Algunas terrazas de establecimientos hosteleros han comenzado a contar el tiempo que los consumidores pasan en las terrazas, llegando a poner horarios dependiendo del número de personas que están sentadas en la mesa o lo que se coma, según informa la revista especializada ExpoHoreca.

Bares de Barcelona y Bilbao han comenzado a establecer horarios para las consumiciones: un refresco o una caña da permiso para 30 minutos en la terraza; si pedimos comida, el tiempo aumenta hasta una hora cómo máximo.

Y lo mismo con los comensales, hay lugares que no te dejan sentar si vas solo, mínimo aceptan parejas, para así aumentar el rendimiento económico por mesa. Y si el bar está solicitado tampoco puedes ir en pareja, el mínimo aumenta a cuatro comensales por mesa.

Pero, ¿Es legal obligar a un cliente a abandonar una mesa después de consumir? “Limitar el tiempo de consumo en la terraza o incluso en mesas de interior es un tema controvertido, pero es cierto que no existen normas expresas que limiten o prohíban estas prácticas del tiempo en el disfrute del servicio de recepción”, subraya la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

“Si la información que brinda el establecimiento es clara, precisa y hecha con anticipación, entendemos que no hay incumplimiento. El cliente puede decidir y eventualmente muchos consumidores modifican su decisión de consumir a favor de otro establecimiento donde no cronometren el tiempo, apuntan desde la OCU. El cliente puede decidir y eventualmente muchos consumidores cambian su decisión de consumir a favor de otro establecimiento”, añaden.

Terrazas pospandemia

Hace unos días supimos que el Gremi de Restauració de Barcelona se quejaba de que el gobierno de Ada Colau está denegando la mayoría de solicitudes de renovación de las terrazas dispuestas en el distrito de Ciutat Vella de modo extraordinario en la pandemia.

De hecho, según publicó La Vanguardia, muchos vecinos del Raval también apoyan las denegaciones. La vuelta a la normalidad está multiplicando las quejas por el ruido, especialmente en esta zona de la Ciudad Condal, y las terrazas son objeto de controversia.

El Gremi estima que un 99% de las solicitudes de renovación de Ciutat Vella están siendo rechazadas y un 80% de las de toda la ciudad. Hablamos de cuatro de cada diez de unas 2.800. Y agrega que solo un 6% de las denegaciones se dan las denominadas zonas saturadas. En este caso, los pequeños restauradores son quizás los más afectados.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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