2 diciembre, 2021

Revista Rambla Barcelona

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Puigdemont llama a reactivar la confrontación con el Estado antes de la Diada

Urge a retomar la "inevitable" presión callejera mientras Aragonès y ERC siguen apostando por la mesa de negociación con el Gobierno

Carles Puigdemont calienta motores de cara a la Diada con una carta enviada a los inscritos en el Consejo para la República. En dicha carta insta a sus fieles a prepararse para la «inevitable confrontación con el Estado». Puigdemont admite que «es un camino difícil», pero anima el movimiento independentista a prepararse «para la fase en que la respuesta del Estado vuelva a ser un no a todo y mantenga la represión y la amenaza sobre miles de ciudadanos de Cataluña». Por último, Puigdemont añade que «la represión se ha convertido en permanente».

El expresidente ha menospreciado la Mesa de Diálogo que ERC defiende, visualizando de esta forma la fractura en el seno del independentismo. «No podemos dedicar más tiempo del que ya se ha dedicado discutiendo banalidades partidistas: la confrontación con el Estado no se puede soslayar, es una realidad inevitable por la que tenemos que pasar si queremos que Cataluña sea reconocida como nación soberana e independiente».

Explica, además, que «no podemos hacer creer a la ciudadanía catalana que, por alguna razón que desconocemos, vendrá un momento en que nos será reconocida la nación sin tener que luchar desde las calles, plazas e instituciones del país». Las palabras incendiarias del catalán se producen tras la crisis abierta en el seno del partido que dirige. ¿El motivo? Las conexiones del entorno del expresidente con Rusia.

«Hemos hecho un camino muy difícil y sin embargo necesario. Incompleto, claro. Pero indiscutiblemente trascendente, con capacidad determinante para el futuro del país. Y gracias a todo lo que hemos hecho, gracias a todo lo que hemos podido preservar a pesar de la represión, hoy sabemos mejor que nunca cuál es el camino para el reconocimiento internacional de la república catalana», explica en su carta. Está dirigida a los 98.586 inscritos en el Consejo para la República, lo que resulta una cantidad menor al millón que Puigdemont pretendía.

«Sabemos, con la claridad que da la historia de las relaciones pretéritas y recientes entre Cataluña y España, que sólo hay un camino para conseguirlo. Y que no hay atajos edulcorados, suaves, inocuos. Enfrente tenemos España, no Canadá ni el Reino Unido. Y la España de hoy, en la relación con Cataluña, se parece a la España de siempre. Negación y castigo; amenaza y castigo».

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