14 agosto, 2020

Retrospectiva de Nicolas de Staël en el Pompidou

Nicolas de Staël
Nicolas de Staël en su taller de la rue Gauguet, 1949. (Archives Comité Nicolas de Staël © Nicolas De Staël, VEGAP, Málaga, 2020)
R@MBLA

Del 23 de julio al 8 de noviembre de 2020, el Centre Pompidou Málaga presenta una retrospectiva de la obra de Nicolas de Staël (San Petersburgo, 1914-Antibes, 1955). Se trata de uno de los artistas más relevantes de la escena artística francesa a partir de 1945. La exposición tiene como objetivo mostrar a través de varias de sus obras más significativas la carrera excepcional de este artista, que colocó la dialéctica entre la figuración y la abstracción en el corazón de su trabajo. En esta exposición se muestra por primera vez el fondo completo que conserva el Centre Pompidou, compuesto por 25 obras, incluidas 9 pinturas y 16 obras en papel. Esta exposición cuenta con la colaboración de la Fundación “la Caixa”. La muestra ha sido presentada esta mañana por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, el embajador de Francia en España, Jean-Michel Casa, y el presidente del Centre Pompidou, Serge Lasvignes, mediante videoconferencia.

Nacido en Rusia, Nicolas de Staël estudió en Bélgica antes de mudarse a Francia en 1938, donde se dio a conocer por primera vez a través de una exposición en la Galerie Jeanne Bucher de París en 1944. A partir de entonces, vivió un periodo en el que predominó la abstracción hasta que en 1952 vuelve a la figuración, incluyendo en su trabajo formas recortadas y bien construidas. En 1953 se mudó al sur de Francia. En pleno apogeo y éxito de su carrera, en 1955, el artista decidió poner fin a su vida.

En esta exposición se muestra por primera vez el fondo completo que conserva el Centre Pompidou, compuesto por 25 obras, incluidas 9 pinturas y 16 obras en papel, algunas de ellas de gran formato. Esta retrospectiva propone al visitante un recorrido por la carrera del artista en cuatro secuencias. El primer periodo tiene lugar entre 1946 y 1948 y muestra las obras pintadas y dibujadas del artista que, por aquel entonces, estaban basadas en una abstracción austera (La Vie Dure, 1946). La siguiente sección abarca el periodo entre 1949 y 1951. En esta selección de obras se aprecia su evolución hacia una pintura en la que predominan los trazos gruesos (Les Toits, 1951-1952).

En la tercera secuencia, que transcurre entre 1952-1953, se pone de manifiesto a través de sus lienzos la vuelta del artista hacia la figuración, coincidiendo con su llegada a Antibes y el descubrimiento de la luz mediterránea en sus obras (Le Lavandou, 1952). En esta época retrata paisajes y desnudos, empleando para ello colores significativamente más vivos. También coincidió con un momento en el que la música tenía un papel significativo en su trabajo (Les Musiciens. Souvenir de Sidney Bechet, 1952-1953 y L’Ochestre, 1953).

El último de los periodos artísticos que se puede ver en esta muestra presenta sus últimas obras, que tratan de reflejar la vida en el taller (Coin d’atelier fond bleu, 1955).

La exposición ha sido comisariada por Christian Briend y Anne Lemonnier, conservador jefe y adjunta del departamento de colecciones del Musée national d’art moderne.

De Miró a Barceló. Un siglo de arte español

Los visitantes también pueden ver la exposición semipermanente De Miró a Barceló. Un siglo de arte
español. Cubismo, surrealismo, figuración, abstracción, pintura, escultura, cine, vídeo… En toda la historia del arte de los siglos XX y XXI no hay un periodo ni un ámbito que no haya estado presidido por los artistas españoles. Pablo Picasso, Joan Miró, Salvador Dalí y Luis Buñuel fueron precursores de nuevas formas de ver y de crear y su legado aún perdura. Este recorrido cronológico a través de un siglo de arte español muestra que la generación de artistas contemporáneos ha mantenido vivo el espíritu de la vanguardia con una energía extraordinaria. Sus predecesores conocieron los avatares de la historia, el exilio parisino, la guerra y el ostracismo que alimentaron un vasto repertorio de imágenes perturbadoras, radicales, incluso sacrílegas. Crecidos en libertad, sus herederos –entre otros, Miquel Barceló, Cristina Iglesias y La Ribot– siguen sorprendiendo hoy con nuevas formas de pintura, escultura y espacio que reinterpretan los materiales, rituales y mitos del arte español.

Nicolas de Staël

Al término de la Segunda Guerra Mundial, en París, hasta entonces considerada la capital internacional de las artes, triunfa en la escena artística el lenguaje abstracto, tanto geométrico como gestual. Es en este contexto donde se da a conocer un joven ruso exiliado: Nicolas de Staël.

