1 diciembre, 2020

Refexiones sobre vida íntima y covid-19

A finales de junio, tras más de tres meses en un estado de alarma que obligó a confinarse a todos los ciudadanos en su casa, llegó la llamada “nueva normalidad”. Esta extraña normalidad llegó justo con la llegada del verano, un momento destacado para las relaciones íntimas. Es, normal, el buen tiempo nos permite hacer una vida en el exterior mucho más activa que en otras épocas del año, cuando el frío nos hace permanecer más tiempo al calor de nuestro hogar
La normalidad diaria ha cambiado radicalmente.
R@MBLA

Ninguno de nosotros ha podido pasar página de esos tres meses de encierro obligado, especialmente aquellas personas que lo han hecho en soledad. Las secuelas del confinamiento serán muchas en los próximos tiempos, pero, por el momento, la amenaza de la Covid-19 continúa. Y será así hasta que no se encuentre un remedio y un tratamiento efectivo para esta pandemia que ha cambiado nuestras vidas.

Un verano totalmente diferente

La primavera ya fue una pesadilla para muchos. Hasta el 14 de marzo de 2020 nuestro día a día consistía en ir al trabajo, a tomar algo, al gimnasio o quedar con gente. Ahora todo queda muy lejos. Festividades tan arraigadas como los San Fermines en Pamplona han sido canceladas. El verano es época de fiestas, tanto populares como privadas.

Es en estos lugares en donde la gente conoce a gente, donde el calor del verano desata pasiones y en donde nacen nuevas relaciones. Pero, como ya todos sabemos, este verano ha sido muy diferente. De antemano, ya sabíamos de la cancelación de las fiestas populares, pero, además, diferentes repuntes en los contagios en la mayoría del país han obligado al cierre de los locales de ocio nocturno.

También la normalidad diaria ha cambiado radicalmente. Además de la necesidad de una continua higiene de manos, nos vemos obligados, por simple responsabilidad personal, a llevar permanente mascarilla y a mantener una distancia de seguridad entre las personas que no conviven juntas.

¿Qué hay del sexo?

Bajo la amenaza de rebrotes que puedan de nuevo extender la enfermedad entre la población, son muchas las personas que perciben las dificultades que todos estos condicionantes ponen en sus relaciones íntimas. ¿Cómo se puede volver a ligar?

Un primer miedo ante la covid-19 puede ser que pueda ser transmitida a través de relaciones íntimas. Si bien numerosos estudios clínicos han encontrado restos del coronavirus en flujos vaginales y seminales, en principio no parece que la práctica del sexo pueda ser un factor de riesgo, si acaso por entrar en contacto con una persona infectada que nos transmita la enfermedad a través de la respiración, los besos o una charla entre abrazos.

Miedo al contacto físico

Y es aquí en donde se pueden encontrar las dificultades de poner mantener una distancia con una persona con la que estamos manteniendo relaciones sexuales: obviamente, es imposible mantener una distancia de un metro y medio en este tipo de contactos.

Pero existen algunas pautas importantes a la hora de mantener relaciones íntimas. La más importante es que éstas sean llevadas a cabo con las mismas personas. Así, en el caso de relaciones esporádicas en navarrasex, o en las parejas estables abiertas, habrá que utilizar medidas preventivas: lavado de manos, preservativos, fundas de látex o darse más tiempo para decidir tener o no una relación sexual compartida.

Así, se entiende que la promiscuidad, el variar de persona constantemente para mantener relaciones sexuales, no es muy aconsejable en estas épocas. Se recomiendan que los contactos con escors en navarra sean con las mismas personas, en un círculo pequeño y controlado.

Sexualidad con mascarilla y con uno mismo

Según una investigación publicada en la prestigiosa revista “Annals of Internal Medicine” concluye que, para tener relaciones sexuales seguras, además de los métodos anticonceptivos habituales, sería conveniente ir protegido con mascarilla.

Porque, es evidente que el mayor factor limitante es el hecho de besarse. El beso amoroso o erótico es, en la mayoría de las culturas, la llave que abre la puerta de la atracción y excitación sexual. A falta de una pareja o persona con la que tener relaciones íntimas, algunos expertos hablan de solucionar nuestro deseo sexual con la masturbación y evitar así el contacto con otras personas que pueden estar contagiadas y ser asintomáticas.

El final de esta situación

El problema de todo lo explicado hasta este punto es que, por el momento, no parece que esta situación tenga un final. El fin de esta situación se centra en esa vacuna o ese tratamiento que ponga fin a estas medidas tan restrictivas que están condicionando las relaciones íntimas entre las personas.

Y este condicionamiento puede acarrear otros problemas añadidos, como la importancia que tienen este tipo de relaciones para nuestra autoestima, a la vez que la posibilidad de afirmarnos como seres sociales que siempre hemos sido, tanto a través del amor, como de la amistad.

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