Las tensiones entre Serbia y Kosovo crecieron bruscamente el 31 de julio, amenazando con un enfrentamiento entre las dos partes, aunque 24 horas después parece que ambos territorios hacen una llamada a la calma.

De momento, los serbios comenzaron a desmantelar las barricadas instaladas en las carreteras en el norte de la autoproclamada república de Kosovo, después de que sus autoridades aplazaran durante un mes la prohibición de los documentos de identidad y las matrículas serbias, según informa el portal de noticias Vecernje novosti.

“En esta ocasión, el Gobierno de Kosovo se compromete a posponer la implementación de dos decisiones desde el 29 de junio de 2022 hasta el 1 de septiembre de 2022, cuando se eliminarán todas las barricadas y se establecerá la libertad total en el norte de Kosovo”, indicó Pristina en un comunicado.

El ministro del Interior de Serbia, Alexandr Vulin, declaró que espera que las autoridades kosovares no emprendan acciones para desestabilizar la situación en agosto, después de que aplazaran la entrada en vigor de las restricciones que causaron las protestas en el norte de la república autoproclamada.

Causas

La escalada de tensión fue provocada por la intención de las autoridades de Kosovo, que proclamó su independencia en el 2008 y que algunos países reconocieron, de prohibir el uso de matrículas (placas o patentes de vehículos) y documentos serbios en su territorio.

Por su parte, las autoridades serbias se opusieron a la intención de implementar las medidas kosovares. Así, el ministro de Asuntos Exteriores serbio, Nikola Selakovic, llegó a decir el sábado pasado que los líderes de Kosovo preparaban “un infierno” en los próximos días.

“No creo que hayamos estado nunca en una situación más difícil y complicada que la de hoy. ¿Por qué he dicho eso? El régimen de Pristina intenta, presentándose como víctima, explotar los ánimos del mundo”, agregó el ministro.

Bloqueos, disparos y alertas

Mientras tanto, en medios serbios aparecieron informaciones de que las fuerzas de Kosovo se reunieron en la parte sur de la ciudad de Kosovska Mitrovica, en el puente que lleva a la parte norte, habitada por serbios. Según la información difundida, las fuerzas especiales kosovares cerraron los pasos fronterizos y sonaron las sirenas antiaéreas en el norte de la urbe. Los medios de comunicación serbios informaron que unos 200 albaneses se acercaron al mencionado puente.

La población serbia en Kosovo y Metojia construyó barricadas en el norte de la región, así como varias decenas de personas bloquearon la carretera principal que conecta las localidades de Pristina y Raska. Por su parte, Belgrado puso en alerta al Ejército.

Algunos medios informaron que “se oyeron disparos en la frontera entre Kosovo y Serbia”. Posteriormente, Kurti publicó una declaración en la que afirmaba que “grupos armados terroristas” que, según él, están “controlados y financiados” por el Gobierno serbio, abrieron hoy fuego contra la Policía de Kosovo en el norte del país.

La OTAN, dispuesta a intervenir

Entretanto, la misión internacional de la OTAN en Kosovo (KFOR), afirmó estar dispuesta a intervenir en el conflicto actual si ocasiona una amenaza a la estabilidad.

“La misión de KFOR, bajo los auspicios de la OTAN, sigue de cerca la situación y está lista para intervenir si la estabilidad se ve amenazada”, decía un comunicado. La situación general de seguridad en el norte de Kosovo “sigue siendo tensa”, agregaba el texto.

Sánchez no reconoce la independencia de Kosovo

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, declaró que España no puede reconocer la independencia de Kosovo porque hubo una declaración unilateral que, según el funcionario, viola el derecho internacional.

“Una declaración unilateral de independencia … viola el derecho internacional. Por tanto no podemos estar a favor de ese reconocimiento. Lo decimos sabiendo que es algo que no comparte el Gobierno de Albania”, afirmó el presidente del Gobierno español.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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