No hay semana -o día- que no aprezca en los medios de comunicación alguna noticia relacionada con abusos sexuales e Iglesia Católica. Para algunos políticos como Díaz Ayuso son simples «errores», pero para las víctimas es mucho más que eso: horror y crueldad. Sin ir más lejos estos días hemos podido conocer el doloroso relato del escritor Alejandro Palomas, violado por un religioso de La Salle de Premià de Mar cuando tenía 8 años.

Hoy, en cambio, ha trascendido que los Mossos d’Esquadra detuvieron el pasado jueves a un sacerdote por un presunto delito contra la indemnidad sexual, en concreto por exhibicionismo y solicitud de conductas sexuales a cambio de remuneración.

La policía catalana lo dejo en libertad ese mismo día. Y nos hemos enterado porque el Obispado de Sant Feliu de Llobregat no ha tenido más remedio que emitir un comunicado en el que dice que ha apartado de sus funciones a JMAM, sacerdote adscrito a la parroquia de Santa María de Castelldefels (en la imagen).

Lo curioso del caso es que el Obispado finaliza el comunicado diciendo: «queremos subrayar el compromiso que ha tenido siempre nuestra institución con la protección y la custodia de niños y jóvenes».

Por ello es oportuno recordar las declaraciones del escritor Alejandro Palomas en una entrevista a La Vanguardia : «El mutismo de la Iglesia es el mutismo del culpable, el del acusado que se niega a declarar. Yo no sé si la jerarquía es responsable, yo solo sé que un miembro de la Iglesia hizo lo que hizo conmigo y que quien supuestamente debía tomar cartas en el asunto no las tomó. Y que hay mucha gente que sufre muchísimo».

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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