Todo lo que siempre quiso saber del IVA, pero nunca supo dónde preguntar

De entre todos los impuestos con los que el ciudadano tiene que lidiar, el IVA es, posiblemente, el que más nos suene, aunque no por ello sea el que tengamos más claro, en absoluto. Qué es, para qué sirve, cuántos tipos existen, qué actividades están exentas de su cumplimento o para qué se destina son cosas que no sabemos a ciencia cierta, sobre todo cuando hacemos especial diferencia entre el que se paga dentro de las empresas y el que se paga por acción cotidiana como ciudadano.

Y es que, cuando, como profesionales, tenemos que pagar el IVA debemos saber que realmente no estamos pagando nada, que no es nuestro dinero el que se destina por este medio a engrosar las arcas del estado, sino que, en realidad, la función que ejercemos no es otra que la de meros intermediarios, recaudadores de hacienda, puesto que quien para realmente este impuesto es el consumidor final. Como empresario, lo que sí debemos tener claro es cuál de los tipos existentes de IVA nos corresponde en nuestra actividad profesional particular.
También es muy útil contar con las herramientas necesarias para facilitar la labor a los profesionales en relación a estos cálculos. Por ejemplo, para conocer
el IVA para los autónomos podemos acceder a la calculadora de IVA que encontramos tras este enlace y que nos permite crear facturas online con las que saber, fácil y rápidamente, cuánto va a poder ganar o cuánto está obligado a pagar o exigir de IVA.

Un inciso antes de continuar con los tipos de IVA existentes en España, y es para aclarar que significa IVA, aunque pensemos que es algo que todo el mundo conoce a estas alturas del siglo XXI. El Impuesto sobre el Valor Añadido no es más que un impuesto indirecto que se compra cuando se hace uso de un servicio determinado o se compra algún producto específico, es decir, que no recae en los ingresos, sino en la producción y en la venta que realizan las empresas, así como en los productos, esto quiere decir que lo pagan solo los consumidores una vez que el producto está finalizado.

En estos momentos, la tasa media de este impuesto está situada en el 15 %, lo que significa que nos colocamos en el puesto 19 del ranking internacional, junto a países como Holanda, Bélgica o Argentina.

Tipos de IVA por actividad

Existen en estos momentos tres tipos de IVA; el superreducido, solo al 4 %, que se aplica a los productos de primera necesidad, como la leche y el pan, la fruta o los cereales, los libros, medicamentos… el reducido, que está al 10 %, es un grupo muy amplio de productos ya que aquí se incluyen los alimentos en general, excepto los incluidos en el superreducido, los transportes públicos, las plantas hortícolas o los espectáculos deportivos que sean amateur… Y por último, nos encontramos el IVA general al 21 %, en el que se encuentran la mayoría de los productos y servicios, excluidos lógicamente los que pertenecen a alguno de los dos grupos anteriores.

Por su parte este impuesto puede dividirse en tres partes básicas; la base imponible, que es el importe total del trabajo realizado al que está obligado a pagar este impuesto, el tipo impositivo, que es uno de los tres porcentajes anteriormente señalados, y la cuota de IVA, que es el resultado de la aplicación del tipo impositivo adecuado a la base imponible.

Sin embargo, hay actividades que, efectivamente, están exentas de IVA, es decir, que, aunque emitan factura no se obliga a aplicar ninguno de los tipos impositivos mencionados. Estas actividades profesionales son las que están relacionadas con las operaciones médicas, excepto aquellas que sean de estética, digitopuntura, acupuntura, naturopatía o mesoterapia. Las actividades dedicadas a la educación, aunque quedan fuera de esta excepción aquellas que se dedican a cumplir funciones extraescolares o clases particulares.

Así mismo, también están exentas de pagar este impuesto aquellas actividades sociales, culturales y deportivas que tengan un marcado carácter social, es decir, cuando estén realizadas por asociaciones privadas, pero sin ánimo de lucro, por ejemplo, bibliotecas, monumentos, museos, zoológicos…

Las empresas y operaciones que se realicen dentro ámbito financiero y de los seguros tampoco pagan este impuesto, esto incluye las transferencias, las tarjetas de crédito, los depósitos en efectivo, los créditos y préstamos… Por último, también se incluyen las operaciones de tipo inmobiliario, como la entrega de los terrenos enmarcados en la categoría de rústicos para uso público o no edificables, así como las edificaciones de segundas entregas.

Ejemplo del cálculo del IVA de una factura

Pongamos que logramos vender un producto valorado en 100 euros, con un tipo impositivo de IVA general, es decir, al 21 %, para calcular el precio final de la factura solo tendremos que multiplicar la cifra de la venta por 1,21. El ejemplo es de 100 euros, multiplicado por 1,21 daría como resultado 121 euros, es decir, el IVA que se soporta es de 21 euros, lo que el cliente final pagaría sería esa cifra de 121 euros.

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.