, el principal asesor económico del presidente ucraniano, Oleg Ustenko, instó al Fondo Monetario Internacional a desembolsar 5.000 millones de dólares como parte de un paquete de ayuda mayor de 15.000 a 20.000 millones de dólares durante dieciocho meses a dos años para alentar, entre otros paises, a los EEUU y la UE, para seguir adelante con apoyo adicional.

El mes pasado, el primer ministro Denys Shmygal dijo a los asistentes a una conferencia en Suiza dedicada a la recuperación económica de Ucrania que el país necesitaría unos 750.000 millones en asistencia.

¿Adónde va el dinero?

Las preocupaciones sobre la corrupción y las preguntas sobre el destino final de las decenas de miles de millones de dólares repartidos en la ayuda a Ucrania surgen periódicamente en los principales medios de comunicación que informan sobre el conflicto.

El mes pasado, la congresista republicana nacida en Ucrania, Victoria Spartz, acusó al jefe de gabinete presidencial ucraniano, Andriy Yermak, de sabotear las defensas del país y de nombrar a funcionarios involucrados en la corrupción para combatir la corrupción. Los funcionarios ucranianos tildaron sus preocupaciones de “propaganda rusa”.

La semana pasada, CBS News publicó y luego eliminó un documental explosivo que reveló que tan solo el 30 por ciento de la asistencia militar que los países occidentales habían enviado a Kiev en los primeros meses del conflicto había llegado al frente. El documental se eliminó rápidamente para “actualizarlo” y dar cuenta de la nueva información del Pentágono y otras fuentes.

El ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, tuiteó que la retractación no fue suficiente y pidió una “investigación interna” en la CBS para determinar “quién permitió” el lanzamiento del documental y por qué.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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