2 diciembre, 2021

Revista Rambla Barcelona

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Queman iglesias católicas tras el descubrimiento de cadáveres indígenas en Canadá

Ubicadas en tierras nativas, los incendios suceden pocos días después de la localización de 1.000 tumbas en antiguos internados católicos donde se adoctrinaba culturalmente los niños indígenas
Canadá. La iglesia de Santa Ana, situada en territorio de pueblos autóctonos de Columbia Británica, fue una de las incendiadas. (Ontario Provincial Police)

Cuatro iglesias han ardido esta semana en Canadá tras el descubrimiento de 1.000 tumbas sin identificar en internados católicos en la Columbia británica. La policía federal investiga los hechos, de momento sin cargos ni detenidos, después de que los centros de culto hayan quedado destruidos.

La madrugada de sábado, la iglesia de St. Ann y la iglesia de Chopaka ardieron con una hora de diferencia. Ubicadas en tierras nativas, el incendio sucede dos días después de la localización de 750 tumbas anónimas en la finca de la antigua Marieval Indian Residential School. La policía montada considera «sospechosos» los incendios del sábado e intentan verificar si están relacionados con los del lunes 21 en dos otras iglesias.

En mayo, la identificación de los restos de 215 niños cerca de otra residencia católica golpeó al país, ilustrando la asimilación forzosa durante décadas sobre niños y jóvenes nativos en escuelas dirigidas por la Iglesia católica. Los hallazgos de las tumbas reactivaron el trauma experimentado por unos 150.000 niños amerindios, metis e inuits, apartados de sus familias, de su lengua y de su cultura e inscritos a la fuerza hasta los años noventa en 139 de estas escuelas residenciales del Canadá.

Muchos de ellos fueron sometidos a maltratos o abusos sexuales y más de 4.000 no volvieron nunca a casa. En estos internados murieron por la insalubridad y carencia de atención sanitaria, según la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, que concluyó que se había ejecutado un verdadero «genocidio cultural» contra los pueblos originarios en nombre de Canadá.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, pidió perdón el viernes, y pidió al papa Francisco que hiciera lo mismo y no descartó una investigación criminal. Mientras tanto, los representantes de las comunidades indígenas piden una prospección en todo el país para exhumar los restos mortales que falten.

Al enterarse del suceso, el jefe de los indios Similkameen, Keith Crow, se desmarcó de los hechos y dijo a la emisora pública CBC que no veía ningún resultado positivo. Además, apuntó que muchos miembros de su comunidad son católicos.

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Este artículo ha sido redactado y/o verificado por el equipo de redacción de Revista Rambla.