19 septiembre, 2020

Silvia Barrera: “La permisividad en las redes durante el confinamiento puede sentar peligrosos precedentes o rutinas perniciosas en nuestros hijos”

Entrevista con la inspectora de policía Silvia Barrera, autora de 'Nuestros hijos en la red'.
Silvia Barrera.

En el libro Nuestros hijos en la red hablas a los padres de una buena prevención digital. La situación ha cambiado en la actualidad ¿Qué les recomendarías durante el confinamiento?

Durante estos días los niños están pasando todo su tiempo en casa y, lógicamente, están más horas conectados en las redes. Por ello, tenemos que recordar que, como padres, no debemos relajarnos ni olvidarnos de la importante tarea de la supervisión. El confinamiento no es motivo para dejar de cumplir ese “contrato con normas y reglas” que hemos acordado para el uso de dispositivos y una navegación segura.

¿Recomendarías cierta permisividad teniendo en cuenta la situación que estamos viviendo?

El confinamiento es duro para todos y la red es un recurso para rellenar nuestro tiempo. Los niños se entretienen y los padres pueden descansar y dedicarse a otras tareas necesarias. Por tanto, es normal que seamos más laxos, pero los niños tienen que tener claro que son circunstancias excepcionales y que hay que seguir manteniendo las normas y las condiciones cuando están online. La permisividad de ahora pueden sentar peligrosos precedentes o rutinas perniciosas. Si permitimos que estén seis horas conectados, va ser muy difícil volver después a la rutina de siempre y recortar. Además, ni los riesgos ni los peligros en la red hacen excepciones, más bien, al contrario.

¿Has detectado más cibercrímenes desde que se inició el coronavirus?

Hay un decremento de denuncias debido al recelo de las personas a trasladarse a una comisaría. Pero, si las comunicaciones online han aumentado, es razonable pensar que los episodios conflictivos, de riesgo o delictivos también. En estos cuatro últimos meses se han localizado más de 170.000 páginas web fraudulentas relacionadas con el COVID-19 que vendían mascarillas, material sanitario, medicamentos, etc.

Por otro lado, en la web de juegos friv-2018.com y otras similares se han descubierto imágenes y vídeos de juegos de terror, incluidos El Momo. También han aparecido perfiles en redes que tratan de contactar con menores y la Policía ha detectado un incremento de consumo de pornografía infantil. Así que, cuidado ahora en la red.

¿Nos podrías mencionar algunas de las pautas que recomiendas en tu libro?

Primero, evitar que hagan uso de los dispositivos que usamos los adultos. No están configurados con herramientas de control y podrán tener acceso a contenido de cualquier tipo, incluyendo aplicaciones de adultos, tiendas de pago, o nuestros correos electrónicos, archivos personales y grupos de WhatsApp.

Segundo, comprobar los ordenadores personales de la casa. El navegador del ordenador es nuestro mejor aliado. Comprobar el historial de búsqueda y navegación. Ahí podremos ver qué webs han consultado y si han accedido a contenidos que no están permitidos en casa.

Tercero, hacer un chequeo de los móviles de los peques. Si pasan más tiempo conectados es posible que hayan instalado herramientas, juegos o apps que desconocemos. Cuidado con las carpetas ocultas.

Cuarto, si tienen alguna herramienta de control parental instalada, comprobar que no ha sido desinstalada.

Quinto, realizar preguntas sobre sus contactos para saber si han recibido nuevas solicitudes de amistad, han entablado contacto con algún amigo nuevo en juegos, mensajería instantánea o redes sociales.

Sexto, si ya tienen edad para tener un perfil en redes sociales (recuerda consultar sus términos de uso, 13 o 14 años), comprobar que conocemos cuáles son los perfiles o si han “descubierto perfiles nuevos” en otras redes que no nos resulten conocidas.

Y séptimo, repasar el historial de búsqueda o de vídeos visionados en aplicaciones de vídeos como YouTube. A veces, las aplicaciones nos “sugieren” contenidos que no pueden ser los pactados con ellos.

Si los padres no se preocupan por la educación digital de sus hijos, no lo va a hacer nadie en su lugar.

¿Cuáles dirías que son los principales errores que cometen los padres en la relación de nuestros hijos con el entorno digital?

