Bus de la línea H16.

Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha afirmado que el conductor del autobús H16 investigado por supuestamente no abrir las puertas a dos jóvenes actuó correctamente, ya que las abrió una vez se pidió la parada. Ésta es la conclusión de la investigación que la empresa ha puesto en marcha después de que la madre de las chicas -de 12 y 18 años- hubiera presentado una reclamación al Ayuntamiento de Barcelona, ​​asegurando que el conductor no abrió las puertas durante dos paradas, aunque sus hijas lo solicitaron, y que no lo hizo hasta que la mayor advirtió que llamaría a su familia.

Según el comunicado de TMB, «los datos obtenidos del sistema de posicionamiento y los registros del vehículo concuerdan con la explicación dada por el conductor en las diversas entrevistas mantenidas», e «indican que el bus abrió sus puertas en la primera parada una vez realizada la solicitud para bajar«. Así, la empresa ha explicado que pasó de largo las paradas Passeig Taulat-Diagonal Mar y Passeig Taulat-Plaça Llevant «porque no había registrada ninguna solicitud de parada», y que cuando se dirigía a la siguiente, «se hizo la petición para bajar» y se detuvo en Sant Ramon de Penyafort-Ronda Litoral, donde habrían bajado las adolescentes.

La dirección de TMB ha insistido en la «profesionalidad de su plantilla», quien asegura que lleva a cabo su trabajo «atendiendo a protocolos y normativas que tienen como objetivo garantizar la seguridad de la ciudadanía».

La CGT también defiende al conductor

La sección sindical de transportes de Barcelona CGT Bus ha defendido al conductor de bus de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) de la línea H16 al que una madre ha acusado de no dejar bajar a sus dos hijas, y ha asegurado que «las jóvenes no solicitaron parada».

CGT ha explicado que el conductor ha manifestado a la sección sindical que las chicas eran las dos únicas personas en el autobús y que no solicitaron parada: «Cuando una de ellas se dirigió al conductor preguntándole ‘¿cuándo nos vas a abrir?’, este le contestó que lo haría en la próxima parada».

CGT ha defendido que la situación que relató la madre «no es más que el día a día de un conductor de autobús», cuando los usuarios no solicitan parada, o bien la solicitan y el autobús no la marca debidamente.

Ha recordado que los conductores de autobús tienen prohibido abrir fuera de parada porque «es un acto peligroso», que lo impide la normativa interna y que puede multar la Guardia Urbana, por lo que no abren hasta la siguiente parada.

Además, ha acusado a TMB «de mentir a una madre enfadada, respondiendo a su queja con evasivas» y considera que debería haberle respondido que había localizado al conductor y explicarle lo sucedido. «Es comprensible que por cualquier motivo a una persona se le pase pedir parada pero ese despiste no puede significar cargar contra la persona que está ejerciendo su trabajo tal y como se le exige. Y mucho menos que se le acabe acusando directa o veladamente de delitos gravísimos», ha insistido.

También ha reprochado a la presidenta de TMB, Laia Bonet, –que lamentó la situación y aseguró que no permitirían que volviera a suceder–, no haber dado «una explicación coherente y real» y le recuerdan que este tipo de situaciones seguirán pasando a diario, a no ser que les soliciten abrir las puertas en todas las paradas.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.