Nacido en San Petersburgo en 1914, formado en Bélgica, instalado en Francia desde 1938, Staël expone por primera vez en París en 1944. Su obra refleja por entonces una abstracción austera y sombría. Poco a poco, la luz se abre paso en sus composiciones, al igual que el color, con una intensidad casi incandescente. Staël adopta formas más figurativas a partir de 1952, pero sin rechazar los logros artísticos de periodos anteriores. Este intento de síntesis pictórica responde a una búsqueda de la verdad y de lo absoluto, en diálogo con otras artes, la poesía y la música.

El Centre Pompidou reúne por primera vez en Málaga todas las obras que conserva de Nicolas de Staël. Este fondo de referencia, iniciado en vida del artista y enriquecido gracias a su generosidad, reúne las obras más importantes de Staël e ilustra el deslumbrante viaje artístico de uno de los pintores más notables del siglo XX.

1946-1948. A los debates entre figuración y abstracción que animan la escena artística parisina de posguerra, Nicolas de Staël responde con una exigencia de intensidad y densidad. En las pinturas de este periodo, las formas en desequilibrio se enmarañan, emergiendo de las profundidades. La Vie dure [Vida dura], emblemático cuadro de la obra de Staël de 1946, revela ya con su título las difíciles condiciones que afronta el artista: vive en la miseria, no tiene un estudio de pintura propiamente dicho y acaba de perder a su compañera, Jeannine Guillou.

En contrapunto a la pintura, Staël dibuja: grandes trazos de tinta china cubren casi toda la superficie de la hoja, donde el blanco del papel crea espacios de luz. A partir de 1948, los haces de líneas finas se despliegan y se enredan en tintas de mayor formato.

1949-1951. A principios de 1949, Nicolas de Staël va a los Países Bajos y Bélgica y se inspira con los paisajes y los claroscuros de los maestros holandeses. Renuncia a las formas complejas de años anteriores para privilegiar los planos de sombras y de luz, dando a sus pinturas una nueva amplitud. Atravesadas por líneas de fuerza que cortan el espacio, estas composiciones se caracterizan por una materia gruesa aplicada con cuchillo. Interesado por lo que él llama el “entredós”, Staël logra crear una vibración de los contornos jugando con las formas y los colores.

A partir de 1951, la materia pictórica se estructura en una multitud de adoquines dispuestos en el lienzo
cual las teselas de un mosaico. Las composiciones se erigen cual murallas, con bloques formados por
un magma de pintura.

1952-1953. En 1952, Staël se dedica a la pintura de paisajes al aire libre, inspirándose en particular en el sur de Francia, donde le sobrecoge la fuerza de la luz mediterránea. De vuelta en su taller parisino, crea pinturas con tonos brillantes y contrastados. Los dibujos desnudos desvelan una búsqueda análoga: Staël generaliza los planos de tinta negra que, en contraste con las zonas dejadas en reserva, definen masas abruptamente trazadas.

Durante esta vuelta a la pintura figurativa, el artista se interesa a menudo por el tema de la música, en particular el jazz y la música contemporánea. Sus colores vibrantes evocan la vivacidad de los sonidos y los ritmos, mientras que los tonos suaves reflejan armonías más sutiles.

1954-1955. A finales de 1953, Staël visita Italia, donde dibuja sin tregua, especialmente entre las antiguas ruinas de Sicilia. De vuelta a la Provenza, sus paisajes pintados y dibujados muestran una economía formal que recuerda a la de los dibujos de Matisse. Este despojo coincide con la soledad del pintor, quien, en septiembre de 1954, establece su estudio en Antibes, a orillas del Mediterráneo. Staël inicia entonces una nueva búsqueda centrada en los bodegones. En grandes dibujos a carboncillo, sutiles variaciones de gris transcriben la vibración de la sombra y de la luz. En pintura, usa ahora una materia más fluida creando transparencias. Una atmósfera misteriosa y melancólica emerge de estas obras y de estos desnudos fantasmales que figuran entre las últimas creaciones del artista, quien se suicida en marzo de 1955.

Centre Pompidou Málaga

Desde su inauguración en el año 2015, el Centre Pompidou Málaga invita al público a experimentar el Centre Pompidou a través de su rica colección, la excelencia de su programación y el cruce de las disciplinas artísticas.

El Centre Pompidou Málaga representa la primera implantación en el extranjero de la institución francesa y ya ha acogido a más de 700.000 visitantes desde su inauguración. El Centre Pompidou Málaga y su edificio icónico “El Cubo”, intervenido por el artista francés Daniel Buren, se han convertido en símbolo indiscutible de la hiperactividad y del prestigio de una ciudad que ha apostado por la cultura. No en vano, Málaga se encuentra entre los destinos turísticos obligatorios en España.

En febrero de 2018, el Centre Pompidou y el Ayuntamiento de Málaga anunciaron su intención común de extender su colaboración cinco años más. Comprometidos en la renovación de esta colaboración, los equipos trabajan en las futuras programaciones del Centre Pompidou Málaga: en torno a un recorrido del arte de los siglos XX y XXI (concebido con las obras maestras de la colección del Centre Pompidou), se propondrán cada año exposiciones temporales, espectáculos de danza, performances, conciertos, cine, conferencias, talleres y programas de mediación, para todos los públicos, y en contacto directo con la escena artística local y española.

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