El primer error es creer que son conscientes de los riesgos en la red por el simple hecho de ver que se manejan perfectamente en Internet. Si los padres no se preocupan por la educación digital de sus hijos, no lo va a hacer nadie en su lugar. Dejar que el niño aprenda en la red por ensayo- error es como dejarle solo en un centro comercial con 8 años a ver cómo se desenvuelve. ¿Qué crees que va a ocurrir? Los niños no nacen conociendo los riesgos.

El segundo error es infravalorar el valor que ellos le dan a su presencia y reputación digital. Ahora es un buen momento para sentarnos con los peques, que nos enseñen cómo navegan, qué juegos les gustan, cuáles son sus Instagramers y Youtubers favoritos y aprender juntos cultura digital. Descubrir el cibermundo de tus hijos puede ser una actividad muy entretenida e interesante y una forma de supervisar muy positiva.

Por último, es importante crear un clima de confianza. Recordarles que pueden compartir cualquier momento de su tiempo en redes con sus padres y que hay que avisar si se encuentran con algo extraño o que les incomode. Ellos no hacen nada malo si encuentran contenido nocivo buscando canciones o les contacta un desconocido mientras juegan. Es algo normal que les puede ocurrir y que nos tienen qué contar. No criminalicemos su vida digital, tan necesaria hoy en día.

La frontera entre control y supervisión es frágil.

Muy frágil, aunque estoy segura de que sabemos diferenciar lo que es estar al tanto de lo hacen a entrometernos de forma sistemática en su intimidad sin motivo que lo justifique. Ellos deben ser conscientes de que utilizar dispositivos conectados no es un derecho y que tiene que haber unas condiciones de uso, acordadas.

La diferencia entre el control y la supervisión va a diferir en una cuestión cualitativa que los hijos van a percibir como tal según cómo se ejerza: la confianza. No es lo mismo fiscalizar cada uno de sus pasos que saber cuál es su mundo, con quién se relacionan y para que utilizan la red.

Como padres y responsables de nuestros hijos, tenemos que ejercer la educación, supervisión y vigilancia constante de lo que hacen, lo que incluye su mundo virtual. Saber en qué grupos de WhatsApp están y con quién hablan, o qué redes sociales usan y a quién siguen es diferente a leer sus conversaciones íntimas sin motivo que lo justifique.

Descubrir el cibermundo de tus hijos puede ser una actividad muy entretenida e interesante y una forma de supervisar muy positiva

Comentas que ni padres ni hijos deberían compartir fotos de menores.

En el plano personal e íntimo es normal compartir fotos de los pequeños, pero ponerlos en el escaparate de las redes y los grupos de WhatsApp… Siempre les pregunto a los padres qué obtienen con exponer a sus hijos desde tan corta edad. Quizás, con 18 años no les haga mucha gracia que su intimidad y su imagen estén por toda la red.

Hay mil formas de mostrar el orgullo por los propios hijos sin exponer su imagen. Visualízate en la entrada de un centro comercial repartiendo fotos de tus pequeños sin que nadie te las pida… Es posible que te sientas ridículo ¿No? Pues no hay ninguna diferencia en como en las redes ven los demás el que expongas a tus hijos.

El sexting ¿está aumentando?

No hay datos sobre ello, lo que si hay son menores conectados a edades más tempranas sin conocer los riesgos. Al final, los niños, como cualquier adulto, salvo que se le prohíba expresamente, son productores de contenido, pero no hay que olvidar que están en la fase de experimentación y conocimiento de ellos mismos y los que les rodea. Esa curiosidad les lleva a tomar decisiones arriesgadas, entre ellas compartir
contenido de carácter personal e íntimo. La importancia que dan ellos a la imagen y a la popularidad, porque es el mensaje que se les manda desde el mundo adulto, conlleva a que el riesgo a la exposición sea mayor. Si, además, cada vez establecen relaciones afectivas a edades más tempranas, también el peligro de compartir material de carácter íntimo es mayor.

¿Qué te han enseñado los 15 años que llevas trabajando e investigando contra el cibercrimen?

Que no aprendemos ni mostramos mucho interés en protegernos y estar informados de los riesgos hasta que nos encontramos en una situación crítica. Pensamos que el cibercrimen es algo que solo le pasa al “tonto” o al “ignorante” y obviamos que hay muchísimas situaciones que pueden venir generadas por una navegación negligente que conlleva muchos riesgos; el riesgo acecha y le puede pasar a cualquiera. Hay veces que podemos vernos envueltos en una situación de acoso, una persecución o una estafa sin que venga provocado por nuestra propia actuación. Reponerse de un conflicto en redes no suele ser fácil.

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