La crisis de la Covid-19 ha duplicado las familias que se encuentran en exclusión social, según el informe de la Fundació FOESSA presentado por Cáritas este miércoles. Antes de la pandemia, los hogares vulnerables eran el 16,9% de la población y ahora son casi el 30%. «Es un incremento sin precedentes», han lamentado desde la entidad, que avisa que Cataluña es una de las comunidades autónomas con más familias en esta situación.

La dependencia del sector servicios, el elevado coste de la vida en el área metropolitana de Barcelona y el alto porcentaje de población extranjera son los motivos principales. La entidad reclama a las administraciones «medidas urgentes» para revertirlo: «O reforzamos los recursos, o el barco tendrá problemas serios para navegar».

La Fundació FOESSA asimila el impacto de la Covid con la tragedia del Titanic por las diferencias que ha evidenciado entre las familias pudientes, la clase media y los hogares que antes de la pandemia ya tenían dificultades. Los datos presentados este miércoles desde el Monestir de Sant Cugat del Vallès muestran que, antes de la Covid, había poco más de un millón de personas socialmente excluidas, mientras que ahora son 2.258.000 –más del 29% de la población-. De estas, 1,2 millones sufren exclusión severa.

«Estamos muy por encima de la media española, que es del 23%», ha lamentado la coordinadora de Análisis Social de Cáritas en Cataluña, Míriam Feu, que ha detallado el descenso de familias con estabilidad económica: los hogares con integración plena –sin ningún elemento de vulnerabilidad- han pasado de ser 1 de cada 2 a representar 1 de cada 3.

En este sentido, hay tres millones de personas que ahora viven a un paso de la exclusión social. Según los autores del estudio, la desigualdad en 2020 creció más que en toda la crisis iniciada en 2008.

Lo han atribuido a «múltiples factores», pero han señalado tres especialmente. Por una parte, la gran dependencia económica que Cataluña tiene del sector servicios, especialmente del turismo. También habría sido determinante el coste de vida de Barcelona y el área metropolitana, que concentra a más de la mitad de la población. Por último, el porcentaje de ciudadanos extranjeros no comunitarios sería el tercer factor clave, ya que son personas con una situación muy precaria desde antes de la Covid.

Los datos recogidos por Cáritas evidencian que las mujeres, las personas mayores, los jóvenes y las personas extranjeras son los colectivos más debilitados por culpa de la crisis económica provocada por la pandemia. En ellos ha impactado más tanto el deterioro del mercado de trabajo, como las dificultades de acceso a la vivienda y también el aumento de la brecha digital.

Situación laboral

En el caso del mercado de trabajo, el informe alerta de que ha empeorado la precariedad y se ha «cronificado» el paro. Ahora hay un 8,2% de las familias con todos los miembros desocupados, y hay un 13,1% de los hogares en los que el principal sustentador tiene una inestabilidad laboral grave.

Esta precariedad se ha multiplicado por cuatro respecto a 2019. El presidente de Càritas, Francesc Roig, ha criticado que los indicadores del paro indiquen una recuperación general del mercado de trabajo, ya que ha avisado de que muchos de estos trabajos son «indignos»: «Hay contrataciones de tres y cinco días, y así no se puede vivir».

Vivienda

En cuanto al acceso a la vivienda, el análisis constata que cada vez hay menos familias con posibilidades de vivir en un hogar digno. En concreto, 1,3 millones de personas viven en una vivienda inadecuada, mientras que 915.000 sufren inseguridad en su hogar. Son gente con una situación económica muy delicada que a menudo les lleva a tener que escoger entre pagar el alquiler o alimentar a la familia, han asegurado los autores del informe. Estos casos se han triplicado con la Covid.

El estudio también advierte de un emperoamiento de la salud mental, de manera que un 42% de la población ha visto cómo su bienestar emocional se había visto perjudicado. Una situación que, avisan, se ha visto agravada por un incremento de los conflictos familiares: los hogares con disputas internas se han duplicado en los últimos tres años.

Al mismo tiempo, Càritas resalta el peso de la brecha digital en este empobrecimiento de la sociedad. Según los datos recogidos, cerca de un millón de personas se sienten excluidas del mundo 2.0, lo que provoca la pérdida de oportunidades laborales para cerca de 300.000 personas. Esta brecha digital también repercute, avisan, en numerosas dificultades a la hora de acceder a prestaciones sociales o de participar activamente en actividades que permitan la integración en el entorno.

Urge a las administraciones a actuar

Los responsables de la Fundació Foessa y de Càritas han criticado duramente los recursos «claramente insuficientes» que destinan el gobierno español y la Generalitat para revertir la exclusión social. Según el informe, el ingreso mínimo vital (IMV) llega al 13% de las personas con pobreza severa, y la renta garantizada de ciudadanía (RGC) la cobran un 28% de las familias que la necesitan. «Estos datos alarmantes no pueden dejar indiferente a nadie. Hay que actuar con contundencia», ha avisado Míriam Feu.

El presidente de Càritas, Francesc Roig, considera que la situación actual es «una línea roja de difícil superación» y ha exigido a las administraciones que pongan «urgentemente» a las personas vulnerables en el centro de las políticas sociales. «Nos estamos cansando de presentar estudios y propuestas. O remamos todos, o nos hundiremos», ha avisado a los responsables políticos.

La entidad ha presentado un listado de 8 propuestas para revertir el escenario actual. Ampliar la cobertura del IMV y la RGC y reducir el proceso burocrático para acceder, y enfocar los planes de ocupación hacia los colectivos más afectados por el paro son dos de las medidas principales. Al mismo tiempo, reclaman que se reimpulse el modelo de estado del bienestar, crear un nuevo sistema de protección social y fomentar las políticas de acceso a la vivienda, a la vez que piden más inversión en la atención a la salud mental y adaptar los Servicios Sociales «a la realidad del siglo XXI».

La crisis redibuja al voluntariado

Con motivo del informe Foessa, Càritas ha constatado un cambio en el modelo de voluntariado. Desde la entidad han asegurado que tradicionalmente han sido las personas más vulnerables las que se han ayudado entre ellas, si bien el estallido de la Covid hizo aflorar una gran cantidad de gente de clase media que se ha volcado en dar apoyo a las familias más desfavorecidas. «Pero aquello fue una reacción de corta duración», ha lamentado el coordinador del Equipo de Estudios de Foessa, Raúl Flores.

Flores ha señalado que el impacto de la Covid ha generado una «inseguridad máxima» en los hogares que querían ofrecer ayuda «porque se han tenido que sustentar en ellos mismos», de manera que ha habido un «debilitamiento» de todo el sistema de voluntariado. Francesc Roig ha añadido que, a diferencia de la crisis de 2008, esta vez las personas más mayores de las familias no han dispuesto de recursos para sustentar al resto de miembros porque, en muchos casos, ya los habían agotado para superar el golpe económico de hace 14 años. «Por eso ahora la crisis está siendo más profunda», ha lamentado.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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