En un informe publicado ayer lunes, el diario estadounidense The New York Times (NYT) informa que las fuerzas ucranianas emplearon a principios de marzo municiones de racimo durante un ataque contra la aldea de Gusárovka, ubicada en la provincia de Járkov, en un intento por detener el avance de las tropas rusas.

Según las evidencias recogidas por NYT durante una visita a la zona, es muy probable que los fragmentos de metal dispersos de las armas detonadas hubiesen sido lanzadas por las tropas ucranianas que estaban tratando de retomar Gusárovka. Algunos periodistas observaron grandes fragmentos del misil que dispersó municiones de racimo, lo que “confirma el tipo de arma que fue disparada”, indica el diario.

«A Ucrania no le importa el coste de vidas humanas»

El texto critica la decisión de Ucrania de “saturar su propia aldea con munición de racimo, que tiene la capacidad de matar al azar a la gente inocente”, con el objetivo de recuperar su país, “sin importar el coste”, cuestiona el texto.

Por su parte, Mary Wareham, directora de defensa de la división de armas de la ONG Human Rights Watch (HRW) calificó de “desalentador” el informe. “No es sorprendente, pero definitivamente es desalentador escuchar que ha surgido evidencia que indica que Ucrania pudo haber usado bombas de racimo en este conflicto”, lamentó.

Desde el inicio de la operación militar lanzada por Moscú en Ucrania, las tropas rusas han sido acusadas repetidamente por el supuesto uso de este tipo de municiones; imputación rechazada tajantemente por el Gobierno de Rusia, presidido por Vladímir Putin.

Es más, el representante permanente de Rusia ante las Naciones Unidas, Vasili Nebenzia, denunció a mediados del pasado marzo que el bombardeo de la autoproclamada República Popular de Donetsk por las fuerzas ucranianas se realizó con un misil Tochka-U “cargado con una bomba de racimo”.

Bombas de racimo

Una bomba de racimo es una bomba de caída libre o dirigida que puede lanzarse desde tierra, mar o aire. Las bombas de racimo contienen un dispositivo que libera un gran número de pequeñas bombas al abrirse. Estas submuniciones pueden causar diferentes daños, como perforar vehículos blindados con su carga explosiva, matar o herir a muchas personas de manera indiscriminada con sus fragmentos de metralla o producir incendios.

El área cubierta por las submuniciones depende de la velocidad y la altura a la que se abre el dispositivo. Generalmente, pueden alcanzar una dispersión en un radio de entre 200 y 400 metros. Cuando explotan, las submuniciones causan severos daños, incluyendo heridos en un amplio radio. La carga explosiva puede perforar un blindaje de hasta 17 cm de grosor. Contra objetos no protegidos, el daño causado por el impacto puede ser muchísimo mayor.

Hoy en día, más de 160 ONG de todo el mundo se están dedicando a la educación, la investigación, y la presión a diferentes gobiernos para cambiar sus políticas acerca de estas armas.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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