Tras la liberación del núcleo urbano de Mariúpol, en la región de Donetsk, decenas de ciudadanos están explicando lo que realmente ha sucedido en la ciudad las últimas semanas. Si desde los medios occidentales -en su mayoría patrocinados por la OTAN- se nos presenta una urbe devastada por «el asedio» de las fuerzas armadas rusas, los testigos de lo vivido presentan un relato bien distinto. Los testimonios registrados se cuentan por centenares, pero en Rambla hemos compilado en un solo video (ver al final del texto) algunos de ellos, recogidos por diferentes medios de comunicación o periodistas desplazados a la zona. La traducción del mismo cuenta con la aprobación del periodista Semión Sénderov.

Escudos humanos

Uno de los mantras que se ha repetido hasta la saciedad es que las tropas rusas «impedían a la población civil salir de Mariúpol». Según estos testimonios, la realidad es que «fueron los chicos rusos los que nos ayudaron a salir de la ciudad, ellos son como nuestros hermanos. Con los rusos ni una persona murió cuando nos evacuaban», relata una mujer mientras hace cola para recibir ayuda humanitaria. La misma mujer, en cambio, define el trato recibido por parte de los soldados ucranianos como «brutal». Según su relato, las milicias ucranianas expulsaron «a patadas» a la gente de sus casas (incluidos ancianos y niños), antes de la llegada del ejército ruso, para encerrarlos hacinados en sótanos. «Usaron nuestras casas para disparar desde ahí (…) una mujer murió quemada ahí (…) jamás habíamos visto tal atrocidad», añade.

En otro video, tres mujeres señalan a Zelensky como el culpable de su situación: «los ucranianos han traicionado a Mariúpol, los soldados y nuestro presidente nos abandonaron, ese presidente es un payaso». Tal es el sentimiento de rechazo que sufren, que una anciana llega a decir: «presidente, payaso, te vamos a colgar de las pelotas». El video finaliza con la afirmación de una testigo: «es la mayor vergüenza del siglo».

En un tercer vídeo, un hombre explica como fue el batallón neonazi Azov el que impedía salir de la ciudad a la gente: «no dejaban salir a nadie, solo supimos que podíamos escapar cuando a través de una radio sintonizamos una emisora rusa donde decían que había un corredor hacia Navoazovsk. Entonces cogimos los coches, pero los soldados ucranianos nos dispararon».

En otra grabación, una joven relata como «los de Azov» les enseñaban orgullosos videos en los que aparecían «torturando a civiles». «Nos enseñaron como torturaron a niños, como se escondían en las escuelas, como se cubrían con civiles. Se enorgullecían de matar a todo el mundo, incluso a gente corriente inocente», afirma.

En otro de los videos, dos hombres de mediana edad explican como los batallones ultranacionalistas ucranianos los utilizaron como «escudos humanos». En los sótanos de un hospital de Mariúpol «nos congregamos unas 400 personas, mientras en el resto del edificio se atrincheraban las tropas ucranianas». Tras ser bombardeado, «supimos que los ucranianos habían minado todo el edificio».

Una nueva grabación muestra a una mujer de avanzada edad explicando como su hijo y su nieto, de 51 y 21 años, respectivamente, murieron tras un ataque ucraniano. «Mi hijo y mi nieto estaban fuera de casa, llegaron soldados ucranianos y con un lanzagranadas volaron una subestación eléctrica cerca de nuestra casa. Los fragmentos [metralla] mataron a mi hijo y rompieron las piernas de mi nieto. No pude sacar a mi nieto de ahí» relata. La misma mujer añade que «la gente huye y les disparan, hay cadáveres por todas partes».

Un video también muestra el testimonio de una chica joven en el que explica como ella y más gente estaba refugiada en una escuela. «De repente, una noche llegaron los de Azov, colocaron sus ametralladoras y dispararon desde aquí durante unas horas y luego se fueron. Luego la escuela fue bombardeada. Impactaron directamente varios proyectiles. Los niños y también los adultos nos asustamos mucho».

Maternidad y teatro de Mariúpol

Dos sucesos han hecho correr ríos de tinta en los medios occidentales: el «bombardeo ruso» a la maternidad de Mariúpol y al teatro de la ciudad. Occidente tilda ya estos sucesos como crímenes de lesa humanidad, incluso sin que se haya realizado una investigación independiente de lo que allí ocurrió realmente. Un testigo evacuado de la ciudad lo deja claro: «En el edificio principal de la maternidad no había nadie, ya se había evacuado a la gente a la estación. Una vez vacío, los soldados ucranianos entraron y colocaron allí sus morteros y ametralladoras. Luego fue bombardeado, pero lo que me confundió es que parecía que se estaban bombardeando ellos mismos». El mismo testigo afirma que el teatro «no fue bombardeado, nada impactó allí», sino que «fue una explosión desde dentro, usaron dinamita o algo parecido».

Otro de los testimonios reveladores sobre lo sucedido en la maternidad de Mariúpol es el de Marianna, la joven fotografiada que dio la vuelta al mundo caminando herida, refugiada ahora en Donetsk, cuenta el supuesto montaje que Azov y la prensa occidental elaboró ese día. Afirma que el edificio fue bombardeado por fuego de mortero ucraniano, que no hubo ningún ataque aéreo ruso (puede ver su testimonio completo a partir del minuto 11:54).

Vídeo testimonios de ciudadanos de Mariúpol

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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