Cientos de curiosos se han acercado este largo fin de semana al pantano icónico de Sau para ver los efectos de la sequía, que permite llegar al pie a la iglesia, antaño sumergida por completo. Actualmente, se encuentra al 37% de su capacidad.

Tal ha sido la marabunta de turistas que han acudido a la zona que, según el Servei Català de Trànsit (SCT), tanto ayer como hoy se han colapsado los accesos para llegar y los aparcamientos están llenos. Trànsit ha advertido de la situación de colapso para llegar al pantano para evitar que vaya más gente y ha pedido no estacionar los vehículos en los arcenes de la carretera a través de un tuit con intenciones disuasorias.

La afluencia de visitantes que se han desplazado a ver el tempo que duerme sumergido bajo las aguas durante todo el año, ha provocado el caos en los accesos al pantano. La iglesia de Sant Romà de Sau, construida en el siglo XI y que ejerció como edificio referente de la pedanía que quedó inundada y despoblada con la construcción del embalse en 1963, ha atraído a muchos curiosos. Muchos más que otros veranos. Así se ve la iglesia en una instantánea de un tuitero:

La Diputación de Barcelona regula, por segundo año consecutivo, entre el 24 de junio y el 11 de septiembre, los accesos al pantano de Sau mediante un sistema de reserva previa de aparcamiento para vehículos motorizados (para acceder al valle, los coches deben pagar 5 euros y las motos 2 euros). Aunque, en esta ocasión, la afluencia de curiosos ha desbordado los espacios de estacionamiento.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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